En una entrevista exclusiva para el programa Cada Tarde, el economista y especialista en Comercio Internacional y Desarrollo Juan Antonio Vega analizó el estancamiento político que mantiene paralizado el financiamiento del gobierno federal en Estados Unidos. Según explicó, el principal punto de choque entre republicanos y demócratas es la permanencia de los subsidios reforzados del Obamacare que surgieron durante la pandemia.
“La pandemia pasó hace cinco años. Mantener beneficios extraordinarios sin justificación sanitaria se ha convertido en un problema fiscal muy serio”, afirmó Vega.
El experto recordó que los subsidios del Acta de Cuidado de Salud Asequible aumentaron notablemente para evitar que millones quedaran sin cobertura en plena emergencia por COVID-19. Sin embargo, esos apoyos eran temporales y su extensión, insiste, responde más a intereses electorales que a necesidades económicas actuales.
“Esto es una lucha política que toma votos. Están tratando de comprar votos con subsidios que expiran en 2025”, sostuvo.
Impacto directo en la economía estadounidense
El cierre del gobierno ya afecta a entre dos y tres millones de empleados federales, quienes no están recibiendo salarios durante la paralización. Esto reduce el consumo y frena sectores comerciales dependientes del gasto cotidiano.
“Cada día sin pago es dinero que no circula. Y aunque luego reciban retroactivo, el daño inmediato ya está ocurriendo”, advirtió el economista.
“Obamacare necesita una revisión profunda”
Vega también alertó sobre fraudes y registros irregulares dentro del sistema. Señaló que existen casos de beneficiarios con identidades falsas y que las aseguradoras impulsaron este modelo de manera agresiva para ampliar su mercado.
“El costo real de Obamacare no se justifica. El 80% seguirá recayendo en los contribuyentes que trabajan y pagan impuestos”, explicó.
De acuerdo con el análisis, los republicanos exigen regresar a los niveles de subsidio vigentes antes de la pandemia y aprobar un presupuesto anual que evite crisis mensuales o trimestrales. Los demócratas en cambio, explico el experto, se niegan a ceder, usando el tema como “palanca de presión política”.