Miami.- Durante la conversación con Carlos Acosta para Actualidad Radio, Gómez denunció que su esposo se encuentra recluido en la cárcel de El Rodeo I, a las afueras de Caracas, donde —según información recibida por terceros— los extranjeros detenidos de forma ilegal estarían siendo sometidos a tortura psicológica, amenazas de muerte y condiciones inhumanas de reclusión.
“Nahuel es una ficha de cambio. A estas alturas no hay ninguna duda. Mi esposo no está preso por un delito, está secuestrado por el conflicto político y diplomático entre el régimen de Maduro y el gobierno argentino”, afirmó Gómez.
Sin proceso, sin abogados, sin contacto
La esposa del gendarme fue enfática al señalar que Nahuel Gallo se encuentra en desaparición forzada, una figura tipificada como crimen de lesa humanidad en el derecho internacional. En más de un año de detención arbitraria, no ha sido presentado ante la Fiscalía, no tiene expediente judicial, no se le ha permitido acceso a abogados ni contacto alguno con su familia.
“Hoy son 379 días sin una llamada, sin una prueba de vida directa, sin saber cómo está. No le han respetado absolutamente ningún derecho”, denunció.
Amenazas y tortura psicológica
Gómez relató que, gracias a testimonios de personas solidarias y de otros detenidos liberados, ha podido conocer que los presos extranjeros estarían siendo intimidados sistemáticamente por custodios del penal.
“Les dicen que si Estados Unidos entra a Venezuela, ellos van a ser los primeros en morir. Que los derechos humanos no existen para ellos. Eso es tortura psicológica”, explicó.
También denunció las condiciones degradantes en las que se encuentran los reclusos: celdas donde comen, se bañan y hacen sus necesidades, sin acceso a artículos de higiene personal, lo que —según afirmó— busca quebrarlos moralmente.
Un viaje familiar convertido en secuestro
Nahuel Gallo fue detenido el 8 de diciembre de 2024, cuando viajó a Venezuela con el único propósito de buscar a su esposa y a su hijo de dos años, tras una visita familiar previa. Según Gómez, el régimen lo acusa sin pruebas de ser “espía” o “mercenario”, una versión que califica como absurda.
“Entró por un paso regular, mostró su pasaporte, tenía permiso de viaje. ¿Qué espía toca la puerta para entrar a un país?”, cuestionó.
Promesas incumplidas y silencio oficial
María Alexandra Gómez aseguró que se reunió en cuatro oportunidades con el fiscal general del régimen, Tarek William Saab, quien le prometió que la detención había sido “un error” y que su esposo sería liberado. Hasta hoy, esas promesas no se han cumplido.
“No hubo llamadas, no hubo liberación, no hubo respuestas. Solo silencio”, lamentó.
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