¿Eres sacerdote?
El 6 de marzo de 1987, el ferry Herald of Free Enterprise salió del puerto con las puertas de proa abiertas. En cuestión de minutos, el agua inundó la cubierta de vehículos, el barco volcó y murieron 193 personas. La tragedia no ocurrió porque nadie supiera qué hacer. Ocurrió porque alguien no hizo lo que se suponía que debía hacer.
Ese mismo tipo de actitud descuidada aparece en los días de Malaquías. Los sacerdotes sabían lo que Dios requería, pero trataban la adoración como una carga. Malaquías
1:13 muestra su actitud: “¡Qué fastidio es esto!”. Su problema no era la ignorancia. Era la falta de reverencia y cuidado.
Pero esta lección no trata solamente de los sacerdotes del Antiguo Testamento. 1 Pedro 2:9 dice que los cristianos son “un real sacerdocio,” y 1 Corintios 6:19–20 nos recuerda que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo. Si los cristianos son sacerdotes bajo el Nuevo Pacto, entonces necesitamos aprender de los sacerdotes del Antiguo Pacto.
- Los sacerdotes se limpiaban y se mantenían limpios
Los sacerdotes del Antiguo Testamento se lavaban antes de servir a Dios. Éxodo 30:18–21 muestra a Aarón y a sus hijos lavándose antes de entrar en el tabernáculo de reunión o de acercarse al altar.
Los sacerdotes del Nuevo Testamento también deben ser lavados, pero espiritualmente. Hechos
22:16 conecta el bautismo con el lavamiento de los pecados. 1 Pedro
3:21 explica que el bautismo no se trata de quitar la suciedad del cuerpo, sino de una apelación a Dios por medio de una buena conciencia. 1 Corintios
6:11 recuerda a los cristianos que fueron lavados, santificados y justificados.
Los sacerdotes también usaban vestiduras santas. Éxodo 28:2 describe vestiduras hechas para gloria y hermosura. Los cristianos también están vestidos, no con ropas sacerdotales, sino con Cristo. Gálatas
3:27 dice que los que fueron bautizados en Cristo se han “revestido de Cristo.” Colosenses
3:12 llama a los cristianos a vestirse de compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia.
Los sacerdotes también tenían que distinguir entre lo limpio y lo inmundo. Levítico
10:10 enseña que el discernimiento importaba. Romanos 12:2 y Hebreos
5:14 muestran que los cristianos también deben aprender a discernir entre el bien y el mal.
- Los sacerdotes participaban
Levítico 24:8–9 describe a los sacerdotes participando del pan relacionado con el servicio del tabernáculo. Los cristianos también participan en un memorial sagrado. 1 Corintios 10:16–17 enseña que la copa es una participación en la sangre de Cristo y que el pan es una participación en el cuerpo de Cristo.
Los sacerdotes también mantenían el fuego encendido. Levítico 6:12–13 mandaba que el fuego del altar no se apagara. Los cristianos no mantienen encendido un fuego físico sobre un altar, pero Romanos
12:11 nos dice que no seamos perezosos en lo que requiere diligencia, sino fervientes en espíritu, sirviendo al Señor.
- Los sacerdotes llevaban a otros delante de Dios
Los sacerdotes quemaban incienso delante del Señor. Éxodo 30:7–8 describe a Aarón quemando incienso aromático regularmente. En el Nuevo Testamento, el incienso se conecta con las oraciones de los santos en Apocalipsis 5:8.
Los cristianos deben ser personas de oración. Hechos 10 muestra que las oraciones y limosnas de Cornelio subían delante de Dios como memorial. Cuando le decimos a alguien que vamos a orar por él, debemos tomarlo en serio.
El sumo sacerdote también llevaba los nombres de Israel sobre su pectoral. Éxodo
28:29 dice que Aarón llevaba sus nombres sobre su corazón delante del Señor. Los cristianos también llevan a otros por medio de la oración, la preocupación y el servicio. Gálatas 6:2 dice que debemos llevar las cargas los unos de los otros, y Santiago
5:16 dice a los cristianos que confiesen sus pecados y oren los unos por los otros.
Los sacerdotes también bendecían al pueblo. Números 6:23–26 da la bendición sacerdotal sobre Israel. Los cristianos deben ser una bendición por medio de sus palabras y acciones. Efesios
4:29 nos enseña a hablar palabras que edifiquen y den gracia. Santiago 3:9–10 advierte que bendecir a Dios y maldecir a las personas hechas a la imagen de Dios no debe salir de la misma boca.
- Los sacerdotes eran precisos con las cosas santas
Los sacerdotes manejaban cosas santas y se esperaba que siguieran el patrón de Dios. Nadab y Abiú, en Levítico 10:1–3, ofrecieron fuego no autorizado delante del Señor, y Dios los juzgó. Su ejemplo nos recuerda que la adoración y el servicio a Dios no deben tratarse con descuido.
Los cristianos también manejan cosas santas. Nuestros cuerpos pertenecen a Dios. 1 Corintios 6:19–20 enseña que no somos nuestros.
Debemos seguir el patrón que Dios ha dado. Colosenses
3:17 dice que todo lo que hagamos, sea de palabra o de hecho, debe hacerse en el nombre del Señor Jesús. Hebreos
12:28 nos llama a ofrecer a Dios una adoración aceptable con reverencia y temor. Lucas
9:23 nos recuerda que debemos negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz cada día y seguir a Cristo.
Conclusión
Los cristianos son sacerdotes. Puede que no sirvamos en el templo de Jerusalén, que no usemos vestiduras levíticas ni que ofrezcamos sacrificios de animales, pero todavía pertenecemos a Dios y le servimos.
Romanos 12:1–2 nos llama a presentar nuestros cuerpos como sacrificios vivos, santos y agradables a Dios. No somos perfectos, y dependemos de la gracia y la misericordia de Dios, pero hay una diferencia entre buscar excusas y desear sinceramente hacer lo correcto.
La pregunta no es simplemente: “¿Sé lo que Dios quiere?”. La pregunta es: “¿Me importa lo suficiente como para hacerlo?”