Parteaguas Diario

Hay negocios invisibles no porque no existan, sino porque nadie se ha detenido a mirarlos bien. Hoy Jonathan pone la lupa sobre uno que literalmente tenemos frente a los ojos. Mientras la población envejece y pasa cada vez más horas frente a pantallas, el comercio de lentes sigue atrapado en modelos anticuados, incómodos y poco escalables. ¿Por qué los fabricantes sí crecen y las tiendas no? ¿Qué nos dice el avance de los lentes digitales sobre el futuro del sector? En este episodio pueden explorar una oportunidad silenciosa que podría convertirse en uno de los refugios más interesantes en una economía llena de incertidumbre.

What is Parteaguas Diario?

Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.

¿Por qué no están viendo este negocio?

Si ustedes tienen un catarro o diabetes, podrían atenderlos en el IMSS. ¿Pero qué institución pública les ayudará con la graduación de sus lentes?

El negocio que está disponible para emprendedores del sector está literalmente ante sus ojos, pero llama la atención cómo nadie parece darle al clavo con el modelo.

Los que sí le atinaron son más o menos evidentes. Son los diseñadores y fabricantes.

Pero la producción de lentes está concentrada en unas cuantas empresas globales, como Essilor Luxottica, propietaria de Ray-Ban, además de otras como Safilo Group o Warby Parker.

Para que vayan viendo cómo están las cosas, en cinco años las acciones de Essilor Luxottica elevaron su precio 108 por ciento.

Claro, impulsadas en parte por los Ray-Ban Meta, que permiten grabar videos y fotos, pero las de Safilo Group, que vende armazones de Carrera y Boss, registraron un rendimiento de 136 por ciento en ese lapso.

Pero en el comercio, en las tiendas, es otra cosa. La venta de lentes generalmente es asunto de ópticas anticuadas y feas, con respetables empleados vestidos de blanco que, a mi juicio, repelen más que atraer.

Uno no va al médico salvo cuando se siente mal, y tiendo a relacionar las batas blancas con un momento de incomodidad. Mientras más lejos, mejor.

Pero el modelo no cambia, salvo por excepciones. Una de ellas, por cierto, la conocí al sur de la Ciudad de México hace poco y prometo contarles de ella.

Luego están los esfuerzos por vender en línea.

A ver, yo soy un comprador compulsivo mediante transacciones en línea. Algunas interacciones con fricción que he tenido en casa tienen que ver, por ejemplo, con la compra de un carísimo dron que usé tal vez cinco veces, o una mini cámara de video del tamaño de un lápiz labial a la que no le encontré más utilidad que a mi celular.

Pero no me hallo con lo de comprar en línea zapatos o lentes de lectura. Aunque ahí tengo también una excepción: unos de 400 pesos, o 20 dólares, que compré, cuya inversión fue baja y la utilidad enorme. Se los presentaré en unos días en mis redes de ParteaguasClub.

Pero debo volver al punto. ¿Cómo sé si me vienen bien unos zapatos, aunque digan que son de mi talla? Lo mismo pasa con los lentes de lectura que empecé a usar hace poco.

Tan necesario es el contacto que ya pueden ver lo que pasó con Ben & Frank.

Es un gran proyecto nacido en México, fundado por la emprendedora Mariana Castillo, una economista graduada por la Universidad Iberoamericana.

Algunos medios destacan que ya emplea a 600 personas. Pero si bien el negocio comenzó con una propuesta disruptiva, digital y en línea, poco tiempo después de su fundación cedió ante la inercia y terminó compitiendo en centros comerciales con tiendas. El mismo terreno de las viejas Ópticas Lux y Devlyn.

Respetables todas, poco escalables también.

Mi percepción es que los involucrados en la comercialización de lentes no van al ritmo del potencial de un negocio que debe crecer.

La lógica: gente envejeciendo, pegada a la pantalla. ¿Qué puede suceder?

Y no hemos hablado aún de los negocios de lentes digitales, precisamente como los Meta de Ray-Ban, lo que abre otra vía de negocio ante nuestros ojos.

El banco más grande de Estados Unidos, JP Morgan, estima que el crecimiento de ventas provocado por esos productos para Essilor Luxottica cerró 2025 con un aumento del 10 por ciento.

En Estados Unidos, un 14 por ciento de las personas dice estar usando ya un dispositivo de visión auxiliado con tecnología digital.

Ojo, evidentemente ignoro qué calidad de vista tengan en este momento, pero les aseguro que necesitan o necesitarán algún tipo de lente, al menos para reducir el efecto del destello de las pantallas en sus ojos.

Ante la creciente conciencia, el envejecimiento y las luces alrededor, espero que coincidan conmigo: en el comercio de lentes existe una vía de negocio que va a crecer, oportunidad que representa un bálsamo ante una economía en la que pocas cosas brindan certidumbre.