Charlas Iglesia ETP | Pastores Luis Salas y Jeannette Noguera, Iglesia ETP

Salmos 107:20 “Envió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina.”

Quiero que me preste atención y escuche lo que le voy a decir. Hay algo que he aprendido es  encontrar fortaleza en la palabra del Señor. ¿Por qué? Porque cuando tu fortaleza está en el hombre o en las circunstancias, realmente tu fortaleza se vuelve vulnerable. Porque el hombre falla, porque las circunstancias cambian, porque poner nuestra confianza en cosas es lo más equivocado que podemos hacer, mientras que, el que se agarra de la palabra puede estar seguro de esto: cielo y tierra pasarán, pero su palabra nunca pasará. Mateo 24:35 “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.

Lo que te quiero decir es, si lo dice Dios en su palabra, puedes estar seguro que, pase lo que pase, él lo va a cumplir. Pero escuche, justo el versículo que vamos a leer ahora, para mí ha sido un lugar, un ancla, ha sido un sostén muchas veces en mi vida, así que seguramente cuando lo escuches lo vas a recordar, porque para los que han leído la Biblia o han escuchado la palabra con frecuencia, les va a resonar como un versículo conocido. Dice la palabra del Señor así: Jeremías 29:11-14 "Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice transportar."

Dios está diciendo: "Mis planes son mejores que los tuyos". Y esta palabra, a mí me ha sostenido muchas veces, pero el problema de las promesas es que somos especialistas en agarrarnos de la promesa y olvidar la condición o el proceso alrededor de la promesa. Y eso hace mucho daño, porque toda promesa está ligada a un proceso. Lo vuelvo a repetir: toda promesa está ligada a un proceso. 

La promesa es a donde Dios te va a llevar, y el proceso es el paso a paso, es el camino mediante el cual Dios te va a llevar. Cuando nosotros ignoramos el proceso, nos frustramos, nos desesperamos, nos afanamos y llegamos a creer que Dios no nos va a cumplir.

Quiero traer a memoria la historia de José, creo que es un de los ejemplos mas claros de lo que estamos hablando hoy:

José no solo tuvo sueños de grandeza; recibió un diseño de Dios que incluso su padre Jacob, en su sabiduría, supo identificar. La Biblia en Génesis 37:11 dice “Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre meditaba en esto”, Jacob sabía que lo que José veía no era producto de la imaginación, sino una asignación del cielo.

Antes de que José gobernara Egipto, la palabra que Dios le dio, tuvo que "trabajar" en él; Veamos el Salmo 105:16-19 “Trajo hambre sobre la tierra, y quebrantó todo sustento de pan. Envió un varón delante de ellos; A José, que fue vendido por siervo. Afligieron sus pies con grillos; En cárcel fue puesta su persona. Hasta la hora que se cumplió su palabra, el dicho de Jehová le probó”; El proceso de José “la cisterna, la casa de Potifar, la cárcel” no fue un desvío del plan, fue el cumplimiento del plan. En la cisterna, Dios mató su orgullo; en la casa de Potifar, Dios probó su integridad; y en la cárcel, Dios probó su paciencia. Dios no te va a sentar en el trono hasta que la promesa te haya procesado.

El Secreto de su Resistencia se encuentra en la palabra profética que Jacob declaró sobre José al final de sus días. Esto explica por qué José no se quebró en los 13 años de esclavitud:

Desde que José fue echado en la cisterna y vendido como esclavo hasta que fue nombrado gobernador de Egipto, transcurrieron exactamente 13 años, trece años donde Dios no le habló en sueños, pero estuvo con él en silencio, fue el tiempo necesario para que la túnica de colores se convirtiera en un carácter de acero.

  • El inicio del proceso (17 años): José era un adolescente cuando sus hermanos lo vendieron. "Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos..." Génesis 37:2.
  • El final del proceso (30 años): José sale de la cárcel para interpretar el sueño y es exaltado al trono. "Era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón rey de Egipto; y salió José de delante de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto." Génesis 41:46.
”Rama fructífera es José, Rama fructífera junto a una fuente, Cuyos vástagos se extienden sobre el muro. Le causaron amargura, Le tiraron flechas, Y le aborrecieron los arqueros; Mas su arco se mantuvo poderoso, Y los brazos de sus manos se fortalecieron Por las manos del Fuerte de Jacob..." Génesis 49:22-24

  • José pudo mantenerse firme porque, aunque estaba en la sequedad de Egipto, sus raíces estaban junto a la Fuente.
  • El arco de José se mantuvo poderoso porque sus manos fueron fortalecidas por las manos del Fuerte de Jacob, “Dios, Jehová de los ejércitos es su nombre”.
El punto más alto de la vida de José no fue cuando se puso el anillo del Faraón, sino cuando pudo mirar a quienes lo hirieron y ver la mano de Dios a través de ellos. El proceso fue tan perfecto que no dejó rastro de amargura, solo rastro de propósito. Hay capítulos tristes en nuestras familias: violencia, rechazo, abandono. Hay voces en nuestro subconsciente que nos dicen: "Eres estúpido", "Eres bruto", "No sirves para nada”.

José lloró siete veces. No lloró cuando lo promovieron, sino cuando vio que sus hermanos se arrepentían. El perdón no minimiza la justicia; la delega a Dios.

¿Quieres ajustar cuentas con tus enemigos? Ese es trabajo de Dios. Él es experto en poner de rodillas a los soberbios y en suavizar a los coléricos. Tu trabajo es no contaminar tu corazón, para que cuando los que te despreciaron vengan con hambre, tú tengas los graneros abiertos.

Al final del camino, José declara la verdad más profunda de la providencia divina, enmarcado en Génesis 50:20 ”Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo”.

Nada de lo que ocurre en nuestras vidas es en vano. Dios no permite que te hirieran para destruirte, sino para enviarte delante de otros y preservar vida. Tu proceso no es solo tuyo; es para los que vienen detrás de ti.

Cuando entendemos que Dios tiene pensamientos de paz para nosotros (Jeremías 29:11), dejamos de buscar desesperadamente el milagro y empezamos a buscar al Dios del milagro, el cual cuando envía una Palabra, la Palabra que envía, se cumple.

"José tuvo que pasar por el silencio de la cárcel para poder interpretar el sueño del Faraón. Si José se hubiera saltado el proceso, no habría sabido administrar la abundancia. Tu temporada difícil no es un castigo, es tu entrenamiento para la posición que Dios ya escribió de ti en la eternidad.”

De todo esto salen tres principios que debemos aprender de memoria:

  • No rechaces la temporada difícil
Nosotros estamos llenos de optimismo, y el optimismo que más preocupa es el optimismo que niega la realidad. ¿Y qué si llega la crisis? ¿Y qué si la enfermedad toca tu cuerpo? ¿Y qué si es el mismo Dios el que está permitiendo que eso suceda? Miren la instrucción tan profunda que Dios les dio a los que estaban en el cautiverio en Babilonia. En lugar de prometerles un escape inmediato, les dio una estrategia para su temporada difícil: «Edifiquen casas y habiten en ellas; planten huertos y coman del fruto de ellos... multiplicaos allí, y no disminuyáis.» (Basado en Jeremías 29:4-7)

Dios no les dijo: «El momento difícil va a pasar mañana». Él les dijo: «Prepárense, porque van a estar ahí por un tiempo, y mi voluntad es que den fruto en la tierra de su aflicción».

Entiende esto: si Dios no termina todavía con tu desierto, es porque aún va a usar ese desierto para perfeccionarte. Hay lecciones de autoridad, de fe y de carácter que solamente se aprenden cuando el viento sopla en contra. Si el proceso no ha terminado, es porque Dios todavía está trabajando en ti. ¡No te desesperes por salir, preocúpate por crecer!

Las temporadas difíciles afinan nuestra vida de oración y obediencia. Lo que no está afinado no sirve. Dios te va a enseñar a orar y a depender de Él. Si Dios te quiebra, es porque él te hará de nuevo.

  1. Ten cuidado con lo que estás escuchando
Lo que nosotros escuchamos en nuestros momentos difíciles es tan importante, que puede terminar empujándonos a cosas que no deberíamos hacer. En medio de la dificultad, nos asalta la desesperación y la prisa. Ten cuidado con aquellos que estás escuchando. No todo el mundo tiene sabiduría de parte de Dios.

Nada de lo que resuelvas con una mentira o con el pecado en realidad te resuelve la vida. Todo lo que trates de resolver con una mentira, en lugar de resolver la vida, se la arruina mucho más. "No le llames ayuda a lo que te lleve a mentir para resolver. Si la solución es pecando, no se llama ayuda, se llama atadura".

  1. Confía en los planes de Dios
Qué tal si lo hace personal y levantas tu mano derecha y declare: «Confiaré en los planes de Dios» Aunque mis planes se rompieron, yo confiaré en los planes de Dios. Jeremías 29:11 "Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”, esos son los planes de Dios para ti.

¿Sabe cuál es nuestro problema? Que queremos que Dios cumpla su palabra, pero no oramos, Dios conectó el cumplimiento de su promesa a una vida de oración. Todo cambia cuando decides buscar a Dios con todo tu corazón. No busques el milagro, busca al Rey de Reyes.

Dios es experto en hacer cosas que no entiendes, para que cuando las compartas con otros, todo parezca un milagro.

"Padre celestial, te doy gracias por hablarme, gracias por enseñarme que tienes planes mejores, que tienes una promesa para mí, pero que esa promesa implica que pasaré por momentos difíciles. Te pido que me acompañes. Aunque sea difícil, quiero que estés conmigo, quiero que me sostengas, quiero que por favor, me ayudes. Hoy te necesito más que nunca, pero decido creer."

Pon tus manos en tus oídos y declara: "Guardaré mis oídos de las voces contrarias". Diga conmigo: "Guardaré mis pensamientos de los pensamientos contrarios y voy a escuchar tu palabra". Vamos, diga conmigo: "Voy a escuchar tu palabra y voy a creer tu palabra. Señor, recibo tus planes, recibo tu promesa y creo en lo que tú harás. En el nombre poderoso de Jesús, ¡amén, amén y amén!".

 *Preparar ministración para sanidades, milagros y prodigios, aquí te doy tres tips que te van a ayudar a desarrollarla; una tiene que ver con el carácter, la otra con la sanidad y la tercera con la soberanía de Dios:

El enfoque en el Carácter.

"La túnica de colores te hizo soñar, pero el proceso que llevas te hará gobernar. No te desesperes por salir de tu desierto; preocúpate por crecer en él, porque tu túnica se está convirtiendo en un carácter de acero." — Basado en Salmo 105:19 (RVR1960)

El enfoque en Sanidad.

"Tu pasado no tiene que ser tu futuro. El dolor que heredaste de tus ancestros se detiene hoy. Levanta tu voz y declara: 'Esto se acaba aquí conmigo'. Sanar el pasado es la llave para poseer el futuro." — Basado en Romanos 12:2 (RVR1960)

El enfoque en la Soberanía.

"Lo que el enemigo diseñó para destruirte, Dios lo encamina para tu bien. Mantén tus graneros abiertos, porque llegará el día en que tu misericordia alimentará a los mismos que ayer te despreciaron." — Basado en Génesis 50:20 (RVR1960)



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