Parteaguas Diario

La inteligencia artificial genera miedo, pero el dinero cuenta otra historia. En este episodio de Parteaguas, Jonathan Ruiz explora hacia dónde están apostando los grandes fondos de inversión y por qué la próxima disrupción podría surgir en lugares inesperados: desde aserraderos inteligentes hasta fábricas en México que resuelven problemas reales. Además, Fernando Santacruz presenta cinco noticias clave que revelan cómo la IA está cambiando de carrera: ya no busca ser la más inteligente, sino la más indispensable. Una conversación sobre negocios, tecnología y oportunidades para quienes prefieren entender el cambio antes que temerlo.

What is Parteaguas Diario?

Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.

Este podcast es apoyado por Área 71. Tu gente está en Área 71. Aquí nos reunimos para seguir el vértigo de la inteligencia artificial y aplicarla en los negocios. Líderes que encaran el reto de transformar el mundo desde México y se divierten en el camino. Formamos el Club de Innovación Área 71, una comunidad de mujeres y hombres que provoca encuentros de networking, conexiones con socios potenciales y acceso a capital. Quienes tenemos tu perfil, estamos aquí. Para más información, visita area71 . mx, area71 . mx, Mérida, México. He platicado recientemente con amigos que están preocupados por perder su trabajo con este asunto del ascenso de la inteligencia artificial. Es un asunto complicado como para resolver en un podcast, pero me puse a revisar a dónde está yendo el dinero de ciertos fondos de inversión de de familia offices, vaya, de familias con alto poder adquisitivo que han guardado su capital y están buscando precisamente en qué invertirlo. Y es de lo que les voy a platicar hoy, además, claro, de lo que les platiqué Fernando Santa Cruz con sus cinco noticias más importantes en materia de inteligencia artificial. Es lunes, bienvenidas, Lunes 30 de marzo de 2026 y en mi columna Parteaguas, publicada hoy en El Economista, les pregunto ¿Les quedó mal el carpintero? Yo no me trago eso de que la inteligencia artificial viene por todos nosotros. Menos ahora que descubro hacia dónde va el dinero que también puede cambiarnos el planeta. He tenido mala suerte. confié una pequeña mesa de diseñador a la que se le había quebrado una pata. Vino por ella y por un pequeño anticipo. Prometió repararla en unos días, pero no supe más de él ni de la mesa. Otro carpintero me quedó mal con un par de piezas que habría de trabajar con resina epóxica. ¿Os han visto esos trabajos que parece que son de agua? Bueno, resina epóxica. El presupuesto inicial que él me había planteado empezó a subir y subir y subió exponencialmente cada semana, al punto que ya le pedí mejor detener el trabajo y pasé por las cosas que había. Insisto, debí toparme con quien no debía. Estoy seguro de que la mayoría de los carpinteros son gente confiable. Ahí quedó la experiencia y no pensé mucho más en carpinteros hasta que la semana pasada conocí una compañía que trabaja para ellos. No solo eso, es una empresa que atrae la intención de fondos de inversión conformados por dueños de family offices que buscan oportunidades en tecnología profunda, Deep Tech, capaces de dar ganancias de alto rendimiento en el largo plazo, quizás a otra escala, pero que multiplican el dinero como lo hicieron en su momento los proyectos de los Zuckerberg o los Musk. Ignoro cuál sea el destino de la startup llamada The Lumber Manufacturing, TLM y si llegue a tener éxito o si fracase. Pero de entrada me abrió un dato desconocido. Cada vez hay más árboles. Sí, cada vez hay más árboles. Aquí les pongo una cita textual. Cada año nuestros bosques crecen en Estados Unidos y reabastecen un volumen enorme de madera, renovando así uno de los recursos más importantes del país. Eso lo advierte el sitio web de la compañía, TLM. Obviamente me puse a revisar. En efecto, hay 119 por ciento más árboles que en 2007 y por cada árbol que está al lado crecen dos nuevos. Esto lo dice la North American Forest Foundation. Ojo, Si ustedes van con frecuencia a Home Depot acá en México, ya saben que los mexicanos dependemos de esa producción ante la falta de una industria maderera integrada en el país. Pero esa abundancia de madera no ha ido acompañada de una expansión proporcional de la capacidad de los aserraderos. ¿Cuál es el resultado? Bueno, pues un desajuste estructural. Abundan troncos, faltan sistemas de fabricación para transformarlos en madera procesada. Sobre esa hipótesis, TLM desarrolló una startup, una empresa, vaya, que muy probablemente está usando la inteligencia artificial, pero que en lo esencial no se separa de lo que provoca el nacimiento de cualquier empresa industrial. Busca un problema, corrígelo y vende el servicio. Ellos presumen de estar construyendo una red de aserraderos, diseñando cada uno en función de las características de su región. Perfil de la madera, logística, mano de obra y demanda de los clientes. todos con una plataforma tecnológica estandarizada que les pertenece. El resultado del negocio debe provocar paralelamente bosques más saludables e impulsar el crecimiento de economías rurales, muy lejos de la presencia de Sam Altman. Ya seguiré el futuro de TLM a la par de Woodgenix, una empresa instalada en Yucatán, México, que ha venido ampliando sus instalaciones. ¿A qué apuesta esta compañía? A resolver precisamente problemas de carpintería. Ellos fabrican cocinas. Desde 2019, esta compañía de capital emprendedor chino abrió y amplió dos veces sus instalaciones en los municipios de Humán y Canacín. El anuncio más reciente, de hace tres años, contempló una inversión de unos 15 millones de dólares. Sus clientes están en distintas partes del mundo occidental. donde la mayoría de la gente tiene entre 25 y 50 años de edad. En México, ese nicho está en crecimiento ante el paulatino envejecimiento poblacional que habrá de darse a partir de 2030, cuando los centenial se conviertan en treintañeros. Y ya sabemos que los treintañeros y obviamente la gente más edad, pues se compra cocinas. Entiendo la preocupación por la llegada de la inteligencia artificial a la economía actual, pero vamos, soy crítico al pánico. ¿No será que estamos distraídos en lugar de buscar problemas para resolverlos? Abunde el agua, pero falta agua potable, faltan nuevos materiales, falta nueva atención de la salud. Ya estaré hablándoles aquí de esos temas, que este podcast es precisamente para descubrir parteaguas. Soy Jonathan Ruiz y ahora sí vamos con Fernando Santacruz, que precisamente viene a hablarles de inteligencia artificial. Hola, soy Fernando Santacruz, líder de IA y automatización en Aribor. Y esto es Pateaguas con Jonathan Ruiz. Esta semana, hay una pregunta que no se me salió de la cabeza, que es, ¿qué pasa cuando la inteligencia artificial deja de competir por ser la más inteligente y empieza a competir por ser la más indispensable? Bueno. pues esta semana los gigantes cancelaron productos, cambiaron de negocio y están construyendo nuevas fábricas en Texas. Les adelanto. OpenAE canceló su generador de video para vender zapatos por chat y perdió en esa transacción mil millones de dólares. Hola, soy en el proceso. Dos, un modelo chino cobra solo el 2 % de lo que cobra Antropic y aún así Antropic está valuado en 61 mil millones de dólares. Y tres, un juez federal, Wikipedia y el Congreso pusieron freno el mismo vez. Les platico. Primera noticia que es un pivot estratégico. OpenAI cancela Sora para vender por chat y pues el que paga la factura es Disney. OpenAI cerró abruptamente Sora, su famoso generador de videos, la app, la API, cancelados. Todo ese computador se redirige a Sput, su próximo modelo masivo centrado en dos cosas, robótica y simulación física. Disney, que ya tenía listos mil millones de dólares para invertirlo, retira inmediato de la mesa. Hasta aquí, pues suena a pérdida, pero aquí viene lo que fue la jugada real. OpenAI lanzó Library, una biblioteca personal permanente dentro de ChargPT y también un protocolo de comercio agéntico donde el modelo busca productos, compara precios y compra por ti sin intervención humana. Cambiaron. ya no están compitiendo por generar el mejor video. La meta que se están poniendo es ser el intermediario de cada transacción que hagamos. De querer ser el mejor estudio creativo del mundo, están pasando a querer ser el próximo Amazon. Segunda noticia, que es una guerra de precios. Minimax, esta empresa china de IA, cobra 30 centavos por millón de tokens. Cloud cobra 15 dólares. A ver, que me expliquen la diferencia. La startup china Minimax lanzó M2 .7 que alcanza, aquí el dato técnico, el 90 % del rendimiento de Cloud Opus, que es el modelo más avanzado de Andropic, pero cobra adivine cuánto, sólo el 2 % de su precio. 30 centavos por millón de tokens contra 15 dólares. Y esta semana, Antropic reveló que planea salir a bolsa en octubre de 2026 con una valuación de 61 mil millones de dólares y una proyección en ventas de 20 mil millones de manera anual. Pregunta, Si el 90 % del rendimiento lo puedes comprar por el 2 % del precio, ¿qué está justificando esa evaluación? Mi respuesta es que es ese otro 10 % restante que lo hace diferente. ¿La ventaja de los modelos occidentales? No, ya no es la inteligencia, es la confianza, la trazabilidad, el cumplimiento regulatorio, el ecosistema. Y ese es el terreno que todavía no se compra por centavos. Tercera noticia de líneas rojas. Un juez, Wikipedia y el Congreso dijeron hasta aquí este mismo mes. Tres frenos distintos, les platico. Misma semana, un juez federal bloqueó al gobierno de Estados Unidos de obligar a Antropic a ceder Cloud para usos militares y defensa. Este es un precedente histórico. Una empresa privada puede negarle su tecnología al Pentágono. ¡Qué bueno! Wikipedia votó prohibir artículos generados por IA para proteger el conocimiento de los modelos mismos. Si se llena de texto sintético, pues los modelos futuros aprenderán de sus propios errores en un ciclo sin fondo y pues no queremos eso. Y tres, Bernie Sanders y Alexandra Cossío Cortés propusieron una demora nacional para detener nuevos centros de datos por su consumo de agua y energía. Ninguna de estas tres decisiones desactiva a la inteligencia artificial, pero sí traza una línea. Una hasta aquí. En este contexto, no. La sociedad ya no solo opina, empieza a legislar. Cuarta noticia de soberanía de Chips Musk. Meta y todos quieren su propia fábrica. Y tienen razón. Elon Musk unió Tesla, SpaceX y Exxon. para anunciar Terafap. En Austin, Texas, una megafábrica de semiconductores para reducir la dependencia de la taiwanesa TSMC y de NVIDIA. Misma semana, Meta firma alianza con ARK para diseño de CPUs personalizados para sus centros de datos. Esto es exactamente lo que vemos en las empresas para entender la industria. Los que más consumen chips están construyendo sus propias fábricas porque depender del proveedor externo se vuelve un riesgo estratégico que no se pueden permitir. Y no, no es capricho de billonarios. Es cuando se necesitan gigavatios de cómputo para seguir siendo relevante. La cadena de suministro se convierte en el cuello de botella más caro del negocio y la infraestructura dejó de ser ya Un soporte al técnico es la ventaja competitiva. Quinta noticia de agentes en tu escritorio. Cloud ya mueve tu mouse y eso cambia la definición del trabajo. Antropic lanzó Computer Use. Cloud ahora ve tu pantalla, mueve el cursor, teclea, navega apps de forma autónoma. Todavía es súper lento. 5 minutos por una tarea que tal vez a un humano le tome 10 segundos. Eso es irrelevante ahorita. Lo relevante es que es el cambio de paradigma. Pasamos de que el modelo responda preguntas a que la gente ejecute procesos. No copia y pega desde el chat. Abre el software, hace el trabajo, cierra la ventana. Esa es la diferencia entre el consultor que te recomienda y un empleado que actúa y hace la diferencia. La curva de la velocidad es predecible. Lo que hoy tarda cinco minutos, en seis meses va a tardar segundos. Cinco noticias. Una bifurcación. La IA ya no compite por ser solo la más inteligente, compite por ser la más indispensable. Y OpenAI quiere ser tu nuevo Amazon. Cloud quiere ser tu empleado. Y China dice que puede hacer lo mismo, pero por centavos. El gap ya no es tecnológico, es estratégico. Y solo se cierra con claridad sobre qué construir. con lo que ya existe. Soy Fernando Santa Cruz. Si estas noticias te dejaron pensando qué significa esto para tu negocio, en fernandosantacruz . mx encuentras mis análisis, videos, reportes y cómo conectar directamente conmigo. Seguimos documentando la semana en la que la IA dejó de pedir permiso y empezó a cobrar comisión para Parte Aguas en el proceso. Gracias por escuchar Parte Aguas. A mí me encuentran como Parte Aguas Club en redes sociales para sus comentarios. Hasta mañana. I love it.