Exclusivas de La Gaceta
“Un día llamó un importante periodista de alcance nacional. Me dijo claramente: ‘doctor, vamos a cubrir el caso con el que pueden intervenir Tucumán’”, recordó Ernesto Baaclini, ex secretario de la Fiscalía VIII, que dirigía Adriana Giannoni, e investigador del crimen de Ángela Beatriz Argañaraz. “Nos quedamos helados con la novedad, pero solo hicimos nuestro trabajo. Nos mantuvimos al margen de lo que ocurría en el plano político y así logramos esclarecer el hecho”, agregó el ex funcionario judicial.Por aquellos días, Tucumán era un polvorín. La desaparición y el posterior crimen de Paulina Lebbos, ocurrido el 26 de febrero de 2006, golpeaban al gobierno de José Alperovich porque pasaban los meses y nada se sabía sobre el autor del femicidio. Era vox pópuli que otro caso similar representaría un golpe político difícil de resistir. Las marchas organizadas por los familiares de “Betty” convocaban a centenares de personas y aumentaban la presión sobre las autoridades.A 20 años del crimen de "Betty": la desaparición de la maestra que movilizó a los tucumanosAníbal Fernández era ministro del Interior de Néstor Kirchner en 2006 y seguía con atención lo que ocurría en Tucumán. La desaparición y el asesinato de Paulina Lebbos ya habían encendido señales de alarma en la Casa Rosada. Fiel a su estilo, y sin demasiada exposición pública, el ex funcionario habría elevado un duro informe al Presidente sobre los hechos que conmocionaban a la provincia. Según distintas fuentes consultadas por LA GACETA, Kirchner habría aceptado la propuesta de comprometer a las fuerzas federales en la búsqueda de Argañaraz.De manera visible participaron especialistas de la Policía Federal y, según reconstruyeron los investigadores, también intervinieron agentes de la entonces Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), organismo que años después sería reemplazado por la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).LOS INVESTIGADORES. El ex Jefe de Policía, Hugo Sánchez (condenado por el caso Lebbos), junto a Ernesto Baaclini y Adriana Giannoni. Los “sabuesos” tuvieron una activa presencia durante los primeros días de la investigación. Se presentaron en la fiscalía y solicitaron acceso al expediente para colaborar con la búsqueda de “Betty”. La llegada de esos hombres generó preocupación en el entorno del entonces gobernador Alperovich. Por esa razón, le habría ordenado al entonces jefe de Policía, Hugo Sánchez -años más tarde condenado por encubrimiento en la causa Lebbos-, que siguiera de cerca el avance de la pesquisa y le informara cualquier novedad que pudiera derivar en un conflicto político. No fue necesario. Menos de una semana después de la desaparición, el caso había sido esclarecido y las responsables detenidas.“El aporte de esta gente fue totalmente nulo”, sostuvo Baaclini en una entrevista con LA GACETA. “En realidad, lo único que hicieron fue acercar una pista descabellada”, añadió.A 20 años del crimen de "Betty": la mujer que desde niña tenía alma de docenteGiannoni también recordó otra situación que se presentó en los primeros días de la investigación. “Sánchez, que después sería condenado por encubrimiento en el caso Lebbos, siempre sostuvo que el remisero que trasladó a la víctima era el autor del crimen. Él opinaba y sugería, pero no le permitimos orientar la investigación hacia ese lado por una razón muy simple: vecinos del edificio de las sospechosas declararon haber visto a ‘Betty’ caminar por el palier del inmueble”, explicó.