Diccionario sonoro que recoge los nombres, historias y lugares protagonistas de la emocionante aventura que representa la música contemporánea desde su creación a la actualidad. Más información: march.es/contemporanea
Morton Feldman
Compositor (Nueva York, 12 de enero de 1926 – Búfalo, 3 de septiembre de 1987).
Estudia piano con Madame Maurina-Press (una alumna del virtuoso Ferruccio Busoni) y composición con Wallingford Riegger y Stefan Wolpe, su profesor desde que se gradúa en 1944. Pero lo que determina su destino como músico es conocer a John Cage.
El encuentro se produce en 1950, con 26 años, en un concierto de Anton Webern a cargo de la filarmónica de Nueva York. A partir de entonces, Feldman empieza a escribir con sistemas alternativos de notación musical (véanse sus 'piezas gráficas indeterminadas', donde solo especifica los timbres y el registro, dejando el ritmo y las notas a elección del intérprete). Siguiendo el método de Cage, también prueba a aplicar la aleatoriedad a sus composiciones.
También se aficiona a entregar la misma partitura (con anotaciones muy precisas) a diferentes músicos, con el fin de superponer después las pistas resultantes en una sola, y lograr una particular reverberación. Lo hace, por ejemplo, en 'Piece for four pianos', de 1957.
En otras ocasiones indica a los músicos todos los elementos menos la duración de las notas, dando lugar a interpretaciones variadas de la misma pieza. Esto lo hace en 'The King of Denmark', de 1964. Esta grabación debe reproducirse a un volumen muy bajo, 'para que casi no la escuches'. Se trata de una pieza para percusión –¿o deberíamos decir de antipercusión? – que debe tocarse con mucha suavidad, usando solo la mano y los dedos, sin baquetas ni mazos.
Si cierras los ojos puedes imaginar que los instrumentos se tocan a su nivel natural. Son sonidos en diferentes niveles de volumen, pero se escuchan desde diferentes distancias.
Luciano Berio dijo una vez que la quietud de la música de Feldman expresaba una especie de terror existencial a salirse del mapa por miedo a encontrarse en esas regiones donde anidan monstruos (a pesar de que una de sus influencias más importantes fue el genio artista del ruido Edgard Varèse).
De su amigo y maestro Cage, Feldman no solo se deja llevar en cuestiones musicales; también le descubre la pintura de la época, el expresionismo abstracto –de Pollock a Rothko– y otras artes –como la escritura de Samuel Beckett–; ambas serán decisivas en creaciones futuras, como 'Rothko Chapel' (de 1971), y 'Neither' (de 1977), su única ópera, con texto de Beckett.
A mediados de los cincuenta, y definitivamente desde 1967, movido por la necesidad de una mayor precisión en el control de su música y para evitar que su particular escritura se entregue demasiado a lo improvisatorio, vuelve a la notación musical tradicional.
Su producción a partir de finales de los 70 entrega trabajos de larga duración, normalmente formados por un solo movimiento: 'Violin and String quartet' (1985, dos horas aproximadamente), 'For Philip Guston' (1984, unas cuatro horas), hasta el extremo 'String quartet II' del 1983, cuya duración supera las cinco horas (sin pausas).
La primera interpretación íntegra de la obra fue en el año 1999 en la Cooper Union de Nueva York por el Flux Quartet, quienes hicieron también una grabación de la obra en 2003 (con una duración total de 6 horas y 7 minutos).
Lo extenso de estas piezas se une al argumento minimalista al que a menudo ha sido asociada la obra de Feldman: cierto aspecto de esta teoría resalta el carácter repetitivo de sus paisajes sonoros, el otro hace referencia a la suspensión del tiempo que requieren su escucha o si se prefiere decir así, la paciencia.
Como dice el escritor y crítico musical Paco Yáñez, “en este escenario vital de mil y una conexiones diarias a unas redes que, en tantas ocasiones, no desvalorizan más que lo que de digno queda en el ser humano, centrar nuestra atención durante casi dos horas en una sola partitura de cámara de la naturaleza de las del último Feldman es casi un acto político, un ejercicio de subversión del orden establecido que nos conduce a la contemplación y a las formas esenciales de lo que es la cultura y el arte. Escuchar a Morton Feldman –autor que nos deja a los 61 años víctima de un cáncer de páncreas– resulta, quizás, más necesario que nunca”.
Deleitémonos, pues, con un fragmento de 'Patterns in a chromatic field'. Una aventura contemplativa. Una experiencia auditiva que nos conecta directamente con la pureza minimalista de un autor de quien, pese a lo largo de sus obras, uno querría siempre escuchar más.