Inquieto

En el cassette de hoy, Inquieto habla de, como por años, el éxito tenía forma: un carro brillante, una cadena de oro, las iniciales bordadas en las camisas de su papá. Todo brillaba. Todo era símbolo.

Pero en este cassette, Inquieto confiesa algo más fuerte que la envidia: el vacío que vino cuando él mismo logró tener todo eso… y no sintió nada.

Ni el reloj caro, ni el sueldo de seis cifras, ni el traje bien cortado le dieron paz.

Frente al reflejo de un bonete reluciente, vio algo distinto: la silueta de un gallo.

Y entendió.

El verdadero éxito no se mide por lo que cargas encima, sino por lo que puedes sostener por dentro.

Este episodio es un ajuste de cuentas con la herencia, con las ideas prestadas, con lo que uno termina dejando atrás para respirar mejor.

🎧 El Inquieto es un audio-journal contado como cassette prestado — historias de la isla, la diáspora, y lo que nunca se dice en voz alta.

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🎙️ Languages: Spanglish (main), English & Spanish phrases
🎧 Style: Audio-journal, narrative, episodic
📍 “El brillo no quita el miedo. Ni tapa el cansancio.” #ElInquieto

Disclaimers

Nota legal: El Inquieto es una obra de ficción inspirada en experiencias reales y culturales. Si algo te suena familiar, es coincidencia. “Inquieto” es una marca protegida. No se permite reproducción sin permiso.

Legal note: El Inquieto is a fictional story inspired by real and cultural experiences. If something sounds familiar, it’s just a coincidence. “Inquieto” is a protected trademark. Reproduction without permission is not allowed.

¿Qué es Inquieto?

Un podcast desde las sombras. El Inquieto® narra memorias, secretos y choques culturales — desde un campo en Puerto Rico hasta la vida corporativa en la diáspora. Historias crudas, ochentosas, contadas como si fueran un cassette prestado. Nunca quieto. Nunca callao.

Inquieto:

Mi Pai siempre tuvo carros azules, esos flasheim. ¿De esos que Morovis, parecido? Un. Derly, con el aler blanco, olor a nuevo, carros que, honestamente, cambiaba cada 2 años, como si fueran relojes. Cuando llegaba, yo lo hacía darme una vueltita por la manzana.

Inquieto:

Hasta me llevó una una que otra vez a la escuela. Ahí sí que yo me sentía como un bichote. El cabrón tenía hasta un teléfono integrado en el carro. Eso eso solo los veía en la televisión. Él siempre con su traje negro, con los cofflinks, camisa con sus iniciales bordadas, gafas oscura, la cadenita de oro, el mother fucking godfather, le decían en la escuela, los panitas míos.

Inquieto:

Para mí, él era mi héroe. Cuando estaba, yo era invencible, pero el problema era que casi nunca estaba. Me acuerdo que el chamaquito corría, corría como loco en la entrada de casa abuelo, para así, para abajo. Tenía El drive fue Esa era mi pista. Yo la subí y la bajaba esperando, a Ben, a ver si si llegaba mirando por la cuesta esa larga de casa de mi abuelo.

Inquieto:

A ver si veía entre los carros, entre los arbustos, que saliera ese carrito azul. A veces aparecía. Muchas veces no. Y ese vacío, cabrón. Ese vacío dolía.

Inquieto:

Pero cuando estaba, yo quería enseñarlo al mundo. Todo el mundo me decía en el barrio, esas son tus posibilidades. Claro, yo quería el brillo. Me acuerdo yo, de niño, el pedacito ese, él me dejaba guiarlo entre sus piernas, la magia. Pero con los años de esa magia se agrietó, me acuerdo, la high y la pedí, mírame, quiero ir a estudiar a Estados Unidos, y me dice, mira, eso eso no se puede costear.

Inquieto:

Es cierto resentimiento porque yo sabía que que mi hermano mayor sí tuvo esa oportunidad, pero, pues, diferentes tiempos, diferentes realidades. Pero para mí eso empezó a romper algo. Mientras yo progresaba en mi carrera, me pasó igual, Más ganaba, más deuda creaba. Yo nunca me di el permiso para fallar. Nunca sentí ni permitía el fracaso.

Inquieto:

Yo vivía como un miedo cabrón a que me tumbaran la alfombra. Me acuerdo un año de promoción. Choqué cuanto el techo. No sabía qué hacer, y me acuerdo un líder, me pregunta,

Jefe:

¿qué éxito para ti? Un número, un título.

Inquieto:

Yo no no tenía contestación, porque yo estaba persiguiendo el sueño imposible de mi abuelo, la imagen de éxito de mi pai. Sí, tuve mis momentos de de buena vida, de de flash, carro bueno, traje bueno, la salida de los buenos restaurantes, buenas bebidas, buenos tragos. Se sentía cabrón hasta hasta final de mes que me llegaba el bill de la tarjeta de crédito. Eso era como un bar de agua fría, mi realidad en mi cara. Cuando compré mi última casa Más del doble de lo que costó mi apartamento en Puerto Rico.

Inquieto:

Eso sí, me cagó. El número sonaba a grandes ligas, y yo con un miedo de de no poder jugar. Hoy. Éxito, éxito para mí es paz mental. No solamente un negocio, la paz mental lo único que no puedo perder.

Inquieto:

He pasado demasiado susto, incluyendo este, contar mi historia. Lo hago porque quiero algo distinto, manejar mi propio camino mientras creo el camino para otro. Mi mantra es simple, crear un camino para mí y para otro. Eso eso me centra. Éxito cambia conmigo, evoluciona.

Inquieto:

Claro está que yo no soy el chamaquito que solo quería conocer su familia. Ahora, o sea, tengo los hombros cargados, tengo gente que depende de mí, y eso, eso pesa. Pero ese peso me guía. Y si hoy me paro frente de ese carro azul brillante, o ese cuero blanco que huela a poder Sí, si me paro ahí como si yo fuera el godfather mismo y veo mis reflejos en Hood, con ese gallo atrás, pues cabrón, me monto con ese gallito y vamos, vamos a dar la vueltita, vámonos del drive, porque ese gallo soy yo. ¿Para qué encajar a un cajón azul cuando soy un gallo?

Inquieto:

He tratado de vestirlo bonito, pero no funciona. Nunca va a funcionar siempre seré un gallo, siempre seré ese gallito de Morovis. Eso no me lo van a quitar. Y acabas de escuchar el inquieto. La historia sigue contigo.

Inquieto:

Compártela, pásala como un casete prestado. Inquieto, nunca quieto, gente, siempre cabrón. Acuérdate, suscríbete en tu plataforma favorita, historias cada 2 semanas, y pendiente por nuestro newsletter con herramientas que puedes utilizar en tu día a día. Hasta la próxima, Inquieto.