El analista político Carlos Chacón, director del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga (ICP), advirtió que una eventual intervención de Estados Unidos contra redes criminales transnacionales en Venezuela podría tener profundas consecuencias políticas y diplomáticas para Colombia.
Según Chacón, la presencia en Venezuela de grupos criminales internacionales, incluidos carteles mexicanos y organizaciones como Hezbollah, convierte a ese país en un objetivo estratégico dentro de la política de seguridad de United States Government.
“Si usted quiere estabilizar el hemisferio, tiene que ir contra los patrocinadores del terrorismo y las redes criminales que lo sostienen. No hay alternativa. O los captura, o los neutraliza”, afirmó Chacón.
El experto subrayó que la lógica operativa de Washington no apunta a una invasión tradicional, sino a operaciones especiales focalizadas en cabecillas y estructuras clave del régimen venezolano.
“Esto no se parece a Afganistán ni a Irak. Son operaciones quirúrgicas contra un régimen que ha facilitado redes criminales. El riesgo no es militar, es político”, explicó.
Chacón alertó que este tipo de acciones podría incrementar la tensión diplomática con Colombia y fortalecer políticamente al gobierno de Gustavo Petro, especialmente si el Ejecutivo colombiano responde con un discurso de soberanía y medidas excepcionales.
“Petro podría acudir a figuras como la conmoción interior, alegando agresión externa, y eso abriría un escenario de inestabilidad institucional interna”, advirtió.
También cuestionó la retórica del mandatario colombiano en escenarios internacionales recientes, como su intervención en United Nations, donde —según Chacón— el tono confrontacional y la falta de diplomacia tradicional aumentan la fricción con Estados Unidos.
“En 250 años, ningún jefe de Estado había llamado a la insubordinación de las fuerzas militares de EE. UU. Petro rompió ese precedente”, afirmó.
Finalmente, Chacón hizo un llamado a la cautela estratégica:
“Estados Unidos debe calcular no solo el impacto militar, sino el costo político. Un movimiento mal medido podría fortalecer a quienes busca debilitar.”