El investigador energético de la Universidad de Texas en Austin, Jorge Piñón, aseguró que una eventual suspensión temporal del impuesto federal a la gasolina en Estados Unidos tendría un efecto mínimo en el bolsillo de los consumidores y podría no reflejarse plenamente en las estaciones de servicio.
Durante una entrevista radial, Piñón explicó que el impuesto federal representa aproximadamente 18 centavos por galón de gasolina regular y poco más de 23 centavos en el diésel. Sin embargo, recordó experiencias pasadas en las que las reducciones tributarias no llegaron al consumidor final porque las gasolineras absorbieron el beneficio.
“El impacto sería muy pequeño en los precios de la gasolina”, afirmó el especialista, quien además recordó que esos impuestos financian el mantenimiento de las autopistas interestatales del país.
Piñón también alertó sobre la gravedad de la crisis energética internacional derivada de las tensiones con Irán y el prolongado cierre del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo.
Según explicó, la interrupción del flujo de unos 20 millones de barriles diarios ha afectado severamente la cadena global de suministro. Refinerías en China, India, Corea del Sur y Japón ya habrían agotado gran parte de sus reservas estratégicas y operativas.
El experto advirtió que, incluso si se alcanzara un acuerdo diplomático inmediato, el mercado no volvería rápidamente a la normalidad. “Tomaría semanas o incluso meses restablecer toda la cadena de suministro”, indicó.
Asimismo, señaló que los precios internacionales del petróleo podrían escalar hasta los 120 o 125 dólares por barril si Estados Unidos intensifica las acciones militares contra instalaciones iraníes.
Piñón destacó además que el diésel, cuyo precio supera actualmente los cinco dólares por galón, representa una preocupación aún mayor que la gasolina debido a su impacto directo sobre el transporte de mercancías y el costo general de vida.
Finalmente, explicó que tanto Irán como otros productores del Golfo Pérsico enfrentan problemas de almacenamiento por la acumulación de crudo no exportado, situación que podría obligar incluso al cierre temporal de pozos petroleros.