La dictadura cubana enfrenta uno de sus momentos más críticos tras el corte del suministro de petróleo y recursos provenientes de Venezuela. Así lo advierte Rolando Cartaya, periodista y analista cubano, quien asegura que el régimen no ha sobrevivido por apoyo popular ni por eficiencia, sino gracias a un “respirador externo” que hoy comienza a apagarse.
“Cuba no sobrevivió por apoyo popular, la gente los detesta desde hace años. Sobrevivió porque siempre tuvo un respirador externo: primero la Unión Soviética, luego China, y después Venezuela”, afirma Cartaya. “Hoy ese respirador ha sido inteligentemente desconectado”.
El analista explica que la pérdida del petróleo venezolano tiene un efecto dominó devastador. “Sin petróleo no hay electricidad, sin electricidad no hay transporte, sin transporte no hay alimentos. Y no hay dictadura que pueda sobrevivir mucho tiempo en esas condiciones”, sostiene.
Cartaya subraya que el golpe no es solo energético, sino también económico. “De los miles de millones que entraban por la exportación de médicos en condiciones de esclavitud moderna, hoy queda muy poco. Es un golpe durísimo”, advierte, al recordar que el régimen aún mantiene reservas millonarias mientras la población enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes.
Para el analista, el escenario actual abre dos caminos: presión o colapso. “Esto puede ser una estrategia para forzar una negociación o para empujar un colapso social. Lo que está claro es que la situación interna nunca había estado tan cerca del límite”, afirma.
“La gente ya no puede más”, concluye Cartaya. “Le han quitado todo: libertad, comida, medicinas, salud. No queda nada más que exprimir”.
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