El exinvestigador federal reveló en Cada Tarde detalles clasificados sobre operaciones conjuntas de inteligencia en el sur de la Florida, vínculos entre la dictadura cubana y cárteles colombianos, y planes frustrados para capturar a altos mandos militares de La Habana.
En una entrevista reveladora en el programa Cada Tarde, el exmilitar e investigador federal Héctor Schwerert ofreció detalles inéditos sobre el involucramiento directo del régimen cubano en el narcotráfico desde la década de 1970, con evidencia obtenida a través de operaciones de inteligencia y fuentes oficiales del gobierno de EE. UU.
“Todo comenzó con la creación del Departamento de las Américas en Cuba, dirigido por Piñeiro, quien envió a Fernando Ravelo como supuesto embajador a Colombia. No era diplomático: era operador del narcotráfico”, aseguró Schwerert.
Schwerert trabajó en la división de Marine Interdiction de U.S. Customs y formó parte de la Operación Blue Lining, una plataforma de monitoreo aéreo y marítimo ubicada en el piso 18 del antiguo edificio federal en Miami, operada por técnicos y agentes de la RCA.
“Desde allí se rastreaban todos los vuelos y embarcaciones que salían de Sudamérica hacia Estados Unidos y las Bahamas. Teníamos acceso a cada movimiento en tiempo real”, explicó.
El exagente detalló que tuvo acceso privilegiado a información altamente sensible, en parte por su relación con su primera esposa —fallecida— quien fue jefa de análisis de inteligencia en la oficina del Special Agent in Charge de U.S. Customs en Miami.
“Fue ella quien entrevistó a Johnny Crump, abogado colombiano capturado en Miami por narcotráfico, quien confesó sus vínculos con las FARC y su relación directa con diplomáticos cubanos como Ravelo”, relató.
Según Schwerert, los vuelos con drogas que salían de Colombia aterrizaban inicialmente en Camagüey y luego en Varadero, y barcos madre con marihuana usaban costas cubanas como punto intermedio para ingresar a Florida en lanchas rápidas. El exagente también citó el testimonio clave de José Blandón, exembajador panameño que desertó y declaró ante el Senado estadounidense sobre la complicidad de Cuba en el tráfico de drogas.
“Gracias a los informantes infiltrados por la DEA en operaciones con narcotraficantes colombianos de apellido Ceballos, se identificó la participación directa de militares cubanos, como Miguel Ruiz Pu, primo de oficiales de alto rango del régimen”, añadió.
Entre los datos más impactantes que compartió, Schwerert reveló un plan encubierto para capturar al almirante Aldo Santa María, jefe de la Marina de Guerra cubana, señalado por fiscales federales como parte clave del entramado criminal.
“Junto a un equipo del Web Tinder y los Navy SEALS, íbamos a interceptarlo en alta mar mientras pescaba. Pero la operación fue cancelada por órdenes directas del más alto nivel del gobierno de Estados Unidos”, denunció.
Schwerert concluyó reafirmando que toda la información que manejó está documentada en archivos judiciales y federales de Estados Unidos, y que la implicación del régimen cubano en el narcotráfico no es un rumor ni una teoría: es una operación criminal de Estado.