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El acceso puede empezar en un celular y parecer un trámite más: cargar datos personales, fotografiar un documento y crear una cuenta. Detrás de ese procedimiento aparece una pregunta central frente al avance de las apuestas online entre adolescentes: qué controles existen para impedir que un menor ingrese y hasta dónde resultan eficaces.Seis estudiantes tucumanos entrevistados en “Panorama Tucumano” contaron que las apuestas ya forman parte de las conversaciones en las escuelas y en los grupos de amigos. Hablaron de chicos de 12 o 13 años que conocen las plataformas, comparten mecanismos para jugar y, en algunos casos, ya ganaron o perdieron dinero.Desde Pálpitos, una de las casas de apuestas habilitadas en Tucumán, reconocieron que los intentos de acceso existen. “De las cuentas nuevas, más o menos un 8 o 10% se intentan registrar”, explicó Ignacio Sagra, uno de los referentes de la empresa. Según detalló, ese porcentaje correspondería a menores detectados durante el proceso de alta.Cómo funciona el registroPara abrir una cuenta, el usuario debe atravesar un proceso de identificación. “Lo que necesita es la repetición del documento, en donde se tiene que pasar con la foto de adelante y de atrás. Ahí están tus datos oficiales”, explicó Sagra. La fecha de nacimiento permite determinar si la persona es mayor de edad y, si no cumple con ese requisito, la empresa asegura que bloquea el alta. “Directamente se hace el bloqueo”, señaló.El filtro puede intentar sortearse con el documento de un adulto. Sagra planteó el caso de un adolescente que consigue el DNI de su padre y completa el registro con esa identidad. “Lleguemos al extremo en el que yo sea menor de edad y le robo el documento a mi papá”, ejemplificó. Según afirmó, la empresa no detectó casos de menores que hayan vulnerado técnicamente su sistema mediante un hackeo.La verificación reaparece al retirar el dinero. “Vos tenés que retirar en un punto de venta de nosotros presentando el DNI”, explicó Sagra. Ese control podría impedir que el adolescente cobre por sí mismo, aunque no necesariamente evita que la cuenta haya sido operada con la colaboración o los datos de un adulto.ESCENA. El interior de un local de Pálpitos, con clientes frente a las terminales y televisores que transmiten distintos eventos deportivos. Foto de Galle Quintana/LA GACETA.Cuando el intento llega al localLos puntos de venta físicos representan otra instancia de control. Sagra contó que los vendedores reciben capacitación para comprobar que quien presenta el documento sea su titular y tenga la edad exigida. En algunas ocasiones, afirmó, los adolescentes intentan convencer al empleado para que los deje apostar: “Por favor, no digas nada”, llegan a decir.En una de esas situaciones, un adolescente aseguró que ya había jugado anteriormente. Cuando los empleados le preguntaron dónde, mencionó una plataforma ilegal. “Ahí no tenía ningún tipo de dato”, contó Sagra, quien señaló que no pudieron obtener más información sobre el sitio.El dato empresarial y el contexto provincialLa cifra de Pálpitos se conoce en una provincia donde el contacto de los adolescentes con las apuestas ya fue medido. El Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria, elaborado por Sedronar en 2025, relevó a 117.833 estudiantes de 1.085 escuelas. El 26,2% dijo haber apostado durante los 12 meses anteriores y el 20,5% lo había hecho online.En Tucumán participaron 5.002 alumnos de 42 escuelas: el 24,2% había apostado en alguna modalidad y el 18% por Internet. Esos porcentajes no pueden compararse directamente con el 8% o 10% mencionado por Pálpitos: el estudio midió experiencias de apuestas entre estudiantes, mientras que la empresa habló de intentos de registro detectados en su propia plataforma.Los controles y las otras puertas de entradaSagra marcó una diferencia entre las casas habilitadas y las plataformas clandestinas. “Las páginas legales necesitan todos tus datos oficiales de documento, fotos, DNI, dirección, todo lo que sea oficial y, por supuesto, mayor de edad. En las páginas ilegales solamente hay un usuario con contraseña”, comparó.Los controles de identidad, el bloqueo del registro y la verificación al momento del cobro son, según Pálpitos, barreras para impedir el acceso de menores. Sin embargo, los relatos de los estudiantes muestran que el problema no se reduce a vulnerar técnicamente una plataforma: también intervienen cuentas de adultos, sitios clandestinos e intermediarios que facilitan el ingreso.Que una empresa reconozca que hasta uno de cada 10 intentos de alta podría corresponder a menores es una señal de alerta, pero también un punto de partida. Para conocer la dimensión real del fenómeno se necesitan datos periódicos, comparables y fiscalizados, además de controles que no dependan únicamente de la información declarada por el usuario.Esta nota forma parte de una producción especial de LA GACETA sobre las apuestas online entre adolescentes, sus formas de acceso, sus consecuencias y las responsabilidades de las familias, las escuelas, el Estado y las empresas del sector.