Parteaguas Diario

El equipo del argentino Máximo Vedoya apostó casi 7 mil millones de dólares a una ciudad mexicana. Los locales llaman ahora ‘Pescorea’. Venden acero que todos queremos comprar en forma de coche o ‘refri’. ¿La empresa? Ternium, el grupo originario de esa nación andina. Ya tiene los clientes y pronto tendrá el producto. ¿Cuál es el problema? Un presidente obstinado en cambiar constantemente las reglas de juego.

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Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.

Esto es Parteaguas, el podcast para quienes sí revisan un poco más. Yo soy Jonathan Ruiz. Bienvenidas y bienvenidos. El equipo del argentino Máximo Bedoya apostó casi 7000 millones de dólares a una ciudad mexicana. Es más bien un pueblo pegadito a Monterrey llamado Pesquería que por la llegada de tantos coreanos al lugar, los locales llaman ahora Pescorea. Venden productos que no levantan pasiones, sinceramente, pero que todos queremos comprar en forma de coche o de refri. La empresa es Ternium, el grupo originario de esa nación andina. ¿Conocen la camioneta Tucson de la coreana Kia? Es el tipo de productos que fueron fabricados ahí con el acero de la compañía en cuestión. Sus nuevas inversiones pretenden que esta venda materiales que aún no ofrece. Concretamente, acero laminado en frío para producir eso que cubre los refrigeradores más caros que verán en Liverpool o las líneas más lindas de un automóvil bien diseñado. Ya tiene los clientes y pronto tendrá el producto. ¿Cuál es entonces el problema? Un presidente obstinado en cambiar constantemente las reglas del juego. El gobierno de los Estados Unidos elevó esta semana el impuesto que deben pagar allá los compradores de acero hecho fuera de ese país. El arancel pasó ayer de 25 por ciento a 50 por ciento sobre el precio del producto. A manera de comparación, imaginen que les suben el IVA del 16 al 32 por ciento de un día para otro. Dejemos para otro día que los más afectados son los consumidores del país vecino al norte que ahora pagan casi todo con sobreprecios que van a dar a las arcas de su gobierno. Olvidemos también que los ingresos que obtendrá el gobierno de Trump por la vía de aranceles no ayudarán a disminuir sus enormes deudas que crecen a un ritmo que ya preocupa a las calificadoras y al líder del mayor banco de Estados Unidos, JP Morgan, Jamie Dimon. ¿Por qué lo hace el presidente estadounidense? Dice que por ayudar a acereros de ciudades del noreste dañadas durante años por caídas en ventas de acero de ese país. Estuve en Pensilvania recientemente y sí puedo decir que ese lugar francamente no inspira el turismo. Ahora las empresas de esa región pueden vender a precios por debajo del acero que llega de afuera, pero no muy abajo, pues la tentación de ganar más es bien grande. Consecuencia, los fabricantes de automóviles lo pagan más caro que en 2024. Así, el beneficio de Pensilvania es perjudicial para su vecino Illinois, en donde la gente de Detroit espera la recuperación de Ford y de GM. Los datos dicen que la estrategia de Trump no funciona. Los precios de los coches crecen más rápido este año para los estadounidenses. Tal vez por eso la facturación de Ford cayó 5%. La de GM todavía aumenta, aunque a una menor velocidad. Y un creciente número de analistas seguidos por Bloomberg sugieren ya mejor vender las acciones de ambas ante una triste perspectiva. Caso contrario, miren nomás, al Deternium, dirigida por Bedoya. ¿Cómo es eso posible? Ellos tienen como meta vender en México principalmente. Y la verdad es que México luce bien. Sí, bien. Ya veremos cómo luce cuando sean sustituidos los jueces luego de la elección. Pero hasta ahora, bien. Los mexicanos producen buenos carros a costos razonables. La gente se esfuerza por mantener su empleo en fábricas por el ascenso social que eso representa, por ejemplo, en pesquería. Decir que no afecta al país el creciente arancel al acero sería ridículo. Apenas en abril, directivos de Ternium esperaban una solución negociada entre México y Estados Unidos. Les falló hasta el momento. Pero dados los beneficios del país, las empresas buscan maneras para seguir eficientes pese a los obstáculos. Abro comillas. Una de las medidas que estamos implementando es que el Tuxon, que se exporta a Estados Unidos y se produce en la planta de KIA México, ahora se producirá en Alabama, Estados Unidos, y los modelos producidos en Alabama para su exportación a Canadá se van a reubicar en México y se exportarán, pues sí, a Canadá. Cierro comillas. Eso lo dijo un representante de Hyundai, que es la controladora de Kia, en una conferencia de abril. Las acciones de Eternium bajaron del precio 33% en un año. Ante ello, una firma boutique de inversión llamada Moretus Investments recomienda comprar sus acciones ahora. Abro comillas. Consideramos que un punto final del ciclo constituye una oportunidad única de gran valor con un potencial alcista asimétrico y que Eternium SA constituye una compra atractiva para inversores pacientes. Cierro comillas. Es cierto que Trump metió un gol, pero ¿qu quién va a ganar el partido? Esto es Parte Aguas y si quieren escuchar o leer más historias como estas, vayan a El Financiero, a mi Parteaguas. Yo soy Jonathan Ruiz. Buen día. Recuerden suscribirse.