Diccionario sonoro que recoge los nombres, historias y lugares protagonistas de la emocionante aventura que representa la música contemporánea desde su creación a la actualidad. Más información: march.es/contemporanea
Gérard Grisey
Compositor (Belfort, 16 de junio de 1946 – París, 11 de noviembre de 1998).
Escribe su primer ensayo con nueve años, pero su verdadera formación arranca en 1963, cuando entra por dos años al Conservatorio de Trossingen, Alemania. Luego continúa su aprendizaje con Henri Dutilleux en la École Normale de Musique de Paris. Y en los cursos de composición de Olivier Messiaen, quien en ese momento anima a sus alumnos a escribir “música loca”, sin restricciones de ningún tipo, estrategia que marca en Grisey un “cierto prejuicio formal”, respondiendo a “esquemas preparatorios demasiado restrictivos”. También recibe el influjo de la explosión espacial de las obras de Xenakis. Autor, este último, a cuyos seminarios acude en Darmstadt –junto a los de Stockhausen y Ligeti en 1972–.
En Alemania, Ligeti recibe sus piezas “en términos crípticos: esta música tiene ‘una enfermedad’, pero todavía no es la ‘enfermedad’ de Grisey”. Habla de la ulterior aportación del francés a la historia de la música. Del espectralismo –teoría musical que desarrolla junto a Tristan Murail y Hughes Dufourt en torno al Ensamble L’Itineraire–, que se basa en la descomposición espectral del sonido, inclinándose hacia la naturaleza propia del timbre.
Cuando el compositor suizo Gerard Zinsstag analiza el origen de esta música llega a la conclusión de que tiene una impronta sociopolítica –pues apela al mayo del 68 y la música concreta como una de sus consecuencias artísticas– y sobre todo la prescripción de Ligeti. El húngaro recomienda a Grisey que se interese “por los sonidos resultantes y lea las intuiciones con atención”.
Juega su papel el Tratado de Instrumentación y Orquestación de Berlioz, estudio técnico de 1844 en el que el compositor del romanticismo francés otorga a los fenómenos acústicos una gran relevancia. Devienen de su lectura conclusiones como
* ya no componer con notas, sino con sonidos,
* ya no componer solo los sonidos, sino con la diferencia que los separa, actuar sobre estas diferencias, controlar la evolución (o la no evolución) del sonido y la velocidad de este desarrollo,
* tener en cuenta la relatividad de nuestra percepción auditiva,
¿Una obra paradigmática del espectralismo –o, como Grisey prefiere denominarla–, música liminal? ‘Les Espaces Acoustiques’, ciclo de seis piezas compuestas para varios grupos instrumentales, que van desde la viola solo a la gran orquesta. La similitud formal de las diferentes partes, el espectro de armónicos y la periodicidad marcan la continuidad: ‘Prológue’. ‘Periódes’. ‘Partiéls’. ‘Modulations’. ‘Transitoires’. ‘Epilogue’. Lo que va a sonar a continuación es ‘Partiels’, pieza para 18 instrumentos.
Según palabras de su autor “las seis piezas de ‘Los Espacios Acústicos’ pueden interpretarse en orden, de modo que cada una extiende el espacio acústico de la anterior. El lenguaje musical se basa en aplicar en el campo de la composición instrumental fenómenos que han sido extensivamente estudiados en el área de la electrónica. Se trata de la búsqueda de un estilo sintético, en el que varios parámetros contribuyen a la creación de un único sonido”.
“La microscopía de Grisey incorpora una dimensión enteramente teatral”, dice el periodista argentino Pablo Gianera. “En verdad hay en todos los ‘Espacios acústicos’ una dramaturgia latente. Él es un ilusionista del enrarecimiento, de los umbrales y las continuidades: le basta un segundo para transfigurar el carácter entero de una pieza”.
Del estudio exhaustivo de las notas, ya había escrito Erik Satie en broma –o no– que se había propuesto conocer de cerca un La; mirarlo al microscopio. La presunta visión le decepcionó: “No hay nada tan repugnante como un La visto de cerca”. La aventura de este otro francés, de Gerard Grisey, nace de una obsesión semejante, en su caso a partir de un Mi del trombón. Lo que ocurre después es Historia de la Música.
“La música está hecha con sonidos, no con notas”. Nos interesa tener en consideración estas palabras de Gerard Grisey, pues ensancha la escucha de su música, que ya es de por sí una poderosa experiencia. Lo que viene a continuación es un fragmento de ‘Le Noir de l'Étoile’, obra para seis percusionistas dispuestos alrededor del público, electrónica pregrabada y señales astronómicas.