Inquieto

Hay calles que nunca se abandonan.

Aunque te mudes.
Aunque crezcas.
Aunque el mapa cambie.

Desde la farmacia hasta Cabachuelas, El Inquieto regresa a la calle que le enseñó a leer el mundo.

Una historia sobre miedo, familia y las memorias que siguen caminando con nosotros.

Nunca quieto.

🎧 El Inquieto es un audio-journal contado como cassette prestado — historias de la isla, la diáspora, y lo que nunca se dice en voz alta.

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🎙️ Languages: Spanglish (main), English & Spanish phrases
🎧 Style: Audio-journal, narrative, episodic

Disclaimers

Nota legal: El Inquieto es una obra de ficción inspirada en experiencias reales y culturales. Si algo te suena familiar, es coincidencia. “Inquieto” es una marca protegida. No se permite reproducción sin permiso.

Legal note: El Inquieto is a fictional story inspired by real and cultural experiences. If something sounds familiar, it’s just a coincidence. “Inquieto” is a protected trademark. Reproduction without permission is not allowed.

¿Qué es Inquieto?

Un podcast desde las sombras. El Inquieto® narra memorias, secretos y choques culturales — desde un campo en Puerto Rico hasta la vida corporativa en la diáspora. Historias crudas, ochentosas, contadas como si fueran un cassette prestado. Nunca quieto. Nunca callao.

Inquieto:

Ahora, ahora camino por calles que son tranquilas. Tú lo ves todo en orden, todo limpio, ni un boquete, todo super fucking perfecto. Y yo Yo sigo mirando, yo sigo con esa per se, leyendo el área, como si una esquina fuera a decirme algo. Pero ahí es que me doy cuenta que aquella calle, esa calle no salió de mí. Mi calle, mi calle empezaba en la farmacia.

Inquieto:

Una calle larga, de esas que parecían normales, hasta que la empieza a caminar. Ahí, en la farmacia, empezaba la vida, Por ahí estaba el negocio, el supermercado, el que pelota, todo estaba cerca, todo estaba vivo. Y en ese parque, me acuerdo, yo daba vueltas, caminaba, jugaba, la familia, los primos, los equipos del vecindario, había alegría. Al otro lado, la cancha de baloncesto. Esa esa era el área prohibida.

Inquieto:

Las que Habían historias que no se decían. Yo pasaba cerca, pero pero yo sabía, yo sabía que que esa cancha no era para mí. Me acuerdo que mi primo mayor me decía, you were break about it de las cosas que él hacía y de las transacciones que él manejaba allí, que se pasaban los muchachitos de la high, después que los daban la guagua. Y habían historias que, pues, que no se decían. Se formaban peleas y Y sí, hasta en las noticias, me acuerdo verlos.

Inquieto:

Esas no son las noticias que yo quiero en mi barrio. Y es que en mi barrio tampoco se acostumbraba a llamar la policía. Vi un cuartelillo que la mitad de tiempo que yo vivía allí estuvo cerrado, casi nunca estaba tendido. Así que, pues It was survival meth without me even knowing. Quién estaba, por dónde se pasaba, cuándo apretar el paso.

Inquieto:

No era correr, era saber leer la situación y seguir, porque, pues, no hay de otra. Y tú seguías caminando. Subías para la cuentita hasta llegar a mi casa. Y después venía esta cuentita larga. Seguías caminando y seguías, y de momento la brea iba mezclándose con gravilla y los boquetes, los boquetes dejaban de ser sorpresa y se volvían en la carretera.

Inquieto:

Pasaba un carshop, Había mucho ruido, mucho metal, mucho calor. Y si te seguías aventurando, más arriba estaba la cavachuela, la montaña, el silencio. Y aquí aquí es donde el recuerdo se me complica, porque es que a mí nunca me hicieron daño. Yo vivía rodeado de familia. Mi barrio, literalmente, eran mis primos, mis tíos, mis tías.

Inquieto:

Esa misma calle que me enseñaba peligro también me protegía. Ahí me conocía todo el mundo. Ay, sabían quién yo era. Yo vivía allí, en la esquina, en la esquina, la lomita. Yo no me llevé una herida de aquella cancha, me llevé a costumbre, la costumbre de anticiparla.

Inquieto:

El miedo no gritaba, tú lo sentías, en el cuerpo, en cómo caminaba, Tú no cogías. No era ni ni el calor que sentía. Tú no querías correr. Tú mantenías el control. Pero ahora, cuando me veo persiado por una calle, una calle que que no me ha dicho nada, yo le pongo nombre y y no es peligro, es memoria.

Inquieto:

Barahona me enseñó a leer el ambiente, y esa herramienta me protegió. Pero no toda herramienta tiene que estar en la mano todo el tiempo. No toda esquina es como aquella cancha. No toda calle necesita control. And that's ok.

Inquieto:

Ahora, ahora camino calles tranquila, todo en orden, todo limpio, ni un boquetito, y aún así sigo mirando. Sigo leyendo el área, sigo sintiendo, y no es peligro, es memoria. Por eso este recuerdo sabe sabe que un coco tostado, dulce, caliente, pero con ese filo de que si te descuidas, se quema. Familia y peligro compartiendo todo en la misma calle, un balance que te protegía y te mantenía avispado. Mi calle, mi calle todavía está ahí.

Inquieto:

De la farmacia a la vida, del juego al peligro, del hogar a cavachuelas. Es todo un bello recuerdo. Y lo más cabrón es que es como el cuerpo aprende, sin pedir permiso, estas emociones están ahí. Pero poco a poco ese nudo se desata, no olvidándome de Barahona. Se va aflojando cuando me recuerdo dónde estoy, porque Barahona me enseñó a caminar, pero no tiene que decidir cada paso que doy ahora.

Inquieto:

Acabas de escuchar el inquieto. La historia sigue contigo. Compártela, pásala como nunca se presta. Inquieto, nunca quieto, gente, siempre cabrón. Acuérdate, suscríbete en tu plataforma favorita, historias cada 2 semanas, y pendiente por nuestro newsletter con herramientas que puedes utilizar en tu día a día.

Inquieto:

Hasta la próxima, Inquieto.