Notas con audio

La Asociación de Vecinos de San Javier explicó en una reseña de 1991 cómo fue la gestión y el periplo, organizado tres meses antes.

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Exclusivas de La Gaceta

Hace 90 años,  las 8.30 del domingo 10 de mayo de 1936 partió de la Plaza Independencia una caravana de automóviles para hacer una excursión al cerro San Javier. No había camino directo a la cumbre, sino sendas para recorrer a caballo o  pie. La iniciativa, organizada por el Centro Pro Turismo de Tucumán, surgía de que “Tucumán debía ganar el cerro” y así se invitó a autoridades  y representantes de las fuerzas vivas.En LA GACETA del 11 de mayo se consignó que en la caravana, de 50 autos, viajaban el ministro de Gobierno, Norberto Antoni, el jefe de Policía, Juan Schereier, y autoridades del centro organizador y que llegaron a destino antes del mediodía. La Asociación de Vecinos de San Javier explicó en una reseña de 1991 cómo fue la gestión y el periplo, organizado tres meses antes. Ya estaba poblado el cerro. había un camino hasta Villa Nougués y había conexión entre Raco y La Sala. “Se tomó como camino posible una derivación por Raco. Una cuadrilla de peones, contratada al efecto, abrió un camino provisorio por el cual, cuarteando y empujando a los automóvilkes, se consiguió trepar hasta la casa del Dr. Ramón Paz Posse, propietario de los cerros”, describieron los vecinos, a partir de las memorias de un notorio residente del lugar, Juan Laczko Benedek.Una vez allí “se realizó un lucido almuerzo (con donación de dos terneras y contribuciones varias) del que participó la comitiva y se hizo entrega del petitorio y un estudio correspondiente al ministro Antoni”. En la Historia de Yerba Buena Matilde Silva relata que fueron 63 autos y que también asistió el presidente de la Corte de Justicia, Ramón Schereier.Según LA GACETA, “la tarde la dedicaron a visitar el cerro y a obtener vistas de sus bellezas panorámicas para regresar a nuestra ciudad en las últimas horas del día. Los excursionistas regresaron gratamente impresionados de la organización del paseo, que permitió que se realizara sin inconvenientes”.Una semana después, relata la asociación, se inició “el trazado rudimentario de una ruta o senda a machete, mientras se sometía el estudio realizado a la Dirección Provincial de Vialidad, así como a la Legislatura”. El 8 de diciembre de 1936 se promulgó la ley 1.672 en la cual Paz Posse, como presidente del Senado y propietario de los terrerenos, acuerda la expropiación de los mismos “con el objeto de establecer una futura villa veraniega”El 19 de agosto de 1937 se abrió la licitación para la construcción del camino. En mayo de 1938 se inauguró el primer tramo asfaltado hasta la Primera Confitería y en 1940 se completó hasta arriba. “La mencionada fue comenzada simultáneamente desde abajo y arriba del cerro, circunstancia que produjo una diferencia de dos metros en el empalme de dos tramos, razón por la cual debió injertarse El Rulo, que se desmoronó en tres oportunidades”, describió la sociación de Vecinos. El Rulo está a 800 metros sobre el nivel del mar. La segunda parte tenía más dificultad. Había un desnivel de más de 530 metros y requirió casi un año para su concreción, que iba desde el parque Aconquija (la Primera Confitería) hasta la Puerta de San Javier.El 15 de febrero de 1939 LA GACETA publicó que se había inaugurado oficialmente el camino a la cumbre de la Sierra de San Javier. Huvo una nueva caravana de autos, esta vez 150, y participaron el gobernador Miguel Campero y el mandatario electo, Miguel Critto. Hubo 200 jinetes, provenientes de san Javier, Raco, El Siambón y Sauce Huacho, encabezados por el diputado nacional Ramón Paz Posse y un avión del Aero Club hizo evoluciones sobre la caravana. Se elogió la construcción de El Rulo, “una notable obra de arte, la primera en su género en caminos carreteros dentro del país”.En 1941 se autorizó la construcción del Cristo; el 12de octubre de 1942 se inauguró la hostería y se fundó el pueblo; en 1943 se concluyó el trazado de la villa y en 1949 se realizó el remate de 156 lotes, de los 222 planificados. En la crónica de la inauguración del camino, en 1939, se destacaba que “desde las primeras alturas se domina un panorama espléndido, la ciudad lejana, apenas perceptible en su divisibilidad de calles y caseríos y hasta los ingenios azucareros”.Era un sueño hecho realidad. Allí estaba a punto de comenzar el proyecto de la Ciudad Universitaria. Es que el tucumano de esos tiempos amaba la montaña. Juan B. Terán, el fundador de la UNT, decía que “Tucumán es un don del Aconquija. Como Egipto es un don del Nilo”. Exequiel Díaz, en su libro Tucumán entre dos siglos describe: “¡San Javier! Cerro, monte, selva, espejismo. La expansión mítica de este pueblo se halla concentrada en la montaña”.