Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.
Si tardaron en comprar un coche chino, lástimo por ustedes, porque lo más probable es que esos coches chinos suban de precio, particularmente en México, ahora que, bueno, Juan Carlos García Barcala va a explicárselos y va a explicarles cómo JAC, esta empresa china, reaccionó, ya les contará. Por otro lado, yo tengo que avisarles al menos de tres cosas antes de que se vayan a descansar en estos días de fiesta en México. Soy Jonathan Ruiz, esto es Parte Aguas, Bienvenidas, bienvenidos y viva el 5 de mayo. Generalmente hablamos de los millonarios. Nos encanta hablar de los multimillonarios. En el caso de México, pues marcadamente Carlos Slim. En el caso global, pues obviamente Elon Musk, Mark Zuckerberg y otros personajes bien pegaditos en las fotos al presidente de los Estados Unidos. Pero hay otros multimillonarios que mueven tantas o más fichas que ellos. Uno de ellos es Rey Dalio o Ray Dalio. Él, bueno, construyó un fondo de inversión Bridgewater es quizás uno de los más famosos del mundo y pues está como de gira explicando este asunto de el cambio en el orden del mundo. Si alguno de ustedes pensó en trabajar en la ONU, pues debo decir que la ONU ha perdido mucha relevancia al punto de saber si la necesitamos o no. También la OMC, la Organización Mundial de Comercio, pues también evidentemente nos ha cambiado la perspectiva. El hecho de que exista un país superpoderoso, en este caso Estados Unidos, que decide cumplir o no con las reglas que todos se han puesto, pues evidentemente cambia el sentido de tener este país. organizaciones mundiales que habían puesto orden desde después de 1945, al final de la guerra, la segunda guerra mundial, esas organizaciones tenían el fin pues de poner a todos de acuerdo y hoy pues lo que digan o no digan tiene poca relevancia, más bien es el poder de la fuerza nuevamente, el poder del imperio lo que pues está cobrando más relevancia. Esa es una gran ola, una gran tendencia de las que destaca Rey Dalio como un cambio en el orden mundial. Otro que también destaca es el de la tecnología. Si digamos funcionamos con la tecnología del Internet, pero nosotros decidiendo todo. Bueno, esa es una tecnología que nos llevó al punto de construir cosas como Google o Facebook y demás. Pero si ahora no decidimos nosotros, sino que ponemos a otra cosa a decidir pequeñas cosas que al final van definiendo el orden del mundo y a esa cosa la llamamos inteligencia artificial, pero finalmente inteligencia y contra esta competimos y pues crece más rápido que nuestra propia inteligencia humana. Pues es evidente que tenemos una nueva tecnología influyente que también nos va a cambiar el orden del mundo. Ante esta circunstancia, Rey Dalio dice Si ustedes tienen dinero, diversifiquen. diversifiquen de la mejor manera posible. Pongan un poco en oro, dice él, que es al final de cuentas la segunda moneda. Vamos a llamarlo así. La segunda divisa más importante del mundo después del dólar. Eso porque los bancos centrales acumulan dólares y oro primordialmente para hacer valer sus propias monedas. Lo hace el Banco de México, lo hace el Banco Argentina, lo hace el Banco Central Europeo, en fin. dólares y oro es lo que más da valor a su propia moneda. Bien, esa es otra recomendación que da Rey Dalio. Por mi parte, lo primero sumar a lo que dice Rey Dalio es, infórmense, creo que en verdad quien hoy no esté informándose deliberadamente y consuetudinariamente está verdaderamente en riesgo de perder escalones. Y no porque estemos, digamos, en el ánimo todos de competir, sino porque simplemente la vida también lleva un buen peso de supervivencia. Segunda cosa que también debemos comentar es qué está pasando con Google. Lo digo porque el periodismo, y esto dicho con mucho sesgo porque soy periodista, tiene una función en la sociedad. Hay periodistas buenos, periodistas malos. Los buenos intentan revelar aquello que es injusto o que debe de cambiar para bien de la gente. Ese periodismo pues necesita financiamiento, se necesita pagarse los sueldos de las personas que hacen ese periodismo, necesita pagarse sus viajes para que conozcan tal o cual circunstancia de primera mano y no que lo vean a través del internet. Ese periodismo serio está en decadencia o en peligro de muerte. Y una razón importante tiene que ver con la caída de la publicidad que tenían los medios de comunicación. Esto en buena medida porque en el negocio de la publicidad la mayor eficiencia es la que cuenta y la mayor eficiencia la ofrece Google y la ofrece Facebook o Meta en todas sus presentaciones, incluida Instagram. El hecho de que los medios ahora no tengan recursos por la vía de la publicidad, pues evidentemente expone a sus dueños a actuar en una circunstancia indebida, en muchos casos, o en otras cosas, simplemente cerrar el negocio porque no hay dinero. Esto lo que anuncia es el peligro de muerte del periodismo, salvo por excepciones, como la de New York Times, evidentemente, que es una empresa, digamos, pública. Ustedes pueden conocer los datos de esta empresa financieramente. Es una empresa en poder de muchos accionistas y eso le ha permitido sobrevivir porque se toman decisiones precisamente para beneficio de sus múltiples accionistas y suscriptores. Pero salvo por el New York Times, francamente, no hay. ¿Y qué está pasando con esto? Bueno, pues que ahora la vía de ingreso que tenían los medios a través de Google que es Google Network, que es estos anuncios que ustedes pueden ver cuando visitan una página web de un medio de comunicación, pues esos anuncios cada vez se venden menos. Y esto pues también a razón de que ahora el buscador de Google, como el de ChattyPT y otros, pues nos dan respuestas que antes conseguíamos al visitar sitios web. El hecho es de que los ingresos de Google por esta vía, es decir, la vía del network, que es la que reparte con los medios de comunicación, tuvo una caída muy significativa de más del 5 % en un solo año. Y esto es una caída que no ha parado de estar vendiendo 9 mil millones de dólares hace cinco años cada trimestre, o sea, unos 3 mil millones de dólares mensuales. Pues ahora mismo ya va en unos 2300 millones de dólares mensuales, que suena muchísimo dinero, pero consideren que cada vez hay más medios. Créanlo o no, cada vez hay más individuos generando contenido y cada vez hay menos dinero. Entonces menos dinero, mayores riesgos de que no haya buen periodismo. Desafortunadamente, tercera noticia y esto porque ya se van a descansar y vale la pena ver otro ángulo de la vida. del mundo a un restaurante a ver los partidos del mundial, pues conforman más o menos una quinta parte de las personas. Una quinta parte de las personas se van a un restaurante a ver el mundial. Y lo que dice Diloit es si quieren tumultos, váyanse a la comida asiática, que los restaurantes de comida asiática son los más económicos, de acuerdo con Diloit. Si quieren exclusividad y nada de tumultos y poder ir al baño sin necesidad de hacer colas, ni tampoco recibir golpes de nalga una vez que un individuo pasa detrás de ti, la opción es comida europea. En la comida europea, el gasto, al menos en México, es de 388 pesos por comensal. Eso lo dice Diloy. Por evento, evidentemente. Esos son unos 23 dólares. por persona en la comida europea contra la mitad que se gastaría en la comida asiática. O menos de la mitad, incluso. Estaríamos hablando de unos 7, 8 dólares. En fin, recomendación concreta, si van a salir, ustedes son una minoría, una quinta parte de la gente lo hace, la recomendación es, quieren tumultos, vayan a comida asiática o incluso comida latinoamericana, que también sale barata. Pero si quieren exclusividad, reserva y un poco de clase, Más de una vez he visto a un emprendedor tomar una decisión que en su momento parecía solo operativa, casi de rutina, y que años después resultaría ser la decisión que lo salvó. No porque fuera un genio, sino porque puso algo en su lugar antes de que lo necesitara. Hoy te cuento un caso así. Soy Juan Carlos García Barcala y esto es Estrategia en Tiempo Real para Parteaguas de Jonathan Ruiz. En enero de este año las importaciones de autos chinos a México cayeron 45 % respecto al año anterior. El motivo es directo, los aranceles para autos importados desde China llegaron hasta el 50%. Para las marcas que dependían de traer sus vehículos directamente de allá, ese número no es una estadística, es un problema de sobrevivencia comercial. Mientras eso pasaba, JAC, sí, JAC México, amanecía en una posición distinta. No porque tuviera suerte, sino porque tenía una planta en Ciudad Sagún, Hidalgo. Una planta que lleva operando desde 2017. que en 2025 recibió una inversión de 3 mil millones de pesos para ampliar su capacidad y que hoy puede ensamblar hasta 60 mil vehículos al año. Eso cambia completamente la conversación arancelaria. Si el auto se ensambla en México, las reglas del juego son otras. Si alguna vez jugaste Monopoly, sabes que hay un momento en la partida donde todos están comprando propiedades y nadie todavía piensa en construir casas. Parece prematuro, Incluso un desperdicio de dinero en ese momento. Pero el jugador que empieza a construir antes de que el tablero se llene, es el que después cobra renta mientras los demás solo la pagan. Cada vuelta que da el dado, su posición se vuelve más valiosa. Eso es lo que hizo Giant Motors Latinoamérica, la empresa mexicana que opera Jack en el país. Construyó en Hidalgo cuando nadie estaba mirando ese tablero y cuando llegaron los aranceles ya estaba cobrando renta. Michael Porter tiene un concepto que aplica aquí con mucha precisión. La ventaja competitiva no siempre vive en el producto, a veces vive en cómo está configurada la cadena de valor detrás de ese producto. Jack no compite únicamente en precio ni en tecnología, aunque tiene las dos. compite desde el lugar donde produce. Y eso le da acceso a algo que un importador puro no puede replicar de un día para otro, el sello de hecho en México, con todo lo que eso implica en términos regulatorios, de percepción y de permanencia en el mercado. Ahora bien, sería deshonesto presentar esto como un movimiento perfecto sin tensiones. Lo que hace esta historia interesante es lo que todavía está por resolverse. Producir en México te protege de los aranceles, sí, pero no te regala automáticamente la confianza del comprador. Una marca que lleva menos de 10 años en el mercado tiene que demostrar algo que no se compra con inversión, que sus autos aguantan, que hay quien los atienda cuando algo falla, que el valor no se derrumba a lo largo de 3 años de uso. Rita McGrath, una de las pensadoras de estrategia más lúcidas de los últimos años, diría que las ventajas competitivas hoy son transitorias. Lo que funciona bien en este momento puede erosionarse más rápido de lo que parece. La planta en Hidalgo hoy es un escudo real, pero ese escudo solo dura si viene acompañado de calidad consistente, posventa confiable y una integración local que vaya más allá del ensamble. Lo que vale la pena sacar de todo esto no es la historia de Jack, es el patrón que representa. BYD y Geely, dos de las marcas chinas más grandes del mundo, estuvieron explorando en febrero de este año la compra de plantas en México. No para vender más desde China, sino para producir desde aquí. El terreno está cambiando y las marcas que entendieron antes que otras que en la industria automotriz el lugar donde produces puede ser tan determinante como el auto que produces, ya llevan varios pasos de ventaja. Te dejo con una pregunta que vale la pena que te lleves. ¿En tu industria hay algún cambio de reglas que ya se está viendo venir y todavía no has movido tus piezas? Porque la diferencia entre una decisión estratégica y una reacción desesperada muchas veces no está en la inteligencia del momento, sino en el tiempo que llevas preparándote. Soy Juan Carlos García Barcala, Para más análisis y conversación directa, sígueme en www . jcgb . mx. Esto es Estrategia en Tiempo Real para Parteaguas de Jonathan Ruiz.