Notas con audio

El economista del IAE Business School plantea la necesidad de un cambio cultural en el análisis de los datos, más aún a las puertas de un año electoral. Plantea que la eficiencia es una cuestión central para las empresas.

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En los últimos años, una parte importante de la discusión económica argentina estuvo dominada por las urgencias: inflación alta, volatilidad cambiaria, restricciones externas, tasas reales negativas y ausencia de crecimiento. En ese contexto, muchas decisiones empresariales se tomaban en modo defensivo. La prioridad era administrar la incertidumbre, proteger el capital de trabajo, intentar no perder rentabilidad y sostener operaciones en un entorno difícil de prever, afirma Lucas Pussetto, profesor de Economía en IAE Business School. Por eso, “la eficiencia deja de ser una cuestión optativa y pasa a ser algo central y primordial para la supervivencia de la empresa”, señala a LA GACETA el Máster en Economía y Empresa por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y por la Universidad de Los Andes de Bogotá. En su paso por Tucumán, en el que participó de un desayuno de trabajo organizado por López Cruz & Co Business Consulting y del ciclo CES Dialoga, organizado por la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, Pussetto concedió la siguiente entrevista a nuestro diario en la que planteó la necesidad de un cambio cultural en la Argentina “para dejar atrás la ansiedad del análisis y esperar los resultados de una economía que viene de una crisis profunda”.-¿Por qué la eficiencia pasa a ser un valor esencial de la empresa en estos tiempos?-Uno tiene que mirar siempre el caso de la coyuntura argentina. Las empresas están en un proceso de normalización macroeconómica donde hay como una suerte de sinceramiento de los números, en términos nominales, con baja de la inflación . Entonces ver la alternativa de la rentabilidad por aumento de precios es complicado. Por eso el foco debe estar puesto en aumentar rentabilidad por disminución de costos. Y esto es eficiencia, porque tiene que ver con procesos, con gestión de inventarios y también con la incorporación de tecnología, como la Inteligencia Artificial que tiene un potencial enorme. Si el panorama económico argentino es normalización macro, estabilización económica e inflación en descenso y converja hacia un valor de un dígito en dos, tres o cuatro años, cambia el paradigma de ganancia por eficiencia y productividad de la empresa. Es como que antes con el desorden nominal una empresa ineficiente sobrevivía porque trasladabas a precios. Eso no se notaba si era ajuste por costos, pero hoy en un período de ordenamiento macroeconómico con márgenes que están a la baja en términos generales, la eficiencia deja de ser una cuestión optativa y pasa a ser algo central y primordial para la supervivencia de la empresa.-¿De la misma manera que la adopción de la IA?-Lo que veo respecto de eso es que tiene un potencial enorme, pero todo parece indicar que las empresas están demasiadas apuradas en adoptarla. Está bien que avancen con IA y que contraten gente para que les ayude a adoptarla, pero el tema es que no se trata de una IA para resolver problemitas. Lo que realmente genera ganancias y eficiencia es que esa IA esa parte de la estrategia de la compañía y eso implica todo un trabajo de ordenamiento. No hay que pensar que, por sí, la IA te va a resolver el desorden administrativo de datos. Hay todo un proceso. La gran promesa de esa IA es un aumento de productividad. Se ve que en algunos nichos, mercados específicos o algún tipo de industrias ya está empezando a asomar evidencia de ganancias de productividad en términos de ahorro de tiempo. El tema que, como toda tecnología de propósito integral, esto tendría que ir impactando en la productividad total de los factores, y eso lleva tiempo. Así, empieza a aparecer la evidencia microeconómica, pero la macro es difusa.-Pero el factor tiempo cobra mucha importancia frente a la volatilidad económica del planeta…-Es una decisión estratégica. El punto pasa porque las empresas dejen de ver a la IA como una estrategia de reducción de costos, que es lo primero en que se piensa. La IA permite organizarte, reducir costos, automatizar procesos y allí surge el debate sobre si esto avanzará sobre el empleo, pero no hay evidencia aún de destrucción plena de empleos porque los datos de desocupación por países siguen siendo una cuestión cíclica más que estructural. Y es lógico que las empresas vean a la IA como un mecanismo para reducir costos, pero en realidad debería ser observada como una herramienta para ampliar mercados, para diseñar los productos o los nuevos servicios y así penetrar en otros nichos. Una cosa es la IA en este uso restrictivo de automatización de procesos, que a la larga sí creo que puede llegar a tener un impacto negativo en el empleo neto, y otra es tener a la IA como una herramienta que me permita incrementar el volumen en el mercado. Es otra visión, pero se precisa que en algún momento esto se equilibre. Cuando uno mira la macro global, no hay muchas alternativas; no es un panorama de auge, de crecimiento; no será así ni en EEUU ni en el resto del mundo. En la Argentina se estima un crecimiento del 3% al 3,5% anual, lo que no implica que sea una expansión vibrante.-¿Crees que con la macro sola no alcanza?-No. La estabilidad macroeconómica es condición necesaria, pero puede no ser suficiente para crecer de forma sostenida. La economía argentina es una de las más volátiles. Y esto lo corroboramos con la actividad de los últimos 30 años. En promedio, la Argentina ha tenido una recesión cada dos años. Si bien hay algunas diferencias, vemos que en países cercanos como Colombia, han tenido recesiones cada 20 años. Me parece entonces que la estabilidad económica, vía ordenamiento de las cuentas fiscales, el control monetario y la baja de la inflación es una condición necesaria. No hay ninguna economía con el nivel de inestabilidad que tenía la Argentina que haya logrado crecer en forma sostenida. Sin estabilidad lo que puedes llegar a tener son episodios de crecimiento, que es lo que terminó pasando con la Convertibilidad en su momento, que perduró unos años y luego el modelo se agotó. Poscaída de la convertibilidad, entre 2003 y 2008, tuviste un boom de crecimiento, pero en algún momento se acabó. En 2011 hacia adelante no creciste más. Entonces, ¿cuál es la causa de semejante inestabilidad? El crecimiento entre 2002 y 2023, el promedio ha sido prácticamente cero. Esta será la primera vez que la Argentina va a encadenar dos años de crecimiento consecutivo. Los tuvo en 2021 y 2022, pero aquello fue rebote pospandemia. Y llegas a la conclusión de que este país tiene un problema de inestabilidad, porque no puede ser que no sea capaz de crecer dos años seguidos. A mí me parece que entran varios puntos. Si mira los números macro de la Argentina, es verdad que al mirar la Encuesta Mensual de Actividad Económica (EMAE), el dato de febrero fue muy malo, para marzo se espera una reactivación, pero en los últimos 12 meses hemos crecido poco y nada. Se habla permanentemente de este crecimiento a dos velocidades, energía, minería, tecnología y agro que están creciendo muy bien, pero el resto de los sectores muestran estancamiento y caídas. Allí está el debate, porque los que se expanden no son los que generan mayores empleos, pero sí traen las divisas, lo que es una buena noticia para un país que las necesita. Me parece que este sendero se mantendrá en el tiempo y esperar el resultado final. Un proceso de estabilidad económica con foco en algunos sectores y otros  haciendo esfuerzos para reconvertirse (industria, construcción y comercio por ejemplo) es un quiebre estructural de la economía argentina.-¿Y la microeconomía qué sendero tendrá, un indicador que golpea el humor de la sociedad?-Creo que la Argentina se encuentra en un proceso de transición tal que estamos cometiendo el error de tratar de encontrar datos que nos permita decir que este tiene razón y tal otro no. Por ejemplo, el dato de empleo: el último del cuarto trimestre del año pasado marcó una suba, pero no es de dimensiones. Si ves la trayectoria del empleo registrado formal, no para de caer, ni siquiera se expande en sectores que hoy se están expandiendo a razón de los dos dígitos. No vemos un boom de empleo en la minería, porque es un sector intensivo en capital. Argentina está en un proceso de reordenamiento tan grande que estamos tratando de encontrar el resultado final de esto, cuando lo podremos ver recién en cuatro a ocho años. Hay un cambio estructural y por eso es muy difícil decir que este modelo está generando o destruyendo empleo.  Es como decir que la reforma laboral no está generando nuevos puestos, pero todo sabemos que no lo hará de inmediato. En la Argentina tenemos un problema cultural de ansiedad de esperar resultados demasiados rápidos. Tomá el ejemplo de la inflación: el dato de marzo fue un espanto al dar 3,4%; todo parece indicar que el de abril será más benévolo (2,6%) y parecería que hacia septiembre converja a 2% mensual. Cuando está tan pendiente del dato que sale, me desespera la ansiedad del análisis. Varios vieron como catastrófico el resultado de marzo y, si en abril puede ser de un punto menos, ¿cuál será el argumento que se esgrimirá? Tal vez se diga que se inicia la desaceleración, pero, ¿vamos a estar así mes a mes? Los procesos de desaceleración inflacionaria no son así. Miremos a Uruguay que le costó una década llevar la inflación a un dígito. Por alguna razón no es tan complejo bajar de tres a dos dígitos la inflación, pero del 30% al 10% es otra historia, por inercia, por indexación, por expectativas y todo lo demás. Una cosa es la urgencia y las expectativas de la gente, de aquel que no llega a fines de mes, que lo entiendo perfectamente porque no son pocos, pero lo que me genera asombro es el vértigo del análisis económico de los datos, esa obsesión por ver cada dato y si eso corrobora lo que pienso acerca de hacia dónde va el modelo, cuando en realidad es una cuestión de tiempo.-¿A qué se debe todo esto?¿Tal vez porque se mueve al ritmo de las expectativas, por ciclos económicos y electorales cada dos o cuatro años, o por el pasado de incumplimientos del país?-Estamos en víspera de un año electoral y, frente a esta realidad, cada dato se va a magnificar. Está cayendo la confianza del consumidor; también la confianza en el gobierno. Frente a estos dos indicadores, la pregunta que surge es cuál es el escenario electoral para 2027. Falta un año y medio para los comicios y vimos que estos datos de confianza cuando se llega septiembre comienzan a cambiar. Cada dato económico se analizará de forma obsesiva de un lado y del otro. Es parte de la cultura cortoplacista que tenemos en la Argentina. Esa volatilidad.-Frente a eso, ¿cómo hacemos para bajar la pelota para que algunos intereses no primen sobre otros y se piense en conjunto para priorizar acciones sobre el rumbo económico del país?-Insisto: es un cambio cultural. Esta semana que pasó se registró una buena noticia con la mejora en la calificación de la deuda soberana argentina, lo que implica que el Riesgo País debería descender, pero lo de Argentina es un tema cultural. Es como muy difícil pensar que en dos años vamos a resolver una inestabilidad de 20 a 25 años. Si me decís que van a pasar cuatro, cinco o seis años donde la economía converja a una tasa del 3% o 3,5% anual que, a mi parecer, estaría perfecto para la Argentina, con una inflación que, despacito, vaya ubicándose en una tasa del 10% de aquí a cuatro años, eso empieza a cambiar. Cuando uno observa alrededor, encontramos casos de países, no de Europa, sino de Sudamérica, que tenían los mismos problemas macro que la Argentina. Y hablo de Uruguay, Brasil, Perú y con base en el tiempo y mucha paciencia para encarrilar la economía, lo lograron. De hecho, el dólar dejó de ser noticia en la Argentina, más allá de la cuestión si el valor del tipo de cambio es razonable o no, si es conveniente o no, que es otro debate. ¿Cuánto hace que no miramos el valor del dólar? Es como que si se moviera en un precio de entre $ 1.400 y $ 1.450 por unidad. Bueno, eso es parte del trabajo cultural. Si la estabilidad macro me lleva a no estar pensando día a día qué pasa con un indicador como el dólar, es una señal que en esa dimensión es el camino correcto. Pero esto es cultural.-Pero las expectativas están desde el mismo presidente Milei que necesita resultados y de la población que requiere que mejore el poder adquisitivo de su ingreso…-Me parece que en esto hay dos lecturas. Una que me dice que si focalizo en la macro, la micro es cuestión de tiempo, lo que tiene parte de razonabilidad. La otra cuestión es la que dice que si la macro y la micro no están asociadas, hay algo que no está funcionando bien. Me parece que si la economía termina reactivando el crecimiento y estos datos de estabilidad se convierten en una relativa abundancia de dólares que se esperan, creo que es una cuestión de tiempo para que esto se empiece a notar, por ejemplo, en el consumo. Entre otras cosas, porque no hay ningún país en la región que, una vez que se embarcó en estos procesos de estabilización económica, no haya logrado el derrame. Y no soy un defensor enceguecido de la teoría del derrame, porque sé que eso tiene mucho de ilusión y que es temporal, pero lo más relevante son los datos. Me resisto a creer que la Argentina tiene particularidades tan grandes que en casi todo el mundo funcionó y no lo haga en nuestro país. No podemos ser tan excepcionales. Si hay cierto proceso de ordenamiento económico que funcionó en Colombia, Uruguay o Chile, no puede no funcionar en la Argentina. Y si a ese ordenamiento le sumás este boom de exportaciones, que no lo teníamos, superávit y resolver la escasez de dólares, tarde o temprano esto tiene que empezar a notarse. En términos de tiempo real, claro que habrá el cuestionamiento de una persona que te diga no llego a fines de mes. Técnicamente no tiene mucho para decirle, pero el que debería decirle qué hace con eso es el Gobierno que debería tener algún mecanismo compensatorio para ese tipo de cosas.Inteligencia artificialLucas Pussetto brindó dos charlas en Tucumán con orientación hacia el management. Por un lado, el profesor del IAE Business School dictó una conferencia para ejecutivos sobre “Estrategias Empresariales en una Argentina en transición”, organizada por López Cruz & CO Business Consulting, en la que se abordaron las Oportunidades y riesgos para sectores clave en Tucumán. Por el otro, el especialista habló sobre “Inteligencia Artificial y el futuro productivo de Tucumán: Oportunidades y desafíos para el desarrollo económico regional”, en el marco de la charla organizada por el municipio capitalino en el ciclo CES Dialoga. En ella se promovió una reflexión estratégicas con consejeros