Cuatro son los fundamentos esenciales del Evangelio de Cristo, que no sólo representan el eje central del mismo, sino que hablan de la identidad de lo que somos como creyentes. Estos cuatro pilares se resume como “El misterio revelado”, el cual es el eje central de la salvación y la fe de todo creyente.
Creo que vivimos en un tiempo donde la Iglesia ignora muchas veces el eje central de nuestra salvación y de nuestra fe, por lo tanto, menciono a continuación los cuatro pilares del Evangelio:
- Piedad y Misericordia.
- La cruz.
- La sangre.
- La resurrección.
La Palabra del Señor dice que la Iglesia primitiva fue fundada sobre la doctrina apostólica y profética y el centro de esa doctrina son estos cuatro pilares. Efesios 2:19-22 “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”
El Fundamento de la Salvación
Iglesia, ¿Cómo eres salvo? La salvación es un regalo de la gracia de Dios, no ganado por obras, recibido mediante la fe y arrepentimiento sincero, Somos salvos por la obra redentora de Cristo en la cruz, porque el Señor entregó a su Hijo por gracia. Algo tan básico muchas veces la iglesia no lo entiende, Hay personas que a estas alturas creen que son salvos por venir a la iglesia, o por servir en ella; No entienden que la salvación está detrás de una confesión verbal, Romanos 10:8-10 “Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”.
El Misterio de la piedad y Misericordia
El misterio de la piedad y de la misericordia (deben ir siempre juntos, porque sin piedad, no hay misericordiaI), del que muy poca gente habla, está en la Biblia: 1 Timoteo
3:16 "E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.”
Piedad y misericordia no son exactamente lo mismo, aunque están estrechamente relacionadas y a menudo se usan como sinónimos. La piedad suele referirse al sentimiento de compasión o dolor ante el sufrimiento ajeno, mientras que la misericordia es una virtud más activa que implica actuar para aliviar ese sufrimiento, incluyendo el perdón y la ayuda práctica, en otras palabras: La misericordia es la piedad puesta en práctica.
¿Qué es el Misterio de la piedad y la Misericordia?
Es que Dios se manifestó en carne, es el comienzo de un plan que estaba vigente desde antes de la fundación del mundo. Dios se hizo carne; se volvió un embrión, es un misterio porque la piedad fue tan grande hacia el pecado y el sufrimiento humano, que un Dios incontenible se metió en un cuerpo que podía contenerlo, lo grande se hizo pequeño, dejó el trono, la gloria, la alabanza y la adoración; se despojó de todo, fue 100% Dios y 100% hombre, por eso es un misterio, porque nadie logra entender cómo Dios se mete en un embrión para traer salvación y redención a la humanidad, el Creador haciéndose semejante a la creación, es el misterio de la piedad y la misericordia.
Debemos entender que la piedad y la misericordia no empieza cuando yo hago algo por Dios, o cuando yo soy piadoso, la verdadera piedad y misericordia es la manifestación de que “lo grande se hizo pequeño”, para cumplir un propósito en la tierra. Dios decide meterse en un cuerpo para experimentar 100% lo que vive el hombre, eso es piedad y misericordia, por lo tanto si hoy soy salvo, es porque el plan se puso en marcha cuando Dios se manifestó en carne.
Ahora bien, como se puede determinar que Dios hizo “algo por mi”, en 1 Juan 4:2-3 dice: "En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo…" El anticristo ya está en el mundo y se reconoce fácil: Va a negar que Jesucristo se hizo carne; estará en contra del misterio de la piedad y la misericordia, por eso no estos fundamentos ya no se predican, porque el enemigo pone un velo sobre lo importante y pone luces sobre lo que no lo es, la gente está preocupada por abundar en dones y milagros, pero se salta el ABC: El misterio de la piedad y la misericordia.
Jesús firmó un contrato, Su sacrificio; Jesús aceptó un plan que ninguno de nosotros firmaría:
"Vas a dejarlo todo para hacerte lo más insignificante y sufrir los peores dolores. Tendrás escenarios de rechazo, traición, abandono, hambre y persecución. Vas a aprender el oficio de carpintería y vas a morir colgado en el material que aprendiste a fabricar. Te haré amar el escenario de tu muerte. Vas a ofrecer tu vida porque nadie te la puede quitar".
¿Quién de nosotros sería tan piadoso y misericordioso? Voy a colocar ejemplos prácticos para poder hacer una introspección en nuestras vidas:
- El evangelio que se predica hoy dice: "donde no te quieran, vete”, pero el plan de Jesús fue ir a una gente que no lo quería, que lo iba a abofetear, escupir y arrancar la barba.
- Si Dios no nos pidiese el diezmo, ¿lo daríamos? Tenemos que ser empujados para adorar porque no sabemos dar.
- A la Samaritana: Juan 4:7-24, Jesús le pidió agua y ella se fue sin dársela. Lo único que le pidió Jesús, no lo recibió.
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- Simón el fariseo: Lucas 7:36-46, Jesús le dijo: "Llegué a tu casa y no me diste agua para lavar mis pies”. Lo único que pidió Jesús, no lo recibió.
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Para entender la piedad y la misericordia, imagina esto: Un juez debe sentenciar a su mejor amigo de la infancia. Como juez, tiene que responder a la ley y lo sentencia a una multa, pero al terminar el juicio, el juez se quita la toga, va a la oficina y paga la fianza de su amigo para liberarlo. Ese es el misterio de la piedad y la misericordia: "Tengo que juzgarte, pero escojo tomar tu lugar, porque sé que lo que te mereces no lo puedes soportar".
¿Qué sabes tú de proceso si no has entendido esto? Jesús nació sin valor y murió sin valor, solo lo recuperó al resucitar. Él es la Ley y vino a cumplir la Ley. De ser servido, pasó a servir.
El evangelio de hoy no se parece a Cristo; nos lleva a sentirnos felices con nosotros mismos, pero no con lo que a Dios le hace feliz. Si no tienes el valor para ofrendar lo que más amas, no has entendido el Evangelio. A veces no puedes despojarte ni de la cama para orar o del teléfono para leer, Esther tenía entre 12 y 15 años cuando asumió la responsabilidad de salvar a su nación. Daniel tenía entre 14 y 17 cuando decidió no contaminarse con la comida del rey. ¿Algún joven o alguna persona se habrá preguntado si su razón de existir es salvar a su familia?
Cuando la Biblia habla de piedad y misericordia usa varios términos, pero hay dos que sobresalen:
- En el Antiguo Testamento vemos el término hebreo «jesed» que significa entre otras cosas bondad, misericordia, gracia, amor y fidelidad.
- En el Nuevo Testamento encontramos el término griego «eleos» que se refiere a la manifestación externa de la compasión.
Por lo tanto la piedad y la misericordia de Dios se trata principalmente de la expresión o manifestación del amor de Dios, por piedad y misericordia, Él no nos quiso dar el castigo que merecíamos. Dios nos extendió su mano y nos dio la oportunidad de recibir su perdón por medio de nuestro Salvador Jesucristo, Dios no estaba obligado a hacerlo, pero lo decidió así debido a su inmenso amor por cada uno de nosotros. Él tomó la iniciativa.
Dios te ve como hijo y no tienes que hacer nada para ganar la piedad y la misericordia de Dios, no tienes que hacer nada para recibir la gracia y el perdón, solo tienes que acercarte a Él mediante el sacrificio de Su hijo Jesucristo ya que no es por lo mucho que hacemos, es por lo que Jesús hizo en la Cruz del Calvario.
El amanecer de cada nuevo día se puede ver como un símbolo de la luz de Dios irrumpiendo en la oscuridad y de Su misericordia venciendo nuestros problemas. En cada mañana se manifiesta la gracia de Dios, un nuevo comienzo en el que las tinieblas deben huir. No es necesario que miremos más allá del aire que respiramos o del sol que nos ilumina, o de la lluvia que cae para alimentar la tierra. La piedad y la misericordia de Dios sigue llegando a nosotros mediante una gran cantidad de manifestaciones.
La piedad y la misericordia de Dios hacia nosotros no tiene fecha de caducidad, sus misericordias son nuevas cada mañana, ya que son perpetuas y siempre están disponibles para aquellos que la necesite, Dios es fiel, cada día que amanece viene acompañado de una nueva dosis de compasión que está a nuestra disposición. La compasión de Dios se derrama desde un depósito infinito; Sus misericordias nunca se agotan, las misericordias de Dios nos alcanzan cada mañana.
Dios derramó sobre nosotros piedad y misericordia por decisión propia, Dios no estaba obligado a hacerlo, pero lo decidió así debido a su inmenso amor por cada uno de nosotros. Él tomó la iniciativa.
- Efesios 2:4-5 “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. Por gracia ustedes han sido salvados”
- Tito 3:4-5 "Pero, cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia, sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo”.
La humanidad estaba espiritualmente lejos de Dios, pero él manifestó piedad y misericordia a través de Jesucristo, Él nos ofreció salvación, perdón, restauración, restitución y recompensación.
Cuando confesamos nuestros pecados al Padre celestial y recibimos su perdón, el Espíritu Santo viene a morar en nuestras vidas y todo cambia. Desde ese momento tenemos una perspectiva eterna inspirada en la obra de Cristo en la cruz, Su perdón y Su misericordia.
Por lo tanto, recibir la misericordia de Dios transforma nuestras vidas, transforma nuestro espíritu y transforma nuestro día a día. Recibir ese toque maravilloso de Dios y tener al Espíritu Santo en nosotros se reflejará en todo lo que hagamos, hablemos o pensemos... No somos iguales después de experimentar la gran piedad y misericordia de nuestro Señor. El más grande y digno decidió dejarlo todo por amor a ti y a mí por lo tanto, si no estás dispuesto a dejarlo todo, no has entendido el misterio de la piedad y la misericordia.