Parteaguas Diario

En esta edición de Parteaguas, Jonathan Ruiz reflexiona sobre el creciente papel de los perros en las familias mexicanas y plantea si el IMSS debería participar en su atención médica, ante el alto costo de los servicios veterinarios y la transformación del concepto de familia.
Después, Fernando Santacruz resume cinco noticias sobre inteligencia artificial: fallas en las pruebas de desempeño, avances en la comprensión de los modelos, agentes autónomos, la estrategia de Microsoft y nuevas herramientas de Meta. La conclusión: en los negocios, la IA debe medirse por resultados, costos y ventas.

What is Parteaguas Diario?

Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.

Lunes 13 de julio de 2026. Yo soy Jonathan Ruiz. Hoy me va a acompañar Fernando Santacruz con sus cinco noticias más importantes en materia de inteligencia artificial. Así que vámonos. Esto es parteaguas. Bienvenidas. Bienvenido. I love it. ¿En mi columna Parteaguas, publicada hoy en El Economista, les pregunto: El IMSS debería atender perros? Yo tengo un perro al que no considero perrijo, pero mi situación me llevó a una reflexión. En este país nacen cada vez menos niños, y hay cada vez más personas que deciden adoptar un perro como compañero familiar. ¿Los afiliados al IMSS deberían exigir atención médica para estos dependientes? La situación actual obliga a que los gastos de atención corran por cuenta del tutor del perro, lo que puede traducirse en el pago de cirugías que comienzan en los 10 mil pesos por evento, unos 600 dólares, digamos. Tal vez los derechohabientes tengan un punto al solicitar esa atención por parte de una institución a la cual contribuyen económicamente tanto ellos como sus patrones. Por lo pronto, yo pondría ante los ojos de un abogado este párrafo. La seguridad social tiene por finalidad garantizar el derecho a la salud, la asistencia médica, la protección de los medios de subsistencia y los servicios sociales necesarios para el bienestar individual y colectivo, así como el otorgamiento de una pensión que, en su caso y previo cumplimiento de los requisitos legales, será garantizada por el Estado. Es el artículo 2 de la Ley del Seguro Social. Evidentemente no me imagino a un perro administrando una pensión, pero sí recibiendo atención médica para quien decida de alguna manera, pues que es su compañero familiar que ha decidido no tener hijos y que eventualmente ha decidido tenerlo como compañía. El bienestar individual implica que todos en casa estén bien. Eso es lo que dice la ley bienestar. El bienestar colectivo implicaría quizás la necesidad de proteger a todos ante una pandemia que pudiera afectar a los animales domésticos. Insisto para mí, mi querido perro es un perro y tiene esa condición dentro de la casa. Sí tiene sombra, cama, comida y agua y sale al parque, pero no lo llevo a centros comerciales, ni lo siento a la mesa, ni lo llevo a restaurantes. Mucho menos visito con él la casa de un amigo para, digamos, generarle incomodidades. Lo aclaro para explicar que también puedo entender la perspectiva de quien simplemente no quiere convivir con animales. Pero ustedes saben que esa convivencia con los canes se acelera y no está a la vista un programa que atienda en el largo plazo esta relación entre dos especies que, para muchas personas, representa estabilidad emocional y, por tanto, salud mental. Para ciertos individuos que ustedes tienen cerca, ya saben quién es, el vínculo más relevante es el que mantienen con su perro. Pregúntenle a esa persona qué siente cuando el cuadrúpedo debe quedarse varias noches internado en una clínica. Estas no están preparadas para el tipo de relación que está forjando nuestra nueva sociedad. No conozco un hospital que brinde facilidades para que un perro conviva con su tutor durante tratamientos de larga estancia. Habitaciones con una camita al lado, vaya. Ahí existe un vacío tanto en el mercado como en la atención del Estado. Para un papá como yo que enfrentó riesgos relevantes para la salud de sus hijos, resulta inconcebible dejar a la niña y ya así irme, salirme del hospital. Yo me quedo a dormir y a ver quién me saca. ¿Sería ilógico pensar que una persona solicite pasar la noche con su mascota en una clínica? Entiendo la precariedad del IMSS, incapaz hoy de atender dignamente a todos sus derechohabientes, por lo que pensar en agregarle funciones parece irracional. Pero si hubiera una redefinición de la familia acorde con los tiempos, esta distaría mucho de aquella que existía el 21 de diciembre de 1995, cuando la ley del seguro social fue promulgada por el presidente Ernesto Zedillo. En aquellos días Zedillo. En aquellos días, los perros se llamaban manchas o solo vino. Hoy tienen nombres de persona, lo que habla de un proceso de humanización. No parece haber antecedentes de una nación en la que los animales hayan sido incluidos plenamente en la atención social del gobierno. En varios países existen ciertos cuidados públicos, como ocurre en México con las campañas de vacunación. Hoy los perros en los gastos ya son relevantes. Pregunté a varias personas involucradas en su cuidado y me aseguran que no gastan menos de 2000 pesos mensuales en su mantenimiento. El mercado mexicano de productos para el cuidado de mascotas ronda los 5 mil 500 millones de dólares anuales y su tasa de crecimiento se acerca al 5 Vaya, son más de 100 mil millones de pesos al año. Busquen otro negocio que crezca precisamente a un ritmo del 5 anual en este país. Curiosamente, el mercado relacionado con los niños decrece por simple lógica poblacional. El cambio social ya está en marcha y creo que merece una discusión seria sobre si el IMSS tiene o no un papel que desempeñar en esta nueva condición de familia. Yo soy Jonathan Ruiz, este es mi Parteaguas y ahora sí vamos con Fernando Santacruz y sus cinco noticias más importantes en materia de inteligencia artificial. I love it. Hola, soy Fernando Santacruz, líder de IA y Automatización en Adibor y estoy. Adibor, y esto es Parteaguas con Jonathan Ruiz. Esta semana la inteligencia artificial se volvió más difícil de medir y de ver por dentro, justo cuando empezábamos a dejarla trabajar sola. Se cayó a la prueba con la que la industria mide su propio progreso, se descubrió que los modelos piensan en un cuarto que nadie diseñó, y salieron agentes que trabajan horas enteras y que nadie los esté viendo. Cinco noticias para entender la semana en la que la IA avanzó más rápido de la que la podemos verificar les platico. Primera noticia, la que nadie quería revisar: OpenAI auditó SWE-bench Pro, la prueba de programación más usada en la industria, y encontró rotas o engañosas 249 de sus 731 tareas. No la revisó automáticamente la IA, la revisaron una por una con personas. Y ese mismo examen, la industria celebraba que los modelos saltaban de 223 a 80 en 8 meses. Veámoslo así: llevamos meses pesando el avance con una báscula descalibrada. Lo incómodo lo puso el calendario. Días antes, Anthropic y xAI presumieron sus calificaciones en ese mismo examen. La próxima vez que alguien te venda un modelo diciéndote que ganó una prueba, ya sabes qué preguntar. ¿Quién revisó la prueba? Segunda noticia, la que se asoma al fondo. Anthropic encontró un espacio interno donde Claude razona en silencio antes de responder. Le llaman J Space o J Space en inglés. Nadie lo programó, emergió solo y cuando los investigadores lo suprimen, el razonamiento del modelo se derrumba por completo. Pensémoslo, es el equivalente a ese segundo en el que alguien se queda callado antes de contestarte. Ahí se decide la respuesta. Lo esperanzador es que ese cuarto ya se puede auditar y se puede revisar si el modelo está considerando engañarte antes de que abra la boca. Lo incómodo es lo otro, llevar años usando una herramienta cuyo pensamiento apenas estamos aprendiendo a leer. Tercera noticia, la más práctica: los agentes dejaron de responder y empezaron a entregar trabajo terminado. OpenAI lanzó ChatGPT Operator, se conecta a tu correo y a tus documentos y trabaja horas seguidas hasta dejarte el reporte hecho. Anthropic movió Claude for Work a la nube. Arrancas la tarea, cierras la computadora, revisas el resultado desde el teléfono y ahí está el dato que cambia la conversación. Del 90 de ese uso no es programación, es trabajo de oficina. Con más de 1300 horas implementando OEA en negocios se los confirmo. Cuando le delegas horas enteras a una máquina, el cuello de botella deja de ser la máquina. Es que nadie en la empresa escribió o definió qué significa bien hecho". Cuarta noticia, la que se decía en la factura. Microsoft empezó a sacar los modelos de OpenAI de Anthropic, de Excel y de Web para poner los suyos. Se llama My, MAI. Mustafa Suleyman, quien dirige esa división, lo dijo sin rodeos. La meta es eliminar el gasto de Anthropic. Traduzcámoslo así: el cliente más grande de esa tecnología decidió que le sale mejor fabricarlo en casa. Fíjense en el criterio. A Microsoft no le importó quién gana el examen, le importó lo que cuesta y esa regla no se descalibra. Quinta noticia, la de la calle. Meta metió Imagine, su generador de imágenes gratis, dentro de WhatsApp e Instagram. Cambiar el fondo de la foto de un producto, poner el estilo de un anuncio, desde el teléfono donde ya le contestas a tus clientes sin pagar suscripción de diseño. Va por países, no revelaron detalladamente cuáles, así que hay que revisar si ya nos tocó. Para un negocio, producir contenido dejó de tener costo de entrada. La contra, gratis no es regalo. Meta abarata el diseño para quedarse con barata el diseño para quedarse con el lugar donde se está y de paso le arrebata el mercado de quien vivía de cobrarla. Cinco noticias: un mismo hueco. La IA se volvió capaz de trabajar sola justo cuando descubrimos que no sabíamos medirla bien ni cómo piensa. Y mientras los exámenes se caen, los que ya la usan se mudan a otra regla. Microsoft mide la factura, tú mides si la venta se cerró. El 2026 es ese: no es esperar que la industria se ponga de acuerdo de cómo medir la inteligencia en tu negocio la medida siempre fue otra, el resultado. Soy Fernando Santacruz. Si estas noticias te dejaron pensando en qué significa esto para tu negocio, en fernandosantacruzmx encuentras mis análisis, videos, reportes y cómo conectar directamente conmigo. Seguimos documentando la semana en la que la IA avanzó más rápido de lo que podemos medirla para Parteaguas. Gracias por escuchar Parteaguas esta semana nuevamente. Mañana estaremos de vuelta. A mí me encuentran como Parteaguas Club en redes sociales. Hasta mañana.