En esta lección, “La importancia de un nombre,” se nos recuerda que los nombres tienen significado, valor y autoridad. Proverbios 22:1 dice que un buen nombre es mejor que grandes riquezas, pero ningún nombre importa más que el nombre de Jesucristo.
La lección comienza con una verdad sencilla: el nombre de una persona puede abrir puertas, generar confianza y representar una vida de buen carácter. Pero desde allí, se nos señala al nombre que es sobre todo nombre: Jesús.
Por medio de 1 Timoteo 2:5, vemos a Jesús como el único mediador entre Dios y los hombres. Un mediador trae paz, resuelve el conflicto, reconcilia a las partes separadas y entrega el mensaje que necesita ser escuchado. Jesús hace todo esto por nosotros. Él da paz a los corazones turbados, nos reconcilia con Dios por medio de Su sacrificio, y declara que solo Él es “el camino, la verdad y la vida.”
Esta lección también mira hacia el Antiguo Testamento para ver el nombre y el plan de Dios revelados por medio de Abraham y Moisés. Abraham conoció al Señor como Jehová-jireh, “El Señor proveerá,” señalando hacia el sacrificio que Dios proveería por medio de Cristo. Moisés escuchó a Dios identificarse como “YO SOY,” y más tarde Jesús usó ese mismo nombre para declarar Su naturaleza eterna y Su deidad.
El mensaje concluye con el poderoso recordatorio de que no hay salvación en ningún otro nombre. Jesús edificó Su iglesia, la compró con Su propia sangre, y nos invita a llevar Su nombre; no como una etiqueta hecha por los hombres, sino como cristianos que creen, se arrepienten, lo confiesan, son bautizados en Él y viven fielmente para Él.
Pasajes bíblicos mencionados incluyen:
Proverbios 22:1
1 Timoteo 2:5
Juan 14:6, 27
2 Corintios 5:18–19
Mateo 16:16–18
Marcos
16:16Hechos
2:47Hechos 4:10–12
Génesis
22:18Gálatas
3:16Éxodo 3:13–14
Juan
8:58Hebreos 13:8
Filipenses 2:9–11
Hechos
20:28Apocalipsis
2:10