El exsubsecretario adjunto de Defensa de Estados Unidos, Carlos Díaz-Rosillo, explicó que el reciente despliegue del portaaviones USS Gerald Ford frente a las costas venezolanas generó especulaciones sobre una posible escalada militar. Sin embargo, la maniobra tiene un propósito más simbólico que bélico.
“No se trata de una operación de combate, sino de un mensaje político. El presidente sabe que no va a invadir, pero ese gesto tiene un destinatario claro: los militares dentro de Venezuela”, explicó Díaz-Rosillo.
Según el exfuncionario de la Casa Blanca, el Pentágono busca recordar a las fuerzas armadas venezolanas que en algún momento deberán decidir si seguir sosteniendo a una dictadura o alinearse con la democracia.
“El cambio no va a venir del exterior, sino de la capa media militar. Los generales están comprados, y los soldados no tienen independencia para actuar. La clave está en los oficiales intermedios, los que aún pueden elegir del lado correcto”, subrayó.
Díaz-Rosillo también advirtió sobre la falta de unidad en las oposiciones de la región: “La oposición no pierde por falta de votos, sino por exceso de egos. Después de tanto sufrimiento, no puede repetirse el error de ir divididos.”
El analista apuntó que el mensaje de Washington es claro: Estados Unidos no intervendrá militarmente, pero brindará apoyo logístico y político a quienes dentro del país apuesten por la democracia.
“El mundo los está observando. Y cuando llegue el momento, no estarán solos.”