Charlas Iglesia ETP | Pastores Luis Salas y Jeannette Noguera, Iglesia ETP

Nuestra vida entera gira en torno a las relaciones. Cada decisión que tomamos en nuestro caminar nos lleva a conectar con alguien más. Nos unimos para formar familia, para emprender negocios o simplemente para desenvolvernos en nuestro trabajo diario. Al final, cada una de esas alianzas que hacemos busca un solo propósito: asegurar nuestro bienestar y que todo nos salga bien.

Sin embargo, la historia bíblica nos presenta un contraste impactante. Pensemos en un hombre que vivió para agradar a Dios, un líder que se esforzó por hacer lo correcto: el rey Josafat de Judá. Crónicas relata cómo dedicó su reinado a limpiar la tierra de toda abominación y a guiar el corazón del pueblo de regreso a su Creador.

La Escritura lo resume así en 2 Crónicas 19:4 (RVR1960): “Habitó, pues, Josafat en Jerusalén; pero daba vuelta y salía al pueblo, desde Beerseba hasta el monte de Efraín, y los conducía a Jehová el Dios de sus padres.”

A causa de esa fidelidad, Dios afirmó su reino. Josafat es el ejemplo perfecto de que cuando pones al Señor en primer lugar y clamas en oración, Él pelea tus batallas. ¡Él sabía que con Dios al frente, la victoria estaba asegurada frente a cualquier ejército! Pero, atención a esto: este mismo hombre recto tuvo un punto ciego, un error terrible que repitió más de una vez... no supo elegir sus alianzas, no supo con quién relacionarse.


Primera alianza peligrosa: El parentesco con la maldad

Aquí es donde comienza el verdadero peligro: cuando bajamos la guardia en nuestro círculo más íntimo. La Escritura nos muestra una alerta roja en 2 Crónicas 18:1 (RVR1960): “Tenía, pues, Josafat riquezas y gloria en abundancia; y contrajo parentesco con Acab.”

El rey que caminaba en bendición, que tenía riquezas y gloria dadas por Dios, termina emparentado con Acab. ¿Y quién era Acab? El hombre que había cerrado el corazón de Israel al Dios verdadero, un rey totalmente influenciado por Jezabel, una mujer que desató la idolatría demoníaca y persiguió a los profetas del Señor. Josafat, el hombre de oración, bajó la guardia y abrió la puerta de su casa al enemigo. La alianza política y militar se selló trágicamente a través del matrimonio de sus hijos: Joram (hijo de Josafat y heredero al trono de Judá) y Atalía (hija de Acab y de la reina Jezabel).

Ese matrimonio fue la puerta de entrada para que la idolatría, la manipulación y la maldad de la casa de Acab y Jezabel se infiltraran directamente en la descendencia de Josafat y en la corte de Judá, cobrando un precio altísimo en las siguientes generaciones.

¿Qué es exactamente una alianza? Es un pacto, un convenio, un acuerdo profundo de cooperación. Puede ser un matrimonio o una sociedad mercantil; es, en esencia, unir dos fuerzas hacia un mismo destino. ¡Pero cuidado! Hay bendiciones enormes que Dios ya decretó para tu vida, pero si te relacionas con la persona equivocada, se te pueden escapar de las manos o perder por completo.

Si alguna vez tomaste la decisión de caminar con la persona incorrecta, tú más que nadie sabes el precio que se paga. Y no hablo solo del área sentimental; hablo de tus finanzas, de tus proyectos. ¿Cuántos se han asociado con la persona equivocada y perdieron dinero? ¿Cuántos le abrieron la puerta a quien no debían y perdieron años valiosos de su tiempo?

Escucha bien esto iglesia: 

  • Aliarse con alguien que está fuera de la voluntad de Dios siempre producirá algún tipo de pérdida. No existe la mentira de “yo me meto en este negocio o en esta relación y no pasa nada.” ¡Siempre pasa algo!.
No pasó mucho tiempo después de firmar esa alianza, cuando el rey Acab invitó a Josafat a pelear en una guerra contra Ramot de Galaad:

  • Unirte a lo incorrecto siempre te va a arrastrar a batallas y problemas que no son tuyos.
Josafat, queriendo sonar espiritual en medio de una relación tóxica y equivocada, le dijo a Acab: “Te ruego que consultes hoy la palabra de Jehová”. Acab mandó a llamar a sus cuatrocientos profetas falsos y les preguntó: “¿Iremos a la guerra?”. Y claro, esos mentirosos le dijeron exactamente lo que él quería escuchar: “¡Ve!”.

Pero Josafat en su espíritu no estaba tranquilo e insistió: “¿No hay aquí todavía algún profeta de Jehová a quien podamos consultar?”. Y miren la respuesta de Acab: “Sí, hay uno, pero lo aborrezco, porque nunca me profetiza nada bueno, solo desgracias”. A regañadientes llamaron al profeta Micaías, y la Biblia registra su inmensa valentía en 2 Crónicas 18:13 (RVR1960):“Y Micaías respondió: Vive Jehová, que lo que mi Dios me dijere, eso hablaré.”

Al final, en medio de esa mala junta, se desató un espíritu de mentira y engaño. 

  • El fruto de las malas alianzas es que terminas envuelto en un ambiente donde reina el engaño, la mentira, la ruina, la enfermedad y la muerte.
A pesar de ser un hombre que buscaba a Dios, Josafat tomó una pésima decisión que casi le cuesta la vida. ¡Casi muere masacrado en el campo de batalla simplemente por ponerse las ropas de un rey reprobado por Dios! 

  • Cuántas veces nosotros, como hijos de Dios, nos metemos en relaciones, amistades o negocios equivocados, y no pensamos en cómo va a terminar la historia. Nos dejamos llevar por el momento, olvidando esa gran y solemne advertencia de Deuteronomio 32:29 (RVR1960): “¡Ojalá fueran sabios, que comprendieran esto, Y se dieran cuenta del fin que les espera!”

El confrontamiento de Dios: Una palabra dura para una generación complaciente

Cuando Josafat regresa de esa guerra fallida, Dios no se queda callado. La conclusión de este primer error se sella con una reprensión tajante que el profeta Jehú le hace al rey, una palabra que hoy es necesario que la iglesia escuche y responda. Se encuentra en 2 Crónicas 19:1-3 (RVR1960): “Josafat rey de Judá volvió en paz a su casa en Jerusalén. Y le salió al encuentro el vidente Jehú hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: ¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues ha salido de la presencia de Jehová ira contra ti por esto. Pero se han hallado en ti buenas cosas, por cuanto has quitado de la tierra las imágenes de Asera, y has dispuesto tu corazón para buscar a Dios.”

  • Tal vez esta confrontación directa del profeta Jehú caiga hoy como piedra en el zapato para muchos cristianos ya que en estos tiempos finales, Dios está necesitando una iglesia que tome decisiones firmes: gente valiente, aguerrida y ejercitada para la batalla; creyentes audaces, astutos, perseverantes, decididos y armados de valor. 
Tristemente, lo que vemos hoy es una generación complaciente, que no se deja exhortar ni corregir, una generación donde, si alzas la voz, ya sienten que los estás maltratando; al punto de que hoy casi vas preso por disciplinar a tus propios hijos, a los alumnos o a los miembros de la comunidad, gente sin disciplina y sin corrección, que exige que todo el universo gire al compás de sus emociones, personas que, movidas por la envidia, destruyen lo que a otros les ha costado edificar, simplemente porque lo único que buscan es reconocimiento y adulación. Quieren que les laven los pies y buscan desesperadamente ser aprobados por el mundo, en lugar de ganarse el respeto y la admiración cumpliendo los preceptos de Dios.

¿Dónde quedó la línea de separación? ¿Dónde debes trazar la raya con tus parientes, con tus relaciones, con tus amistades y con tus negocios? ¿En qué momento cruzas esa frontera, comprometiendo tu testimonio, arriesgando tu vida con Dios y haciendo una burla de tu Salvador?


¿Dónde trazas la línea? Advertencias bíblicas contra el yugo desigual

Es urgente hacer un análisis consciente de nuestras alianzas. En el camino se nos van a cruzar personas temporales y contactos inevitables, pero hoy te hablo de esas personas con las cuales tú decides establecer un pacto. No nos podemos aliar con cualquiera; la condición espiritual de la otra persona sí importa.


  • La Palabra de Dios no guarda silencio sobre este asunto y nos amonesta firmemente: Santiago 4:4 (RVR1960): “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” ¡Palabras duras! No se trata de atacar a los que no creen, sino de reconocer el inmenso peligro que representan para tus convicciones. 
  • 2 Corintios 6:14-16 (RVR1960): “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo.” 
  • Y el apóstol Pablo lo resume magistralmente en 1 Corintios 15:33 (RVR1960): “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.”
Si ignoramos estos principios, el proceso es letal: primero viene la tolerancia, luego la aceptación, y terminamos practicando sus mismas conductas. Por eso el consejo sabio de Proverbios 1:10 y 15 (RVR1960) es claro: “Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, No consientas. [...] Hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas.”


Bendito Dios por aquellos que han entendido que el que se junta con sabios, sabio será; pero el que se junta con necios, termina en ruina. Hoy te aconsejo esto: pégate a gente que, si te ve mal, te lleve a la oración. Pégate a gente que, si te ve en problemas matrimoniales, te diga: “Sigue luchando por tu esposa, sigue luchando por tu familia. Pero si los consejos de tus amigos te arrastran al pecado, por muy buenos amigos que parezcan, ¡no te convienen!”

Tú, que te estás consagrando para Dios, que llevas tiempo guardando tu pureza, y de pronto alguien te contacta por redes sociales diciéndote lo linda o lo guapo que estás, invitándote a salir. Tú sabes en tu espíritu que esa persona no busca santidad y que solo te va a hacer caer. ¡Párate firme en la raya! Si esa persona no le teme a Dios, o te arrastra o te hace perder el tiempo. ¡No vale la pena arruinar lo que el Señor ha edificado en ti!

Ten mucho cuidado: el que te miente sobre otros, te mentirá a ti. El que te trae chismes de otros, chismeará de ti. El que le hace trampa a otros, te hará trampa a ti. Si ves que no te conviene, ¡no te alíes! En la vida se aprende por precaución o por aflicción, pero aliarse con la persona equivocada nunca termina bien. Tú decides si tomas medidas de precaución hoy, o si esperas a que te caiga el baldado de agua fría mañana.


Segunda alianza peligrosa: Cuando no se aprende la lección

Lamentablemente, Josafat no aprendió la lección a la primera. Un tiempo después de casi perder la vida por juntarse con Acab, volvió a caer en el mismo error. 

  • Cuando tratamos los caminos de Dios a la ligera y no los tomamos en serio, vamos a experimentar Su desagrado. Nos podemos encontrar perdiendo Su favor por pura rebeldía, y es ahí cuando los hijos de Dios experimentan la disciplina y el trato del Señor.
Resulta que Josafat quiso aumentar sus riquezas, entró en un trato de negocios y pactó con el nuevo rey del norte. Leamos el fundamento bíblico en 2 Crónicas 20:35-37 (RVR1960): "Pasadas estas cosas, Josafat rey de Judá trabó amistad con Ocozías rey de Israel, el cual era dado a la impiedad, e hizo con él compañía para construir naves que fuesen a Tarsis; y construyeron las naves en Ezión-geber. Entonces Eliezer hijo de Dodava, de Maresa, profetizó contra Josafat, diciendo: Por cuanto has hecho compañía con Ocozías, Jehová destruirá tus obras. Y las naves se rompieron, y no pudieron ir a Tarsis."

¿Y quién era este Ocozías? ¡Nada más y nada menos que el hijo de Acab y Jezabel! Venía exactamente de la misma raíz podrida. Josafat sabía perfectamente de dónde venía, conocía su prontuario de impiedad, y aun así decidió aliarse con él.

Miren bien esta parte de la Escritura: "e hizo con él compañía para construir naves". Escuchen esto: 

  • Con la persona equivocada tú puedes empezar a construir y hasta creer que avanzas. El problema no es lo que logras armar, ¡el problema es lo que se te va a desbaratar después! La misma Biblia lo advierte: "Jehová destruirá tus obras. Y las naves se rompieron". Los proyectos fracasan rotundamente cuando Dios no está en el asunto.

Hoy hay gente aquí que, por no desconectarse de la persona errónea, está perdiendo su tiempo, perdiendo su dinero y perdiendo los mejores años de su juventud. Hace rato te diste cuenta de que esa persona en la que te apoyaste no te conviene, no edifica tu vida. Dios hace rato te cerró esa puerta y te mostró que por ahí no es.

Hoy te lo digo con autoridad: ten cuidado con las personas con las cuales te estás aliando. No te hablo de que busques gente perfecta, pero sí busca gente que quiera cambiar, gente que realmente quiera temerle al Señor. En Ocozías no había ni la más mínima intención de enmendar el rumbo; de hecho, fue tan pecador que su reinado fue fugaz, duró solo dos años. 

  • ¡Así es el pecado! Te da momentos de beneplácito, una falsa estabilidad, un ratico de alegría... pero cuando miras hacia atrás te preguntas: "¿A qué horas perdí mi tiempo? ¿A qué horas perdí mi esfuerzo? ¿A qué horas perdí todo lo que invertí?".

Edificar en la roca o en la arena: Las consecuencias de la inestabilidad

Jesús también habló de esto claramente en Mateo 7:24-27 (RVR1960): “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre sabio, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre necio, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.”

Aquí el asunto es definitivo: o edificas tus proyectos sobre los principios de Dios, o edificas tu vida sobre las emociones de turno. Hoy vengo a retarte: ¡edifica tu vida sobre la roca! ¿Vas a criar a tus hijos? Hazlo sobre la Palabra. ¿Tienes un emprendimiento o una empresa y llevas años haciendo cosas incorrectas? Este es el año de enderezar el timón y decir: No más. Yo no sabía que esto era pecado, pero ahora me voy a enderezar. Si Dios me bendijo cuando andaba mal, ahora me dará mucho más porque lo voy a honrar.

  • ¿Quieres que tu proyecto funcione? Mira a los ojos a tus aliados y diles: Lo hacemos, pero lo hacemos bien, honrando y dándole el primer lugar a Dios. Que ese sea tu filtro. Quien camina contigo honrando al Señor, es quien va a poder soportar la prueba.
Hay decisiones que duelen hoy, pero que agradecerás mañana. Si estás en una crisis financiera y aparece un socio ofreciendo capital, creyendo que eso te va a salvar... ¡A ti no te salva el capital de nadie! A ti te salva la bendición de Jehová de los ejércitos. Y si decides temerle a Dios y hacer lo correcto, te darás cuenta de que no vas a naufragar.


Conclusión y ministración: Romper con las alianzas, los yugos y los pactos

Tristemente, hay personas que dicen tener a Dios y se comportan peor que alguien que no lo tiene, y por otro lado, hay personas que tal vez no tienen una vida de fe tan sólida, pero su conducta y respeto hacen parecer que Dios fuera el centro de sus vidas. Mi propósito hoy no es llevarte a juzgar, a discriminar o a sacar personas de tu lado de forma arrogante; mi propósito es que seas selectivo y que aprendas, como dijo el apóstol Pablo, a examinarlo todo y a identificar que, aunque todo es lícito, no todo te conviene.

Aliarse con Dios es la mejor decisión, porque cuando haces alianza con la persona equivocada las cosas terminan muy mal: terminas con dolor, con heridas y con lágrimas que pudiste haberte ahorrado si no hubieras sido terco. Pero lo hermoso de aliarte con Dios es que Él siempre está a la puerta esperando, aliarse con Dios es decirle: “Señor, de ahora en adelante mis decisiones importantes van a pasar por el filtro de tu voluntad. Y antes de decirle "sí" al hombre, te voy a preguntar a ti si realmente me conviene.”  

No siempre será fácil decirle no a cosas que se ven muy atractivas, pero valdrá la pena recordar que si Jehová de los ejércitos va delante de ti, vas a llegar al destino que Él diseñó para ti, que es diez veces mejor al que tú mismo soñaste, porque Sus pensamientos son más altos que los nuestros.

Deja que la Palabra traspase tu corazón hoy con lo que dice Salmos 119:75-77 (RVR1960): “Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, Y que conforme a tu fidelidad me afligiste. Sea ahora tu misericordia para consolarme, Conforme a lo que has dicho a tu siervo. Vengan a mí tus misericordias para que viva, Porque tu ley es mi delicia.”

Hay quienes han vuelto a vivir solo porque esta Palabra está llenando sus corazones. Aunque los problemas sigan rugiendo afuera, la Palabra te da vida, te mete una recarga espiritual. Si tú hoy puedes decir: Dios está obrando, Dios me está sanando; no soy obra terminada, pero tengo en mi alma la marca de que Cristo está trabajando en mí, entonces vas por el camino correcto.

Dios siempre es infalible, preciso y precioso. Cuando Josué tuvo que enfrentarse a la monumental decisión de liderar a Israel tras la muerte de Moisés, Dios tomó la boca de su siervo para darle una palabra que hoy quiero que vaya a lo profundo de tu corazón, recibe esta promesa escrita en Deuteronomio 31:8 (RVR1960): “Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.”

Vamos a pedirle al Espíritu Santo que esta lección quede sellada y que nada ni nadie la borre de nuestro espíritu. Si el Señor te ha mostrado hoy que hay personas o pactos de los cuales tienes que desconectarte, no temas... ¡alíate con Dios!

Guarda esta gran conclusión en tu corazón y no olvides lo que hoy Jehová te ha hablado:

No cambies una vida con Dios en el primer lugar por una vida que fácilmente hace alianzas con cualquier persona. Lo que cierres por agradar a Dios, jamás se comparará con las inmensas puertas que Él abrirá para recompensarte.



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