Durante una entrevista en Cada Tarde, el Máster en Comunicación y Gobernanza, Erick Fajardo, analizó las revelaciones del fiscal John Durham y el impacto que figuras como James Comey y la cúpula del FBI y la CIA han tenido en la democracia estadounidense. La crítica fue directa: “Esto fue una bastardización de la democracia. Esta es la democracia más generosa y más grande del mundo y gente como Comey la puso en riesgo. No solo participó en una trama contra el presidente Trump, sino que después tuvo el descaro de publicar un libro, dar entrevistas, protagonizar una serie de televisión donde se retrataba como un héroe.”
La denuncia de Fajardo incluyó otras operaciones silenciadas: “No ha sido solo la trama rusa. Hay que hablar de la laptop del infierno, del complejo industrial de la censura, del shadowbanning a periodistas, de las detenciones extrajudiciales. Todo esto bajo el mando de un FBI y una CIA que, en lugar de proteger la Constitución, la socavaron.”
El analista fue más allá, refiriéndose al periodo como el “régimen de la autopen”: “Durante ese oscuro periodo —que yo llamo el régimen de la autopen— no sabemos hasta qué punto Biden tuvo control real. La firma estaba, pero gobernaban los burócratas. Fue una presidencia nominal, ejecutada por el aparato del estado profundo.”
La conclusión hecha por este analista político fue tajante: “El estado profundo debe pagar. Tiene que haber un juicio de responsabilidades, público, transparente, que deje claro que esta estructura viciosa no puede repetirse. Lo que han hecho es peligrosísimo. Ha tenido que llegar un Trump sin deudas políticas ni miedo al chantaje para derribar los pilares de ese entramado.”
En su intervención también hizo un llamado a la acción institucional: “Ahora es el turno del Departamento de Justicia, de la Corte Suprema, del Congreso. No puede ser otra movida política. Estados Unidos necesita respuestas, y necesita justicia.”