Mientras el régimen cubano asegura que “la situación está controlada”, los testimonios que logran salir de la isla revelan otra realidad.
Desde La Habana Vieja, Carlos Milanés relató entre cortes de señal cómo la población enfrenta no solo el paso del huracán Melissa, sino también la tormenta política y social que arrasa al país.
“Estoy hablando rápido porque acá estamos sitiados. Cada vez que intentamos comunicarnos, la Seguridad del Estado corta la conexión. Pero quiero que el mundo vea cómo vivimos realmente.”
Calles colapsadas, hospitales sin capacidad y silencio oficial
“El Vedado y el Malecón están llenos de basura. Los hospitales colapsaron, las personas tienen fiebre, no hay medicamentos y los edificios se caen a pedazos.”
“El gobierno solo sabe mentir. Todo está diseñado para sostener la farsa del control. Pero el cubano ya está cansado.”
“No hay 700 presos políticos… hay miles”
En medio de la conversación, Milanés se detiene para hacer una afirmación que resume su denuncia: “Nos dijeron que en Cuba hay 700 presos políticos. ¡Mentira! Hay miles. Miles de personas presas por pensar diferente. Los llaman delincuentes, pero son cubanos que aman su país.”
“Mira, esos son los carros de la Seguridad del Estado. Nos vigilan todo el tiempo. Pero sigo hablando, porque alguien tiene que decir la verdad.”
Pese al riesgo, Milanés concluye con una frase que mezcla ironía y fe: “Le damos gracias a Dios por el huracán, porque al menos muestra al mundo el desastre que vivimos. Que vengan más tormentas, para que se vea la verdad.”