Muchas startups firman contratos de I+D con la administración creyendo que están asegurando su futuro. Pero un error legal al inicio puede hacer que pierdan el control sobre su propia tecnología o sobre los beneficios de su innovación.
La frustración llega cuando descubren que, por no haber regulado adecuadamente la propiedad intelectual, han cedido más de lo que imaginaban. Sentir que el esfuerzo y la inversión acaban en manos de otro es una de las peores sensaciones para cualquier emprendedor.
En este editorial, Lara Novis explica los tres errores más comunes en contratos de I+D con organismos públicos y cómo evitarlos para proteger la tecnología, los derechos y la explotación futura. Un contenido clave para quienes lideran la innovación desde el sector privado.