Carlos Díaz‑Rosillo, exsubsecretario adjunto de Defensa de Estados Unidos para Asuntos del Hemisferio Occidental y Seguridad, aseguró que la drástica caída de los cruces ilegales en la frontera sur demuestra que no era necesaria una reforma migratoria para frenar la migración irregular, sino voluntad política y aplicación de las leyes existentes.
Díaz-Rosillo explicó que los flujos migratorios han alcanzado sus niveles más bajos en más de 55 años, como resultado de dos factores clave: la implementación estricta de las leyes vigentes y el envío de un mensaje claro y contundente a la región.
“Estados Unidos sigue siendo un país de inmigrantes, pero no va a aceptar inmigración ilegal”, sostuvo.
Según el exfuncionario, el mensaje tuvo un impacto inmediato en los países de origen, reduciendo de forma significativa las caravanas y los intentos de ingreso irregular.
Reforma migratoria: sin apetito político
Díaz-Rosillo señaló que, aunque sería deseable una reforma migratoria integral que atienda casos de inmigrantes con décadas en el país, hijos ciudadanos y arraigo económico, no existe actualmente el consenso político necesario, especialmente en el Senado.
Recordó que para aprobar una reforma se requieren 60 votos, una cifra que considera inalcanzable en el contexto actual debido a la polarización y al cálculo electoral de ambos partidos.
“Muchos demócratas no quieren darle una victoria política a un presidente republicano, como ya ocurrió en administraciones anteriores”, afirmó.
El problema de fondo: la comunicación
El analista subrayó que uno de los mayores errores del gobierno ha sido no saber comunicar adecuadamente sus políticas migratorias, lo que ha permitido que el debate se distorsione.
“Muchas veces no es un problema de política pública, sino de no saber explicarla correctamente”, enfatizó.