Notas con audio

Familias, amigos y seguidores de distintas generaciones se reunieron para vivir el ritual ricotero. Historias que muestran cómo la música del Indio Solari sigue sumando fans.

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Hay canciones que se aprenden antes de entenderlas. Suenan en el auto camino a la escuela, acompañan los viajes familiares y se convierten en parte de una historia compartida. Después, cuando llega la oportunidad de cantarlas en vivo, padres e hijos se encuentran entre miles de personas que conocen esas mismas letras. En el universo ricotero, la pasión no tiene edad: se hereda, se descubre y también se construye. El recital de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado en Tucumán volvió a reunir a distintas generaciones alrededor de una música que trasciende los escenarios y que, para muchos, es una forma de entender el mundo.Ayer se estimaba que acudieron entre 35.000 y 40.000 personas al show. Hubo quienes arriesgaron la cifra de 50.000. Estas son algunas de las historias. Juan Andrés BordaLlegó acompañado por su hijo, Adriano Octavio.Su historia con el rock nacional comenzó mucho antes del recital, durante los viajes al colegio, cuando el padre elegía la música que sonaba en el auto. “Yo lo llevaba al colegio y le ponía toda la música del rock nacional”, contó. Cuando el chico quiso ir a un concierto, le propuso asistir al show de Los Fundamentalistas, la banda que acompaña al Indio Solari. A Adriano le gustó la idea y empezó a familiarizarse con el repertorio.Aunque todavía no recuerda todos los nombres, ya tiene sus canciones favoritas. Entre ellas están “Yo caníbal” y “Ladrón de mi cerebro”, dos temas que reconoce cuando su padre se los menciona. En ese intercambio sencillo se refleja una de las formas más cotidianas de transmisión cultural: un padre que comparte con su hijo la música que lo acompaña y un chico que empieza a hacer propias canciones que llevan décadas circulando entre distintas generaciones.JohanaMendocina de 35 años, también llegó al recital en familia. Sigue al Indio desde los 14 o 15 años y esta vez viajó con sus dos hijos, de 14 años y dos años y nueve meses. “Agradecida de haber podido compartir esto con mis hijos, con los niños”, expresó. Su definición fue contundente: “Somos una familia ricotera”.La presentación tenía, además, un significado especial. La bandera que llevaron había sido preparada para despedir al músico, en una jornada atravesada por la emoción de sus seguidores. “Es una despedida y un luto nuestro hacia él”, explicó Johana, que encontró en el recital una oportunidad para compartir con sus hijos una pasión que la acompaña desde la adolescencia.PURA PASIÓN. Los espectadores disfrutaron cada canción del show. Carolina CirelliHomenaje a dos amoresLa despedida también fue el motivo del homenaje de Carolina Cirelli, tucumana de 45 años, docente y estudiante de Psicología. En su bandera reunió dos pérdidas personales: la del Indio Solari y la de su perro, llamado Indio, que murió un día después. Eligió una frase de una canción del universo solista del músico: “Pensando en vos siempre, siempre extrañándote”. “Representa el amor de mi vida: el Indio y mi perro”, explicó.Carolina descubrió el universo ricotero de a poco. Aunque de chica escuchaba hablar de Los Redondos, comenzó a comprender su significado cuando se acercó a las letras y los textos del músico. No pudo asistir a los recitales de la banda, pero sí acompañó al Indio en distintas presentaciones del país, entre ellas las de Salta, Tandil, Mendoza y Olavarría.“Es una forma de vida, es un estilo de vida”, resumió. Para ella, la influencia del músico va más allá de la música: “Me cambió la vida, me hizo ver las cosas de otro lugar, ponerme en el lugar del otro, tener mucha empatía”. En su bandera, el homenaje se convirtió en una forma de expresar el duelo y reunir dos afectos fundamentales.Hubo público de todas las edades César ComadiraViajó desde Ceres a celebrarEntre los asistentes también estaba César Comadira, un santafesino de 63 años que viajó desde Ceres con sus tres hijas para celebrar su cumpleaños en el recital. Su historia con Los Redondos se remonta a los primeros años de la banda, cuando todavía transitaba los escenarios pequeños del under. Recuerda especialmente una presentación en San Carlos Centro, donde quedó impresionado al ver a Skay Beilinson tocar la guitarra a pocos metros de distancia.Después de un período alejado de los recitales por cuestiones personales y laborales, volvió a los festivales impulsado por el fanatismo de su hija menor. Aunque comparten la pasión, cada uno tiene su propia identidad musical. “Yo le digo que ella es fundamentalista y que yo soy de Los Redondos. ¡Claro, no es lo mismo!”, bromeó.La reunión familiar tenía un motivo concreto: como sus hijas viven en distintas ciudades, no habían podido encontrarse para festejar su cumpleaños en septiembre. César propuso celebrar sus 63 años en la misa ricotera y todos se sumaron al viaje. Así, el recital se convirtió en una ocasión para reunir a la familia alrededor de una música que los acompaña desde distintas etapas de sus vidas.Valentina VillalbaUn modo de expresar ideasPero la pasión por el Indio no se explica únicamente por la herencia familiar ni por una historia que comenzó hace décadas. También hay quienes llegaron a sus canciones más recientemente y encontraron en ellas una forma de expresar sus ideas y su pertenencia.Valentina Villalba, chaqueña de 22 años, escucha al músico desde la infancia porque sonaba en su casa. Sin embargo, el recital en Tucumán fue su primera experiencia en vivo con Los Fundamentalistas. Para ella, la convocatoria tiene un valor que trasciende lo musical: “Creo que el público de los Fundamentalistas y el público del Indio justamente está dando una batalla cultural, se está posicionando”. Entre las banderas que vio durante la previa, destacó las referencias a la soberanía sobre las Malvinas y las consignas políticas. Considera que el recital funciona como “un punto de encuentro” en un país que percibe dividido.Tadeo GutiérrezPeronismo y justicia socialTadeo Gutiérrez, salteño de 26 años, llegó por otro camino. Empezó a escuchar al Indio y a Los Redondos hace dos años y medio o tres, cuando se interesó por el peronismo y la justicia social. “Una cosa decanta en la otra”, explicó. Junto con sus amigos, vivió su primer concierto de Los Fundamentalistas y su primer viaje ricotero. Para él, la popularidad del músico está “bien ganada, totalmente bien ganada”.