{"type":"rich","version":"1.0","provider_name":"Transistor","provider_url":"https://transistor.fm","author_name":"Charlas Iglesia ETP | Pastores Luis Salas y Jeannette Noguera, Iglesia ETP","title":"El Efecto Mariposa en Tu Vida, Tu Familia y Tu Descendencia","html":"<iframe width=\"100%\" height=\"180\" frameborder=\"no\" scrolling=\"no\" seamless src=\"https://share.transistor.fm/e/3e10e701\"></iframe>","width":"100%","height":180,"duration":1912,"description":"Dice un proverbio chino que «El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo». A su vez, el matemático y meteorólogo Edward Lorenz ha estudiado esa teoría que suena increíble… si un insecto aletea en Hong Kong puede desatar una tempestad en Nueva York.\r\nPequeños cambios o ajustes pueden conducir a consecuencias totalmente divergentes, algunas decisiones aparentemente pequeñas pueden cambiar el transcurso del destino en vidas, familias y descendientes y yo diría porque no al mundo. ¿Cómo podemos asegurarnos de que nuestras decisiones mejoren nuestra vida y nuestro futuro, y no que los empeoren?, entonces surge la pregunta  para ti: ¿Quieres que algo cambie en tu destino, en el de tu familia y tu descendencia?\r\nYo quiero comenzar con la historia de un hombre común y corriente llamado Abraham, que tomó la decisión de 1) oír la voz de Dios, 2) creer en una Palabra, en una Promesa que Dios le entregó, creyó de esperanza en contra esperanza y 3 ) obedecer a la voz que oyó.\r\nDios le prometió a Abraham un hijo cuando tenía casi 100 años y su esposa tenía 90, Génesis 17:17. Aunque inicialmente lucharon por creer en esta promesa, finalmente creyeron. Dios les dio un hijo al que llamaron Isaac, más tarde Dios decidió poner a prueba a Abraham y le ordenó que ofreciera a Isaac como sacrificio. Aunque esto fue angustiante, Abraham “se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos y a Isaac, su hijo”, pero cuando Abraham estaba a punto de sacrificar a Isaac, el ángel del Jehová le dijo: “No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único”, Génesis 22:12; Y en Génesis 22:15-18 habla de las consecuencias que vinieron después de “obedecer a Dios”.","thumbnail_url":"https://img.transistorcdn.com/nOkXW4cUVWWt50JE-Qb3RCGgGPZGI_5Msbey8ZrGPho/rs:fill:0:0:1/w:400/h:400/q:60/mb:500000/aHR0cHM6Ly9pbWct/dXBsb2FkLXByb2R1/Y3Rpb24udHJhbnNp/c3Rvci5mbS8zZDlh/NmViMWQ4ZWRmMmE1/YTZiNTNiNmU0ZTlj/MzVhMC5qcGc.webp","thumbnail_width":300,"thumbnail_height":300}