Exclusivas de La Gaceta
La pelea por San Miguel de Tucumán tiene dos candidatas en carrera: la intendenta Rossana Chahla, que buscará la reelección dentro del frente oficialista que llevará la fórmula Osvaldo Jaldo-Miguel Acevedo; y la diputada nacional de La Libertad Avanza, Soledad Molinuevo, quien representará al partido de Javier Milei en la ciudad. Hay otros nombres en danza, con alternativas en el radicalismo y en el peronismo “antimileísta”, pero en la dirigencia analizan los puntos clave que podrían definir la conducción del municipio.El antecedente de las elecciones de 2023 anticipa que, más allá del signo político al frente de la sede de 9 de Julio y Lavalle, la disputa en la Capital es prácticamente voto a voto. Luego de ocho años de predominio opositor, Chahla se impuso en aquella oportunidad con el 41,96% de los sufragios, contra el 40,32% obtenido por la senadora nacional Beatriz Ávila (es decir, poco más de 6.000 boletas de diferencia).A la vez, las nacionales de 2025 -con otras reglas electorales y sólo cuatro escaños a la Cámara baja en juego- dejaron pintado de violeta, con 151.290 adhesiones para La Libertad Avanza y 138.952 para el frente peronista Tucumán Primero. ¿Qué sucederá el 9 de mayo de 2027 en las urnas de la ciudad?Entre alianzas y fracturasDistintos armadores del PJ y de la oposición coinciden en que una de las claves pasará por la capacidad de los espacios de evitar las fracturas que impliquen un riesgo real de daño.Para la estructura que propondrá la continuidad de Chahla, cuya boleta contará con un despliegue de acoples en cada circuito, no será lo mismo enfrentar un frente unificado, donde libertarios, radicales y otros partidos se movilicen para cuidar los votos de Molinuevo, que competir contra varios candidatos que puedan captar, con mayor o menor éxito, el voto antiperonista.Por eso, los dirigentes alineados a la Casa de Gobierno observan de reojo el devenir del proceso de normalización de la Unión Cívica Radical (UCR), donde las distintas corrientes evitaron la elección interna a partir de la lista de unidad que acordó la presidencia de José Francisco “Lucho” Argañaraz. Si bien los radicales todavía deben discutir qué rol adoptarán en 2027, el diputado Mariano Campero (del bloque LLA) está dispuesto a competir por la Gobernación, y hoy por hoy no hay margen para un acuerdo con el presidente local del partido de Milei, Lisandro Catalán, ya lanzado a la pelea por el sillón de Lucas Córdoba.Si bien el ex intendente de Yerba Buena posiciona al legislador José “Pepe” Seleme como su postulante en la ciudad, otros “correligionarios” suenan en este concierto de nombres, como el legislador Agustín Romano Norri y el concejal José María Canelada, precisamente dos dirigentes que apuntaban a liderar el centenario partido antes del consenso detrás de Argañaraz.La figura de Germán AlfaroOtro punto decisivo se posa en lo que suceda con la figura del líder del PJS, el ex intendente Germán Alfaro, claramente incómodo dentro de un armado que apoya la reelección de Chahla. Con el aviso del propio Jaldo sobre esa condición para permanecer en el frente oficialista, las especulaciones sobrevuelan el peronismo de la Capital.Más allá de su vaticinio derrotista respecto a Chahla, Alfaro ratificó una y otra vez que integra el proyecto político del tranqueño, pero quienes conocen al ex jefe municipal interpretan que quizás tiene alguna carta guardada para jugar.A la espera del "antimileísmo"Un tercer elemento a considerar gira en torno a la conformación de una lista del peronismo “antimileísta”, con el senador nacional Juan Manzur a la cabeza.La duda en este caso pasa por el eventual desgaste que podría generar esta propuesta en la cosecha del oficialismo, más allá de que la mayoría de las voces coinciden en que tarde o temprano la mayoría de esta corriente terminará junto a la Casa de Gobierno.El humor social, con un verano por delanteEl éxito que puedan exhibir en el corto plazo las gestiones en el ámbito local y nacional es otra variable que entra en este juego de conjeturas.Restan largos siete meses hasta los comicios, con un verano cargado de banderas de alerta en temas que afectan de manera directa el humor social, como la economía, el impacto climático y otros aspectos que pueden complicar (o favorecer) a uno u otro espacio, siempre dentro de una lógica de polarización entre el PJ y LLA.Del centro a la periferiaUna quinta clave estará en el comportamiento del electorado de la Capital, tradicionalmente “dividido” entre los circuitos 1 al 8 (dentro de las cuatro avenidas), con un voto identificado a priori con la oferta no-peronista (algo que representan LLA, la UCR y el bussismo); y el impacto que pueda tener la estructura del PJ en los barrios, con el despliegue de acoples como una de las principales fortalezas para sumar adhesiones para sus conductores.En este escenario, Chahla y Molinuevo no serán las únicas protagonistas en la pelea por la Capital, pero ambas dirigentes -con perfiles similares en algún punto, más allá de sus diferencias- serán actrices centrales en la disputa por el principal distrito electoral de Tucumán.