“Hoy en día queda claro quién es el hermano mayor”: Para el analista internacional y profesor de FIU, Erich de la Fuente, China es el principal beneficiario de la guerra en Ucrania y del aislamiento internacional de Rusia.
Según explicó, la relación entre Moscú y Pekín no está basada en afinidad histórica -“nunca fueron amigos, sino rivales”- sino en una alianza circunstancial. Hoy, la dependencia es clara:
- Rusia necesita de China para desarrollar su petróleo y gas en el este, donde buena parte de los trabajadores e inversiones provienen de ese país.
- En el Ártico, China invierte en puertos deteriorados, buscando rutas comerciales que reduzcan hasta en un 50% el tiempo de envío hacia Europa.
- La presión de sanciones occidentales ha convertido a China en el mercado principal para el petróleo ruso, con precios más bajos y suministros constantes.
De la Fuente señaló que el interés chino también alcanza a América Latina, donde lleva dos décadas consolidando presencia en sectores estratégicos como petróleo y gas, con casos como la reciente inversión de mil millones de dólares de Concord Resources Corp. vinculada al control de PDVSA.
“Para China es fundamental asegurar petróleo barato y regular para sostener su crecimiento y sus ambiciones globales”, puntualizó.
En este contexto, el académico subrayó que una Rusia debilitada, pero no derrotada, conviene a Pekín: no busca su colapso, pero tampoco que salga fortalecida de la confrontación.