Habla horas después del ataque sin precedentes que incluyó unos 30 misiles y causó pánico y destrucción en el centro de Israel y el Hospital Soroka
“Me encuentro en una de las ciudades que fue alcanzada por los misiles esta mañana” (…) “Estos no son cohetes como los del pasado. Son misiles balísticos de más de 14 metros de largo -la altura de 3 plantas de un edificio- y cargan entre una y media tonelada de explosivos”, así comenzó el relato del periodista Ariel Shmidberg, desde el centro de Israel, a solo horas del ataque.
Ariel explicó que solo tienen entre noventa segundos y un máximo de siete minutos para correr a un refugio, pero ahora, con misiles más grandes, este tiempo ya no es suficiente. “Vivimos con la certeza de que en cualquier momento puede sonar una sirena, y no sabes si tienes diez segundos o ninguno” (…) “Mi hijo menor tiene apenas un año. Lo levanto en brazos cada vez que suenan las sirenas de noche. Ya ni se despierta… lo llevo dormido al refugio. Se vuelve normalidad, pero parte el alma”.
Aun así, destacó que “Israel hace un esfuerzo -sin precedentes- para evitar que civiles inocentes en Gaza sufran daños. El problema es que Hamas ha construido sus centros de mando entre la gente y utiliza a su propia población como escudo humano”.