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Los defensores de Nicolás Navarro Flores cuestionaron las declaraciones de Sosa y aseguraron que no afectan la situación de su asistido, el único condenado por el caso.

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Exclusivas de La Gaceta

Los defensores de Nicolás Navarro Flores salieron al cruce de las declaraciones que realizó Felipe “El Militar” Sosa durante el juicio por el femicidio de Érika Antonella Álvarez. Navarro Flores aceptó, en un juicio abreviado, su responsabilidad en las maniobras de encubrimiento y recibió una condena de tres años de prisión de cumplimiento efectivo.“La declaración del acusado del femicidio no nos complica ni entendemos que beneficie a nadie. Para esta defensa, sus dichos carecen de credibilidad: no advertimos un respaldo verificable ni una trazabilidad que permita establecer de dónde surgen sus afirmaciones y cómo podrían corroborarse”, expresó Patricio Char.La codefensora Candelaria Hernández también relativizó los dichos del imputado por femicidio. “Dio su versión en ejercicio de su defensa, y el solo hecho de expresarla no la convierte en verdad. Nada de lo que declaró modifica la responsabilidad que nuestro asistido ha decidido asumir”, destacó.“Hemos aceptado un juicio abreviado porque entendimos que correspondía que nuestro asistido asumiera su responsabilidad penal por el encubrimiento. Fue una decisión conversada con él y su familia, con plena conciencia de la gravedad de lo ocurrido y del sufrimiento de la familia de la víctima”, explicó.Nicolás Navarro Flores. Su par agregó: “Hacerse cargo representa también la voluntad de honrar, en todo cuanto sea posible, el buen nombre de la familia mediante el respeto por la Justicia y por quienes sufrieron esta pérdida. Asumir las consecuencias de los propios actos no borra lo sucedido, pero demuestra una forma de responder frente a ello. Ese también fue el consejo de su defensa”.Char, durante una entrevista, sostuvo: “Desde lo profesional, entendemos que el respeto por las víctimas debe sostenerse en todos los expedientes. No se pregona desde aquí que, cuando se actúa como querellante, se reclame públicamente sensibilidad frente al dolor de una familia, pero al momento de ejercer una defensa se relativice ese mismo dolor o se desacredite a quienes en otros casos se protege”.“No compartimos esa manera de ejercer la profesión. Defendemos las garantías de nuestros asistidos con la misma convicción con la que respetamos los derechos de las víctimas. La coherencia profesional exige que los principios no cambien según quién nos contrate”, añadió Hernández.