El líder opositor cubano José Daniel Ferrer, coordinador general de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), aseguró en el programa Cada Tarde que el régimen cubano atraviesa una de las etapas más críticas de sus más de seis décadas en el poder, enfrentando un aislamiento internacional creciente, una crisis energética sin precedentes y una pérdida acelerada de respaldo incluso dentro de las estructuras militares y represivas del Estado.
Durante la entrevista, Ferrer analizó el nuevo escenario geopolítico en el hemisferio occidental y sostuvo que, por primera vez en muchos años, Estados Unidos actúa con una determinación clara para frenar la influencia de regímenes autoritarios aliados de Rusia, China e Irán, entre ellos Cuba, Venezuela y Nicaragua.
“Hoy hay un Estados Unidos fuerte, que se hace respetar y que no permite que regímenes enemigos se burlen en sus narices”, afirmó Ferrer.
Asfixia energética y cerco internacional
Ferrer subrayó que uno de los golpes más severos para el régimen cubano es la imposibilidad de garantizar el suministro de combustible, un factor que incide directamente en los apagones masivos, el colapso del transporte y la parálisis económica.
Mencionó que países que anteriormente mostraban disposición a colaborar con La Habana ahora condicionan cualquier ayuda a la aprobación de Washington, debido al régimen de sanciones y aranceles.
“Hoy nadie quiere enviar petróleo a Cuba sin ponerse de acuerdo primero con Estados Unidos”, explicó.
Como ejemplo concreto, citó el regreso vacío del buque cubano Emilia desde Jamaica, luego de que ese país se alineara con la política estadounidense y evitara suministrar gas licuado a la isla. Según Ferrer, este tipo de decisiones reflejan que la región ha entendido el costo político y económico de respaldar al régimen cubano.
Negación pública y conversaciones reales
El líder de UNPACU cuestionó duramente las declaraciones de funcionarios cubanos que niegan cualquier diálogo con Washington, pese a pronunciamientos del propio presidente estadounidense reconociendo contactos con La Habana.
“Cuando comienza la narrativa de la negación es porque lo que hay debajo de la mesa es grande”, afirmó Ferrer, quien recordó que la dictadura cubana ha mentido sistemáticamente para ganar tiempo y mantener el control interno.
En ese sentido, advirtió que la negación oficial no debe interpretarse como ausencia de negociaciones, sino como una estrategia para tranquilizar a los sectores más radicales del aparato ideológico y sembrar miedo en la población.
“Le hablan a la galería, le dicen al pueblo que aquí no va a pasar nada, que ellos siguen mandando”, sostuvo.
La transición no puede ser un pacto de impunidad
Ferrer fue enfático al señalar que cualquier proceso de diálogo o transición debe comenzar con medidas concretas e inmediatas.
“La liberación de todos los presos políticos y el fin de la represión no son concesiones, son condiciones mínimas”, afirmó.
El opositor alertó sobre el riesgo de que se intente imponer una transición controlada que garantice impunidad a la cúpula del poder, sin cambios reales para el pueblo cubano.
“La libertad de Cuba no puede ser moneda de cambio para salvar a una familia o a un grupo”, subrayó.
El quiebre interno de las fuerzas represivas
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista fue el análisis de Ferrer sobre el estado interno de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y del Ministerio del Interior (MININT), basado en su experiencia directa durante años de prisión política.
“No hay ni un 15% de militares realmente comprometidos con el sistema. Más del 60% quiere un cambio”, afirmó.
Según Ferrer, soldados, suboficiales y mandos medios viven en condiciones de extrema precariedad: salarios que no alcanzan para sobrevivir, apagones constantes, falta de alimentos, transporte y medicinas, y una dependencia creciente de la corrupción para subsistir.
“Sobreviven gracias a sobornos, regalos de familiares de presos o de parientes en el extranjero. El salario no alcanza ni para vivir”, denunció.
Relató incluso testimonios de oficiales de rango medio frustrados por no tener vivienda digna, transporte propio ni perspectivas de futuro.
El miedo como último mecanismo de control
Ferrer explicó que el principal sostén del régimen dentro de las fuerzas represivas ya no es la ideología, sino el miedo.
“Los aterrorizan con la cárcel, con acusaciones de deserción, con la negativa a otorgar la baja militar”, señaló.
Reveló que existen suboficiales actualmente encarcelados simplemente por negarse a seguir trabajando, lo que demuestra —según dijo— el nivel de coerción utilizado por el Estado.
Sin embargo, advirtió que ese miedo comienza a erosionarse a medida que la crisis se profundiza y el colapso del modelo se hace evidente incluso para quienes lo sostienen con las armas.
“Este infierno no puede continuar”
Ferrer concluyó la entrevista afirmando que el estado actual de Cuba es insostenible y que el cambio es inevitable.
“Hay que ser masoquista o estar muy enfermo para estar conforme con la vida en Cuba hoy”, afirmó.
“La mayoría sabe que este infierno no puede continuar y que hay que cambiarlo”.
La entrevista en Cada Tarde dejó claro que, según José Daniel Ferrer, el régimen cubano enfrenta no solo una presión internacional creciente, sino también un desgaste interno profundo que podría acelerar un proceso de transición política en la isla, siempre y cuando —advirtió— se prioricen los derechos y la libertad del pueblo cubano por encima de cualquier pacto de conveniencia.