CHANGELOG

Hay errores de liderazgo que no hacen ruido, pero dejan huella.
No reconocer los logros es uno de ellos.

En este episodio hablamos de lo que ocurre cuando el esfuerzo pasa desapercibido, cuando los objetivos se alcanzan y el único mensaje que recibe el equipo es el silencio. No por mala intención, sino por inercia, por un foco excesivo en la siguiente meta o por creer que “ya saben que lo han hecho bien”.

Exploramos por qué reconocer no es un gesto motivacional ni un halago superficial, sino una responsabilidad básica del liderazgo. Reconocer es prestar atención, entender el contexto, valorar el esfuerzo y devolver sentido al trabajo bien hecho. Cuando eso no sucede, el compromiso se erosiona poco a poco, sin que nadie levante la mano para avisar.

Este episodio invita a revisar cómo y cuándo reconoces, qué mensaje transmites cuando no lo haces y qué impacto eso tiene en la confianza, la energía y la implicación de las personas con las que trabajas.

Porque liderar no es solo exigir resultados.

También es saber decir: “Te he visto”. "Esto ha sido muy bueno.”

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Creadores e invitados

Anfitrión
Pere Rosales
Fundador y CEO de INUSUAL

¿Qué es CHANGELOG?

Bienvenido a CHANGELOG, el videocast de INUSUAL para quienes entienden que el cambio no es una opción, sino una constante. En cada episodio, exploramos cómo el cambio impulsa el desarrollo profesional y organizacional, ofreciendo reflexiones, aprendizajes reales y estrategias que te inspirarán a crecer como líder y transformar tu entorno.

A través de historias del proyecto INUSUAL, compartimos nuestra evolución desde los inicios hasta nuestra visión de futuro. Recordamos experiencias que nos han marcado, imaginamos lo que está por venir y desvelamos herramientas prácticas para afrontar los desafíos del cambio con confianza e innovación.

Este espacio está diseñado para quienes quieren convertir la incertidumbre en progreso, liderar con propósito y marcar una diferencia real en su vida y en sus organizaciones. Si te apasiona el crecimiento, este es tu lugar.

Pere Rosales:

Hay silencios que pesan más que las palabras, y 1 de los más dañinos en liderazgo es el de cuando las cosas salen bien y no pasa nada. El proyecto se entrega a tiempo, el cliente queda satisfecho, el equipo ha ido más allá de lo esperado y tú sigues adelante. Siguiente reunión, siguiente objetivo, siguiente presión, como si fuera lo normal, como si no hiciera falta decir nada, porque es lo normal. Ese es el error, no reconocer bien los logros cuando existen. No porque falten aplausos, sino porque falta algo mucho más profundo, que es sentido.

Pere Rosales:

Cuando no se reconocen los logros, el mensaje que llega no es neutral, es muy claro. Aunque no se diga en voz alta, aquí da igual lo que hagas, siempre será insuficiente, nunca está de perfecto. Y eso desgasta, apaga y desconecta. Porque las personas no se comprometen solo con tareas, se comprometen cuando sienten que su esfuerzo importa, importa de verdad. Muchos líderes creen que reconocer logros es motivar, como si fueran un extra, como si fuera un añadido emocional, pero no lo es.

Pere Rosales:

En realidad, tiene que ver con liderar. Es decir, te he visto, entiendo tu esfuerzo. Esto que has hecho tiene un valor incalculable para el equipo, por ejemplo, o para el cliente. Y ojo, reconocer no es lo mismo que elogiarse en criterio, ya hemos hablado de eso. No va de halagos vacíos ni de palmadas automáticas y rutinarias, va de algo mucho más exigente, que es prestar atención, estar presente.

Pere Rosales:

Porque para reconocer de verdad, primero hay que mirar, hay que escuchar, comprender el contexto y el esfuerzo, no solo el resultado final. Cuando un líder no reconoce, suele pasar una de estas 3 cosas. Primero, está tan centrado en la siguiente meta que se olvida de las personas. Da por hecho que ya saben que lo han hecho bien y no hace falta decírselo. Confunde exigencia con frialdad, o en el fondo no sabe bien bien cómo reconocerse y sentirse algo incómodo.

Pere Rosales:

Pero el impacto es siempre el mismo, el equipo deja de dar más de lo mínimo necesario. No porque sean peores profesionales, sino porque nadie sostiene en el tiempo un esfuerzo invisible que no no reconoce nadie. Reconocer logros no crea complacencia, lo que crea es confianza, no baja el nivel, más bien lo eleva. Y quizá la pregunta incómoda sea, pues preguntarse 1, ¿cuántas personas han dado lo mejor de sí conmigo sin escuchar nunca un gracias, un buen trabajo o un esto ha marcado la diferencia. El liderazgo no se mide solo en decisiones difíciles, también se mide en esos pequeños gestos que dicen tu trabajo cuenta y tú también.

Pere Rosales:

Ahí empieza el buen liderazgo. Seguimos.