Llevamos años hablando de transformación digital, automatización, nuevos procesos y eficiencia.
Pero ¿qué ocurre con la forma en que nos relacionamos con las personas?
Esta es una de las grandes preguntas que atraviesa la conversación con Cristina Fauste, protagonista de esta semana en el podcast Inusuales.
Cristina lleva 22 años trabajando en la Administración Pública. Licenciada en Derecho, ha desarrollado su carrera como Secretaria-Interventora y Técnica de Administración General en diferentes áreas y ayuntamientos, hasta llegar al Ayuntamiento de Logroño. Además, se ha formado en liderazgo y Dirección Pública en el INAP-UIMP.
Pero hay algo que explica mejor su trayectoria que cualquier cargo: su vocación de servicio público y su convencimiento de que las cosas pueden cambiarse desde dentro.
Cuando la urgencia nos lleva a controlar
Esta idea conecta también con el tema que trabajamos esta semana en Inusuales: cuando controlar es la forma elegante de no confiar.
Al revisar aquella iniciativa desarrollada durante la pandemia, Cristina reconoce que hoy habría hecho algo diferente: habría ido más despacio y habría incorporado una mayor participación.
Porque el control no siempre nace de la desconfianza, a veces nace de la urgencia.
Cuando todo corre, decidir uno mismo parece más eficiente que preguntar, escuchar o dejar que otros construyan la solución.
Pero liderar también significa crear las condiciones para que los demás puedan decidir y asumir responsabilidad.
La transformación que nos toca
Durante la entrevista, Cristina introduce un concepto especialmente interesante: la transformación relacional.
La Administración ha realizado un enorme esfuerzo de digitalización. Sin embargo, ser más digital y eficiente no significa necesariamente estar más cerca del ciudadano.
Cristina lo ha experimentado en primera persona.
Durante la pandemia participó en la creación de un servicio para ayudar a ciudadanos que, en un contexto de enorme incertidumbre alrededor del impuesto de plusvalía, tenían que realizar trámites después de perder a un familiar. El temor con el que algunas personas se acercan a la Administración mostraban algo importante:
¿Estamos transformando nuestros procesos y, a su vez, nos alejamos de las personas?
Cuidar dentro para transformar fuera
Para Cristina, una Administración más humana necesita también mirar hacia sus propios profesionales.
Habla de empleados públicos comprometidos, cuidados, convencidos y concienciados. Porque la calidad de lo que una organización ofrece fuera está profundamente relacionada con lo que sucede dentro.
¿Y cómo cuidar el talento cuando no siempre se puede escoger al equipo ni ofrecer determinados incentivos?
Su respuesta aparece una y otra vez durante la entrevista: comunicación.
Escuchar. Estar disponible. Afrontar conversaciones difíciles. Generar espacios para compartir ideas. Permitir la participación.
Hasta el punto de plantear que la comunicación debería ocupar en las instituciones un lugar similar al de la transparencia, la integridad o la participación.
Nuestro radio de acción
Quizá una de las ideas más valiosas de Cristina sea precisamente esta: no hace falta esperar a poder transformar toda una organización.
Siempre existe un radio de acción desde el que aportar. Las personas no experimentan nuestros valores escritos. Experimentan cómo las escuchamos, cómo les hablamos, cómo respondemos y cómo las hacemos sentir.
Por eso transformar una organización también significa transformar sus relaciones.
Y para hacerlo no siempre hace falta empezar por algo enorme. A veces basta con preguntarse:
¿Qué puedo cambiar en la experiencia de la persona que tengo delante?
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