“Negociar no necesariamente significa ceder. Puede significar ganar tiempo”.
El ex oficial de las Fuerzas de Defensa de Israel, experto en seguridad e inteligencia y CEO de TechnoCyber, Joe Gehr, advirtió que uno de los mayores errores de Occidente sería interpretar las negociaciones con Irán bajo una lógica puramente diplomática, cuando el régimen de los ayatolás opera bajo una combinación de supervivencia política, estrategia ideológica y resistencia histórica.
Para Gehr, cualquier intento de entender las decisiones de Teherán exige mirar más allá de sanciones, acuerdos nucleares o presión militar, y comprender el peso de conceptos históricos y religiosos que, asegura, siguen moldeando la conducta del régimen.
“Para ellos, esto no es solo geopolítica. Es una obligación religiosa e ideológica”.
“Ellos no pueden rendirse. Se ven como representantes del espíritu de Karbala. Para ellos, perder cara ante su pueblo no es una opción”.
Desde esa perspectiva, Gehr sostiene que Teherán puede entrar en procesos de negociación, aceptar pausas tácticas o incluso mostrar señales de flexibilidad, pero sin abandonar necesariamente sus objetivos estratégicos de largo plazo. “Irán no negocia para rendirse… negocia para sobrevivir”.
El especialista alertó que un acuerdo mal estructurado podría convertirse en una herramienta para que el régimen gane tiempo, alivie presión económica, reorganice capacidades y preserve elementos esenciales de su programa militar, nuclear o de influencia regional.
“Cualquier acuerdo que no controle dinero, misiles, programa nuclear y proxies, solo les da más tiempo”.
En ese sentido, insistió en que uno de los puntos más delicados es el financiero. Para Gehr, permitir que el régimen recupere recursos sin restricciones estrictas podría fortalecer nuevamente su aparato represivo interno, así como su capacidad de financiar aliados y milicias en la región.
“No darles dinero. Porque ese dinero no va al pueblo; va a fortalecer su maquinaria y sus proxies”.
A su juicio, la verdadera presión no estaría únicamente en el terreno militar, sino en limitar sostenidamente su capacidad económica y estratégica hasta generar condiciones para un desgaste interno real.
“El tiempo puede secar financieramente al régimen… pero si se repiten errores del pasado, su maquinaria puede resurgir más fuerte”.
Gehr advirtió además que la comunidad internacional debe considerar no solo el comportamiento inmediato de Irán, sino también su paciencia estratégica.
“Ellos han esperado siglos. No tienen la misma prisa que Occidente”.
“El mayor error sería creer que firmar significa que cambiaron. Para ellos, sobrevivir ya es una forma de victoria”.