Diccionario sonoro que recoge los nombres, historias y lugares protagonistas de la emocionante aventura que representa la música contemporánea desde su creación a la actualidad. Más información: march.es/contemporanea
Helmut Lachenmann
Compositor (Stuttgart, 1935)
“Con Johann Nepomuk David estudié el contrapunto tradicional según Palestrina y Josquin des Près. Además, analicé minuciosamente y por extenso la música de los siglos XVI, XVII y XVIII”, recuerda Lachenmann en una entrevista con el filósofo y musicólogo francés Peter Szendy. “Pero, al mismo tiempo, él me facultó el acceso a la música de la Segunda Escuela de Viena. De esta forma copiaría no sólo música de la Edad Media, sino también partituras de Schönberg, Berg y Webern. Y he conservado esta costumbre hasta la fecha: la de no limitarme a analizar, sino copiar a mano las partituras de otros compositores”.
Terminados sus días en el Conservatorio de Stuttgart, Lachenmann se convierte en discípulo privado de Luigi Nono: “Con él permanecería dos años, de 1959 a 1960, conviviendo bajo el mismo techo, siguiendo de cerca su tarea como compositor. Estudiábamos los madrigales de Monteverdi, de Gesualdo, la cantata ‘Actus Tragicus’ de Bach, la Heroica y, al mismo tiempo, la ‘Technique de mon langage musical’ de Messiaen, las ‘Improvisations sur Mallarmé’ de Boulez o los ‘Kontrapunkte’ de Stockhausen”.
Sobre este último: “En 1963 y 1964 asistí a los cursos de Stockhausen en Colonia, y elaboré una versión fragmentaria de Plus-Minus. De este modo, pude enfrentarme a las complejidades de la composición, a los problemas de notación, de disposición espacial, a las diversas técnicas instrumentales, así como a otras posiciones estéticas y teoréticas”.
“En 1965”, concluye el compositor, “trabajé durante tres meses en Gante, en el estudio de música electroacústica de la IPEM (Institute for Psychoacoustics and Electronic Music)”. Así resume el propio Lachenmann su formación que, añadiremos nosotros, arranca en el coro de la iglesia local a los once años.
Lo que viene a continuación es el desarrollo de lo que él denomina –a partir del desempeño de Pierre Schaeffer– música concreta instrumental. Lachenmann produce un lenguaje musical que abarca el mundo sonoro en toda su amplitud, accesible a través de técnicas interpretativas no convencionales de alta complejidad técnica y artística.
Según sus palabras, es música “en la que los eventos sonoros son elegidos y organizados de modo que la forma en que son generados sea tan importante, al menos, como las propias cualidades acústicas resultantes. En consecuencia, dichas cualidades, como el timbre o el volumen, no producen sonidos por su propia cuenta, sino que describen o denotan la situación concreta: escuchando, tú oyes las condiciones bajo las cuales se realiza una acción sonora o de ruido, escuchas qué materiales y energías son puestos en juego y qué resistencia encuentran”.
Entre sus obras más importantes figuran el trabajo musical para teatro ‘Das Mädchen mit den Schwefelhölzern’ (1990-96, basado en textos de Hans Christian Andersen, Leonardo da Vinci y Gudrun Ensslin), ‘Accanto’ (1975-76, para clarinete, gran orquesta y cinta magnetofónica) y NUN (1997-99, para flauta, trombón, coro masculino y gran orquesta), los trabajos ‘Mouvement (-von der Erstarrung)’ (1982-84, para tres intérpretes ad hoc y catorce músicos) y ‘"...zwei Gefühle...", Musik mit Leonardo’ (1992, para dos narradores y 22 intérpretes), así como otros trabajos para orquesta, ensemble y cámara, y seis piezas para piano.
Al marcado carácter político de Helmut Lachenmann se debe que algunos le consideren “el Rafael Alberti de la música”. “A día de hoy”, cuenta en una entrevista, “soy muy radical: el capitalismo y la democracia no funcionan conjuntamente, no es posible. «Democracia» significa un gobierno del pueblo, a partir del ‘Demos’ griego; pero ¿Quién es el «Demos»?”
“No creo en el mensaje político de una partitura”, le cuenta Lachenmann al escritor y crítico musical de Mundo Clásico Paco Yáñez en 2015. “Sé que Luigi Nono sí lo creía; pero su música era tocada, y la gente decía: «Sí, sí, Hiroshima»; pero después se volvían para su casa, o se iban a un restaurante a comer como si nada. Y se han hecho sinfonías sobre el holocausto, hasta se ha hecho una sobre el 11-S..., pero eso es entretenimiento, y el entretenimiento significa olvidarnos de nuestros problemas, no el buscar comprenderlos”.
“Cada nueva música debe renovar el término de qué es la música. La de Wagner sería una música imposible para Bach, lo mismo que la de Schönberg trasciende a la de Mahler. Y esto no ocurre necesariamente en otras culturas, en las que la música puede permanecer inalterable a lo largo de mucho tiempo”.
“Es un halago que digan que mi música no es música” – Helmut Lachenmann.
A continuación, y como cierre de este episodio, escuchamos la pieza orquestal ‘Schwankungen am Rand’, compuesta en 1974-75, para ocho instrumentos de metal, dos guitarras eléctricas, dos pianos, cuatro láminas metálicas y 34 instrumentos de cuerda.