El Poder de la Amistad y la Lealtad
Un vínculo transformador
¿Alguna vez te has detenido a pensar en el tremendo impacto que tienen las personas que te rodean? Piénsalo por un momento: si tienes a tu lado a alguien que te inspira, que te empuja a ir hacia adelante, que te desafía a alcanzar tus sueños y a ir mucho más allá de lo que creías capaz de hacer, entonces has encontrado un tesoro invaluable. Has encontrado a un verdadero amigo. Mi oración es que, a través de lo que vamos a compartir hoy, descubras el secreto para convertirte tú mismo en ese tipo de amigo incondicional para alguien más.
Esa clase de amistad profunda y verdadera está sostenida por un pilar innegociable. Si alguien me preguntara cuál es la lección más importante y transformadora que he aprendido en la vida, o cuál es esa lección en mi caminar de fe que me ha cambiado radicalmente, diría que es aprender a ser leal y aprender a escoger bien a quién ser leal. En buena parte de mi vida no sabía lo que era ese concepto.
Deseo que el Espíritu Santo lleve esto muy profundo en tu corazón: escoge bien a quién ser leal. La lealtad es como un pacto, una alianza inquebrantable basada en la fe y el amor que une dos corazones en un propósito común. Este es un concepto de lealtad bíblica y espiritual que produce una bendición mutua.
El ejemplo de servicio: De siervos a amigos
Este nivel de relación se ve perfectamente reflejado en la última noche de Jesús en la tierra. Los capítulos 13, 14 y 15 del evangelio de Juan describen esas conversaciones íntimas. En medio de la cena, Jesús se levantó, tomó una toalla y les lavó los pies a los discípulos. Lo que hizo al realizar la tarea de un siervo no le quitó nada de su señorío; seguía siendo el Maestro, pero les enseñó que debían servirse y amarse de la misma manera.
Esa noche, Jesús elevó la relación a otra dimensión: los promovió a otro nivel de confianza e intimidad. Pasaron de ser siervos a ser amigos.
Juan
15:15 (RVR1960) «Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.»
Jesús los amó hasta el fin, hasta lo sumo. Nos enseñó que amar no es quitar, no es manipular y no es buscar el interés propio. El amor verdadero y más puro es altruista; se entrega de manera sacrificial.
Juan 15:12-14 (RVR1960) «Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.»
La lealtad primaria: Hacia Dios
Para que nuestras amistades y relaciones terrenales funcionen, debemos entender hacia quién Dios nos llama a ser leales en primer lugar: el número uno es Él. Abraham, el padre de la fe, fue probado en su lealtad hacia Dios en un momento de gran lucha, cuando entendió que se le pedía entregar a su único hijo. Aunque no entendía por qué Dios le pedía esto, la Escritura nos dice que nunca dudó en su corazón del buen propósito de Dios. La primera lealtad a la que Dios nos llama es una lealtad sin compromisos, inquebrantable hacia Él, porque Dios es digno de esa lealtad.
Resolviendo conflictos en nuestras lealtades
Habrá momentos en la vida donde nuestras lealtades entrarán en conflicto: hacia la familia, los líderes, la compañía donde trabajamos o el equipo al que servimos. Lo que nos va a ayudar a resolver ese conflicto es precisamente tener claras cuáles son nuestras prioridades. Si entiendes que tu lealtad principal es hacia Dios, eso te ayudará a escoger lo correcto.
Sadrac, Mesac y Abed-nego se encontraron en un conflicto cuando el rey de Babilonia ordenó a todos adorar una estatua. Siendo empleados públicos y líderes, se sostuvieron de pie sabiendo que eso significaba una sentencia de muerte. Estuvieron dispuestos a ir al horno de fuego antes que quebrantar su lealtad hacia Dios.
Daniel 3:17-18 (RVR1960) «He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has erigido.»
Cuando la lealtad hacia una autoridad o incluso hacia un cónyuge conflige con la lealtad hacia Dios, los creyentes tenemos que escoger a Dios primero. La lealtad hacia la cual votes puede llevarte a tu destino o detenerte en el proceso.
El matrimonio y tus amistades: Caminando hacia el destino
Después de Dios, la segunda persona a la que Él nos llama a ser leales es hacia nuestra esposa (o esposo). Esa lealtad somos llamados a honrarla y a guardarla a toda costa.
Malaquías
2:14 (RVR1960) «Y dijisteis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto.»
De igual manera, tus verdaderos amigos van a acercarte a tu destino. Si quieres saber a dónde vas a llegar en diez años, revisa quiénes son tus amigos hoy. Un verdadero amigo va a sacar lo mejor de ti y va a enseñarte que hay tesoros adentro que a veces ni tú mismo ves.
Proverbios
17:17 (RVR1960) «En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.»
En tiempos de prueba: El buen consejo vs. La deslealtad
El verdadero amigo se pone en la brecha por ti en los momentos difíciles. Sin embargo, no todos saben ser amigos en la prueba. A Job le pasó: perdió todo, y sus amigos de antaño, en lugar de consuelo, le trajeron acusaciones por una mala teología. Fue muy duro, pero Job nos enseña que la clave para avanzar es perdonar y bendecir a esos amigos que fallaron.
Job
42:10 (RVR1960) «Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.»
Honorabilidad, trabajo y amistades destructivas
Esto nos enseña cómo conducirnos en el entorno laboral o ministerial. Mientras estés en una compañía, necesitas ser honorable y leal, identificándote con los valores y con la visión de la persona que lo lidera. Cuando haya conflictos, resuélvelos de frente, con amor y respeto. Abstente de criticar por la espalda; criticar la mano que te da de comer es desleal.
Asimismo, cuida a quién le entregas tu amistad íntima. Hay personas que están en el piso porque quieren estar allí; es más fácil cultivar malos hábitos que llevar una carga. A veces queremos ser salvadores de personas que no quieren ser salvadas.
Proverbios 22:24-25 (RVR1960) «No te entremetas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos, No sea que aprendas sus maneras, Y tomes lazo para tu alma.»
Valora, en cambio, los consejos de los verdaderos amigos que te hacen ver tus puntos ciegos:
Proverbios 27:9 (RVR1960) «El ungüento y el perfume alegran el corazón, Y el cordial consejo del amigo, al hombre.»
Un pacto personal: Lealtad vs. Fidelidad
Es vital entender que la lealtad no es lo mismo que la fidelidad:
La fidelidad trata de cómo manejas lo que se te confía en las manos y cómo lo multiplicas:
Mateo
25:21 (RVR1960) «Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.»
La lealtad, en cambio, es la decisión de amar y honrar a una persona, indistintamente de cómo te trate o de si te apoya de la manera que esperas.
Un vínculo voluntario y recíproco
La lealtad tiene que ser siempre voluntaria y recíproca. No se puede exigir; hacerlo es irrespetar a las personas. En una compañía, la expresas hacia tus líderes, y ellos hacia ti, velando mutuamente por el bienestar.
Proverbios
27:17 (RVR1960) «Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo.»
El mejor amigo que nos puede levantar y enseñar el verdadero significado de la amistad y la lealtad es Jesucristo. Dale ese lugar en tu vida. Procura buenos amigos que te pulan, te confronten con mucho amor y te inspiren. Sé tú un puente que conecta bendiciones y recursos para otros, porque Dios quiere que te juntes con amigos que valgan la pena y que te ayuden a llegar a tu destino.
Vuélvete amigo de Dios
En Isaías 41, Dios reprocha y condena la idolatría de los pueblos vecinos de Israel, en su mensaje, Dios dice a su pueblo: “Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo”. ¿Por qué Abraham fue llamado por Dios “mi amigo”?
La respuesta la obtenemos al revisar algunos episodios en la vida personal de Abraham que lo llevaron a un encuentro con Dios en su experiencia espiritual: Que se necesita para ser “Amigo” de Dios…
- Abraham, era amigo de Dios; porque exaltaba a Dios en todo tiempo. En numerosos pasajes de la Biblia, se repite esta declaración: “Abraham, levantó un altar a Jehová”. Esto tiene que ver con la adoración personal. La consagración a Dios, a través de la presentación de una víctima por medio del sacrificio, significa: “Todo lo que soy es del Señor”. Abraham salió de Harán con muchas riquezas; pero no había olvidado de donde venían las bendiciones. Llegó hasta Siquem, y la Biblia relata: “Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido”, Génesis 12:7. La respuesta inmediata de Abram fue: edificar un altar a Jehová y lleva implícito que Abram creyó las palabras de Dios. En Génesis 12:8 dice que: “Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová”, Génesis 12:8. Este pasaje agrega que además de edificar un altar a Jehová, invocó el nombre de Jehová. El verbo que aquí se traduce como “invocar”; tiene una doble connotación: la de llamar y la de proclamar; en otras palabras encierra el hecho de llamar a Dios por medio de la exaltación, colocarlo en primer lugar, y el de proclamar el nombre de Dios ante los demás por medio de su testimonio a sus vecinos paganos.
- Abraham, era amigo de Dios; porque tenía un oído sensible a su voz. Cuando Dios llamó a Abraham para salir de Ur de los caldeos, estuvo dispuesto a escuchar la voz de Dios y su claro mensaje cuando le dijo: “…Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”, Génesis 12:1. Abraham no planeó su viaje a tierra desconocida ya que contaba con algo aun más importante, y era su fe en las promesas de Dios.
- Abraham, era amigo de Dios; porque tenía un corazón dispuesto a obedecer. Lo que no podía visualizar con los ojos físicos; lo podía ver con los ojos de la fe, con los ojos espirituales. Cuando Dios hace oír su voz, es con el propósito de que sea escuchada y obedecida. Esa es la razón por la que Dios se dio a conocer a Abraham; para que al oír, obedeciera su mandato. Abraham se convirtió en padre de muchas naciones; porque oyó y obedeció la voz de Dios. El relato bíblico lo confirma: “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz”, Génesis 22:18.
- Abraham, era amigo de Dios; porque tenía una fe inquebrantable en sus promesas. Aun cuando le pidió a su hijo en sacrificio, no se los negó. En Hebreos 11:17 al 19, se afirma que Abraham creyó que Dios podía levantar a Isaac aun de entre los muertos. Se le había dicho que su descendencia seria grande; pero este pedido parecía terminar con esas ilusiones; pero su fe era inquebrantable y obró por fe.
Santiago afirma: “Se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios”, Santiago 2:23. Nosotros también podemos tener esta experiencia espiritual que tuvo Abraham y ser llamados amigos de Dios. Es el anhelo de Dios, que todos seamos llamados amigos de Dios. Y Jesús lo dijo a sus discípulos en Juan 15:14-15, Jesús tuvo un grupo de 70 amigos, un grupo de 12 discípulos y 3 eran íntimos: Pedro, Juan y Santiago.
Ministración: Levanta tu mano derecha y declara: “Aquí estamos Señor, clamamos por la manifestación de tus propósitos en nuestra vida, familia y descendencia, reconocemos tu gobierno sobre nuestras vidas para que establezcas tu propósito firme… Se que hemos orado, hemos hecho lo posible y aún hemos enfrentado obstáculos, pero Dios no nos abandona, El es el autor y consumador de la fe, todas las promesas que Él nos ha dado por muy grandes e inalcanzables que sean se cumplirán una por una. Se que esto va a suceder. Serás sano, serás libre, serás bendecido, se romperán las cadenas de tu vida, tu familia y tu descendencia, todo lo que has pedido va a suceder porque el favor de Dios está en medio de nuestras vidas.. “Señor gracias se que no es demasiado tarde porque las promesas de Dios son verdad en mi vida, Señor confío en ti, a pesar de los retrasos aún viviré una vida en victoria”.