Parteaguas Diario

Una nueva crisis económica podría estar cerca, y las empresas familiares no deberían esperar a que el golpe llegue para tomar decisiones. En medio de la incertidumbre política, la debilidad del consumo, la falta de confianza entre gobierno y empresarios, y el avance acelerado de la inteligencia artificial, los negocios deben revisar su operación, resolver conflictos internos y prepararse para competir con más eficiencia. Más que reaccionar desde un “war room”, la propuesta es construir un “war tank”: una estrategia ofensiva para usar la tecnología, ordenar la empresa y convertir la crisis en una oportunidad de ascenso.

What is Parteaguas Diario?

Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.

Claro, team mate. Corregí redacción, puntuación y fluidez sin cambiar la esencia ni la narrativa.

**War Tank**

Una crisis se aproxima. Ayer hubo un aviso. Atención: no hay mejor momento que éste para llamar a la familia o a todos los socios y ponerse de acuerdo, ahora que todavía hay tiempo.

Las crisis no son nuevas. Siempre hay una en camino después de un periodo de tranquilidad, solo que esta vez estamos en un momento curioso de la historia.

La tranquilidad realmente no ha llegado después de la crisis de la pandemia, que cerró negocios y rompió cadenas de proveedores.

Lo que llegó es una fase en la que la gente intenta acomodarse en la locura generada por un mandatario de Estados Unidos que eliminó la certidumbre económica y política del mundo.

Quienes viven en México enfrentan, además, la esquizofrenia de la amenaza permanente del presidente Donald Trump y, paralelamente, un boom de exportaciones hacia el país del norte, que funciona actualmente como el único motor de crecimiento.

Es una buena noticia, principalmente, para el norte y el Bajío.

Las otras turbinas, las que mueven al resto del país, están casi apagadas: la inversión de los millonarios nacionales, que es la más fuerte, y el consumo de los mexicanos que hoy quizás tienen empleo, pero el que pueden conseguir, no el que les brinda prosperidad.

Todo por una falta de confianza del gobierno en las empresas y de los empresarios en el gobierno. La estupidez domina. A nadie le conviene eso, pero así estamos desde 2018.

En este escenario, ¿qué debe hacer el negocio de la familia? Del tamaño que sea.

¿Hay que hacer marketing digital o no? ¿Hay que abrir otra tienda o cerrar la que no vende? ¿Oficinas propias o cowork? ¿Quién debería estar dirigiendo: papá o ya debe hacerlo su hija?

Expuse aquí previamente cómo los negocios se detienen principalmente por decisiones familiares, aun en tiempos de santa paz. Lo detalló un estudio de expertos del ITESM.

Hoy esas decisiones son clave para una etapa para la que nadie está preparado y que vivimos todos juntos: el arribo de una ola tecnológica que nos hace cuestionarnos si necesitamos Excel y al contador, o solamente Claude. ¿Queremos al gerente de la planta o solucionamos la administración con agentes conectados en Open Claw, orquestados por n8n?

Eso no es el futuro. Eso es el 10 de junio de 2026.

¿Todavía les sorprende ChatGPT? Esperen, porque la inteligencia artificial más poderosa llegó esta misma semana por la vía de Anthropic, propietaria precisamente de Claude, del que todos esperan su Claude Fable, el nombre alternativo para su herramienta Mythos.

¿Se acuerdan? Hace unos meses nos avisaron que Mythos era capaz de encontrar todas las “puertas abiertas” en todos los sistemas del mundo. Dicen que viene sin esas herramientas.

Pero les decía que ayer hubo avisos. Las bolsas cayeron de una forma poco habitual.

Según Bank of America Securities, los inversionistas deberían actuar con cautela respecto a las acciones estadounidenses, ya que un número creciente de señales de mercado bajista apunta a un posible pico. Es decir, que llegaron a un máximo, advirtió ayer Bloomberg.

“Hay demasiadas señales de alerta”, escribieron los estrategas liderados por Savita Subramanian en una nota del 5 de junio. “Recojan las ganancias”, aconsejan.

Permitan otra forma de decirlo: vendan ahora. Después, quizás no puedan conseguir estos precios.

¿Y todo eso a mí qué? Exactamente ése es mi punto. Si no comercian con acciones en la Bolsa, reciban por esta vía un aviso de que una ficha de dominó se tambalea y, si cae, puede empujar otras que lleguen a lo que ustedes sí venden.

Todo lo que han pospuesto pueden arreglarlo ahora. Conviene remangarse y tomar decisiones difíciles antes de que sean fatales.

Si su empresa es pequeña o mediana, busquen asesoría de expertos en empresas familiares. Quizás necesitan a una tercera persona que sirva de árbitro por si se ponen rudas las cosas.

Revisen las tripas del negocio y hagan cirugías. Hay que hacer limpieza profunda. Tomar la revolución de la tecnología a favor, y no en contra.

No se trata de despedir gente sin meditar. El propósito debe ser aumentar la eficiencia.

Mi sugerencia no es que hagan un “war room”, esas sesiones intensas para cuando la guerra ya está encima, sino un “war tank”, que tal vez les permita ponerse en posición de ataque. Las crisis son como escaleras. Algunos bajan y los más preparados ascienden.