Desde 2019, todas las empresas en España deben llevar un registro de jornada digital. Sin embargo, muchas siguen utilizando métodos obsoletos o inapropiados, exponiéndose a sanciones graves por incumplimientos en protección de datos y falta de trazabilidad.
La presión por adaptarse a la normativa puede generar ansiedad, especialmente en pymes sin apoyo técnico ni recursos suficientes. La amenaza de multas, que pueden superar los 300.000 €, aumenta la urgencia de encontrar soluciones eficaces y seguras.
Bedi Cabrera, CEO de Acard Business, explica cómo implantar un sistema de control horario adaptado a la ley, seguro, económico y sin fricciones para el equipo. Su propuesta tecnológica basada en NFC evita errores comunes y ofrece trazabilidad, geolocalización y respaldo legal frente a inspecciones.