El Podcast de Xavier Marcet

Cambiar un organigrama es relativamente fácil. Basta con mover cajas en un PowerPoint.
Cambiar el sociograma —el mapa real de influencias, lealtades, conversaciones y miradas— es otra historia.

En este episodio, Xavier Marcet reflexiona sobre una tensión que atraviesa todas las organizaciones: la diferencia entre el poder formal y la influencia real. Entre lo que dice la estructura y lo que realmente hace que las cosas pasen.

Cuando el organigrama y el sociograma no coinciden, los cambios se encallan. La agilidad se resiente. La cultura bloquea lo que la estrategia promete.

Pero cuando confluyen, aparece algo mucho más potente: directivos que no solo mandan, sino que influyen; líderes que no son outsiders, sino referentes capaces de combinar decisión, respeto y ejemplo.

Marcet reivindica una idea incómoda pero necesaria: mandar no es el problema. El problema es creer que mandar basta. Transformar exige influencia. Y la influencia exige credibilidad, coherencia y voluntad de servir.

Un episodio sobre poder y confianza.
Sobre estructura y cultura.

Sobre por qué el Buen Liderazgo —más allá de seminarios y discursos— se examina cada día, en cada decisión.

Liderar no es elegir entre el organigrama y el sociograma. Sino saber integrar ambos sin perder la humanidad en el camino.

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Creadores e invitados

Anfitrión
Xavier Marcet
President Sarah Marlex | Founder and President en Barcelona Drucker Society

¿Qué es El Podcast de Xavier Marcet?

Un espacio para pensar, reflexionar y descubrir nuevas perspectivas sobre management humanista, liderazgo, estrategia e innovación. A través de su estilo único, Xavier Marcet nos invita a explorar ideas profundas y sencillas a la vez, siempre con el foco en humanizar las organizaciones y dar sentido al cambio.

En cada episodio, las reflexiones de Xavier conectan con los desafíos reales de líderes y equipos, ofreciendo una brújula para navegar la complejidad de nuestro tiempo. Un podcast que inspira, provoca y, sobre todo, nos anima a liderar con propósito.

Xavier Marcet:

Este podcast es posible gracias a Inusual, una comunidad de líderes que no solo hablan de cambio, sino que lo practican. Porque liderar no es hablar de transformación. Porque liderar no es hablar de transformación, es atreverse a encarnarla. Soy Xavier Marcel y te doy la bienvenida a mi podcast. Organigrama y sociograma.

Xavier Marcet:

Cambiar el organigrama es fácil, cambiar el sociograma es difícil. Hacer normas es más fácil que cambiar la cultura de una empresa. Las empresas son un microcosmos social. Son comunidades de personas con sus capacidades de ignorancias, con sus filias y fobias, que además cambian con el tiempo. El organigrama es el poder formado.

Xavier Marcet:

El sociograma es el mapa de las influencias reales. En un mundo ideal, el organigrama y el sociograma coinciden. En una empresa ideal también coincidirían los directivos con los líderes, en lo que aquel era pintaba como una adocracia, pero pero el mundo no es casi nunca tan simple. Y si chocan organigrama y sociograma, los cambios se encallan. La agilidad, languidece.

Xavier Marcet:

El sociograma hace que lo imposible suceda. El organigrama sin sociograma pueden realizar lo obvio y descargar el sentido común. El organigrama es esa representación del poder, mientras que el sociograma es ese flujo de influencias. Cuando 1 hace el rol de directivo, intenta respetar el organigrama. Cuando 1 tiene que liderar, intenta liarse con el sociograma.

Xavier Marcet:

Los organigramas salen a los power points. Los sociogramas escriben más en servilletas de café. Los organigramas corren por mail, los sociogramas corren por WhatsApp. Los organigramas producen documentos, pero los sociogramas son un juego de miradas suficiente. Luchar contra el sociograma es enfrentar las relaciones naturales.

Xavier Marcet:

Luchar contra el organigrama es enfrentar el poder. Manejarse bien es fluir entre lo formal y lo subliminal. El organigrama debe ser explícito, el sociograma estácito. Aunque no todos los líderes en una organización tengan un cargo, sean directivos, necesitamos que los que son directivos también sean líderes. Es decir, gente que tiene reconocimiento, influencia, más allá de lo que pone su tarjeta de visita.

Xavier Marcet:

Cuando tenemos directivos que no lideran, aunque son la quinta esencia del antiliderazgo, pues tenemos un problema. Solo el ordeno y mando puro y duro, y cuando necesitamos cambiar es que con mandar no tenemos suficiente, debemos tirar de influencia y de nuestras mejores artes de convicción. Siempre lo digo, el día a día no cabe en un Excel, hay imprevistos, hay necesidad de flexibilidad, hay que querer que las cosas pasen, y es por ello que continuamos y continuamos y continuamos hablando tanto de liderazgo. Pero 1 no deviene el líder por asistir a a 20 seminarios de liderazgo. 1 mejora su liderazgo cuando es capaz de transmitir una voluntad de servir orientada a crear algo que valga la pena.

Xavier Marcet:

El liderazgo se examina cada día, en cada reunión, en cada decisión, en cada entrevista. Necesitamos directivos que sepan ser ejecutivos a la hora de dar resultados, que sepan ser un poco exploradores para poner el futuro en la agenda del presente, y necesitamos directivos que sean líderes, porque son capaces de hacer crecer a su gente. Y esas 3 dimensiones de este directivo guion líder no pueden ser contradictorias entre ellas. Y es que hay que saber hacer más de una cosa a la vez. Mandar influir no tienen por qué ser 2 cosas contradictorias.

Xavier Marcet:

Hoy parece que mandar tenga amor predicamento, ¿no? Mandar con respeto es algo natural, no es ningún pecado. Lo que sucede normalmente es que mandar acostumbra a ser insuficiente. Cuando necesitas transformar o pedir un esfuerzo extra, la influencia es necesaria. No soy partidario de satanizar el mandar, no no no lo soy, Para mucha gente además ser bien mandado es su máxima aspiración, ¿no?

Xavier Marcet:

Las empresas no funcionan por consenso. Aunque incluir sea siempre mejor que excluir, pero es que el único consenso lo ofrece el mercado, y ya sabemos que a veces los mercados no son amables. El sociograma, ojo, porque puede ser muy conservador. Esas relaciones de influencia pueden ponerse al servicio del inmovilismo y pueden dinamitar cambios necesarios. Si el sociograma es una gran alianza para defender aquello de que aquí siempre se hizo así, se convierte en la gran máquina de impedir.

Xavier Marcet:

Si los directivos, por eso, prescinden de las observaciones acumuladas entre aquellos que tienen influencia, porque tienen experiencia, también tienen que ir con cuidado porque pueden convertirse en francotiradores de ocurrencias. Necesitamos directivos y líderes que aprovechen todos los recursos, los que nacen del poder formal y los que nacen de la influencia. Es el viejo debate entre protestas y autóricas, Que será viejo, Pero que que que lo vivo muy a menudo, especialmente en en empresas grandes. A mí los directivos que me dan confianza son aquellos que crean visiones de futuro poderosas, que hacen crecer a la gente con inspiraciones constantes, pero que a la vez son los mismos que dan ejemplo cuando hay que arrimar el hombro, o cuando hay que recortar porque los números no salen. Los directivos que solamente saben pedalear en dinero y embajada, no son confiables.

Xavier Marcet:

Los que saben combinar, mandar e influir son más confiables. Los que se esconden ante las decisiones serias son los possíánimes. Es que para mandar puede bastar con mimetizar, pero intentar influir sin pensar, solamente con monetizar, solo copiando, es que tiene un recorrido muy corto. Los directivos muchas veces tienen querencia por organigrama, son parte del organigrama. Los líderes, que ojalá sean los mismos, se mueven cómodos en el sociograma, pero necesitamos referentes que sepan hacer las 2 cosas.

Xavier Marcet:

Ya está bien de jugar a directivos que no son líderes, y a líderes que son outsiders. Lo que nos va bien es que quien gobierna, influya, sin manipular la influencia, pero que influya. Lo que nos va bien es que los que tienen capacidad de influencia se comprometen a hacer que las cosas pasen. Lo que nos va bien es que los que influyen no solamente se limiten a describir o a diagnosticar, sino que sean los que hagan que las cosas pasen. He visto muchos fundadores de empresas que han sabido hacer estos 2 roles de un modo natural, que han sabido mandar con respeto y que se han ganado la influencia más con el esfuerzo y la capacidad de decisión que con su verbo prosaico.

Xavier Marcet:

Los referentes, los que nos quedan en el rincón de la retina, porque son de otro nivel, son esta gente que sabe mandar, que influye, y que además son buenas personas. Este es el reto de verdad. Mandar, influir, y ser buena persona. Tomar decisiones, hacer que las cosas pasen, influir por el ejemplo que das o por la inspiración que das, ser gente que transmita positividad y equilibrio a su alrededor. Los buenos saben hacer la síntesis entre organigrama y sociograma, y de en serio es conseguir que el organigrama y el sociograma confluya.

Xavier Marcet:

Liderar es asumir la complejidad sin miedo a la incertidumbre, Es entender que lo importante es crecer haciendo crecer. El management humanista no es una teoría bonita, es una práctica exigente. Menos artificio, más autenticidad. Menos procesos vacíos, más propósito real. Este podcast existe porque en inusual sabemos que el liderazgo nos enseña, se vive.

Xavier Marcet:

Seguimos en el próximo episodio.