Parteaguas Diario

En este episodio de Parteaguas, Jonathan Ruiz analiza el Olinia 1, el primer vehículo eléctrico mexicano impulsado por el gobierno. Aunque no compite con Tesla o BYD, sostiene que puede ser valioso para necesidades concretas de movilidad popular e incluyente. También destaca el trabajo coordinado de ingenieros del TecNM y el IPN, aunque advierte que el proyecto aún enfrenta riesgos clave: producción masiva, comercialización y viabilidad empresarial.
Después, Fernando Santa Cruz presenta cinco noticias sobre inteligencia artificial: la posible salida a bolsa de Anthropic, el impacto económico de la automatización, los agentes de IA en Windows, la memoria avanzada de ChatGPT y el reto de adopción de IA en Canadá. La idea central: la IA ya no es solo tecnología, es economía.

What is Parteaguas Diario?

Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.

Lunes 8 de junio de 2026. Hoy tendremos a Fernando Santa Cruz con sus 5 noticias más importantes en materia de inteligencia artificial. Esto es parteaguas. Bienvenidas, bienvenidos. I love it. En mi columna parteaguas, que ustedes leerán en El Economista, el mexicano o línea 1 no se compara con un Tesla. Finalmente, conocemos la apariencia y las cualidades de lo línea 1, el primer vehículo eléctrico mexicano impulsado por el gobierno que se venderá por unos 150 mil pesos. ¿Es una buena noticia? Este domingo estuve en el hangar de la base militar de Santa Lucía, en donde fue presentado y conducido por la presidenta Claudia Schembow, su principal promotora, claro. Lo vi a unos metros de distancia. Me gustó. Pero no solo me gustó el coche, me gustó el ánimo que percibí en el auditorio integrado por cientos de personas, mujeres y hombres que lo construyeron, individuos graduados y doctorados en ingeniería y otras disciplinas técnicas, entre quienes sentí de primera mano la satisfacción por una labor que solo puede realizarse cuando las personas trabajan coordinadas por una misma meta. Ustedes lo saben porque lo han sentido alguna vez. Es un gran coche, seamos conscientes: este coche no tiene las características ni la capacidad para competir en el mercado de BYD o de Tesla, pero para su propósito, incluso puede ser mejor. Piensen en esas bicis eléctricas que a veces transportan a madres con niños. Y quienes han estado en pueblos pequeños y alejados, recuerden los bicitaxis y mototaxis que llegan a cobrar 30 pesos, casi 2 dólares, por persona para mover a una familia de 4 apenas unos 5 kilómetros. Para ellos fue creado Olinea 1. En un país que percibo socialmente crispado, la actitud del equipo que lo construyó brinda esperanza de que en México todavía es posible trabajar en conjunto. El coche que puede cargar a 6 pasajeros abre ampliamente una de sus puertas para subir a una persona sin moverla de su silla de ruedas. No conozco a un Tesla que ofrezca esa opción. Marginen la política por un momento. Esos investigadores y operadores revelan de golpe la fuerza de un tecnológico que es más grande que el TEC de Monterrey y que permanece casi oculto y disperso por el mal tino de poner distintos nombres a sus recintos. Es el TEC NM, que tiene una matrícula de 600 mil alumnos que es muy superior a la de la UNAM. Sus estudiantes ahora ven directamente que pueden participar en el mercado automotriz no como operarios o capataces contratados por Ford, Nissan o GM, sino como creadores de productos. Lo mejor, se quitaron la camiseta propia y se pusieron una sola casaca para compartir oficina y taller con otra fuente de posibilidades, graduados y profesores del Instituto Politécnico Nacional, el IPN, o POLI, como lo conocemos en México. No recuerdo antecedentes recientes de un proyecto similar al de Olínea 1. Cuestioné anteriormente los ridículos recursos económicos que destinó el gobierno al que, de acuerdo con Claudia Schema, es un gran proyecto de movilidad. Olínea parecía un fracaso anunciado por su presupuesto inicial de 25 millones de pesos. Ayer me sorprendió el primer resultado. Desafortunadamente, todavía puede fracasar. Antes de ir a eso, conviene reconocer. A Roberto Capuano, director del proyecto, un emprendedor con un MBA por la London Business School, que dirigió el metrobús de la Ciudad de México y ayer sacudió el polvo político del evento para exponer el nuevo producto al modo de Jensen Wang o Steve Jobs. También merece crédito Rafael Garayoa, otro MBA por la Mash Street School of Management, coordinador de este programa y quien convocó a trabajar a esos pequeños genios que tenemos en instituciones pagadas con nuestros impuestos. ¿Pero, Olínea 1 puede fracasar entonces? A ver, no ha llegado ni a la mitad del camino. La presentación de este domingo aún no resuelve la producción masiva ni la comercialización, dos etapas en las que existen altísimos riesgos. ¿Pero, sinceramente, a quién conviene que el proyecto no avance? Si permanece como una empresa del Estado, las posibilidades de que sea rentable y cumpla con su propósito prácticamente desaparecen. El gobierno no es buen empresario, como la empresa no puede ser gobierno. La intención de Sheinbaum y de su equipo es constituir una empresa en la que exista participación de ambos jugadores, es decir, capital privado y capital estatal. Eso podría darle viabilidad. Quiero abordar el tema con detalle en otra ocasión. Y no, no, el OLINEA 1, a mi juicio, no se compara directamente con un Tesla. Por suerte, en este caso. Incluso puede ser mejor. Soy Jonathan Ruiz y ahora sí vamos con Fernando Santa Cruz y sus cinco noticias más importantes en materia de inteligencia artificial. I love it. Hola, soy Fernando Santa Cruz, líder de IA y automatización en Adibor y esto es Parteaguas con Jonathan Ruiz. La semana pasada les conté que Antropic se volvió el laboratorio de IA más valioso del mundo. Bueno, pues esta semana dio el siguiente paso. ¿Presentó los papeles para salir a bolsa por casi, cuánto creen? Un trillón de dólares, como lo manejan en Estados Unidos. Y en estos documentos confesó algo gigante: su inteligencia artificial ya escribe la mayoría de su propio código. ¿Mientras tanto, dos economistas publicaron la prueba matemática de que si todos automatizamos al mismo tiempo, qué creen? Nos quedamos sin clientes. Y Canadá, desde donde les hablo, lanzó el plan nacional para el problema que nadie quiere ver. La mejor tecnología no sirve de nada si nadie la adopta. Cinco noticias para entender la semana en la que la IA dejó de ser tecnología y se volvió economía. Les platico. Primera noticia que es historia financiera: Antropic presentó su solicitud para salir a bolsa. Valuación: 965 mil millones de dólares, casi un trillón como lo llaman en Estados Unidos. Es el evento financiero más grande de la historia de la inteligencia artificial y dentro de esos papeles viene algo que de verdad importa. Escuchen esto: sus propios modelos ya escriben más del 80 del código de producción de la empresa. Y pensemos lo que significa: es un documento financiero donde mentir es delito. Una empresa declara que su producto se construye a sí mismo. Eso tiene nombre: automejora recursiva. Salida a bolsa significa presión trimestral de Wall Street. El laboratorio se vendió como el más cuidadoso del mundo, ahora le rendirá cuentas al accionista. La era de los laboratorios de investigación terminó, la IA ya es industria pesada. Segunda noticia: qué es la verdad que es la advertencia de la semana. Economistas demostraron con matemáticas la trampa de los despidos por IA. Vamos por partes. Wharton y la Universidad de Boston publicaron un modelo con una conclusión incómoda. Para una empresa, reemplazar empleados con IA es perfectamente racional. El problema viene cuando todos hacen lo mismo al mismo tiempo. Destruyen la demanda porque esos empleados despedidos también son clientes. Ya son 192000 despidos tecnológicos en esa ola. ¿Es como el Monopoly, no? Si un solo jugador acumula todo el dinero, pues el juego se acaba porque nadie más puede comprar nada. Su propuesta, un impuesto a la automatización. Y en el mismo tono, el senador Bernie Sanders propuso que el público se quede con la mitad de las acciones de estas empresas, porque sus modelos, dice él, se entrenaron con los datos de toda la humanidad. ¿Va a pasar mañana? No creo, la verdad. El debate si llegó para quedarse aquí. Capturar el valor que la IA genera va a ser el tema de discusión. Tercera noticia: que se meta tu computadora. Microsoft puso un agente de IA a vivir dentro de Windows. Se llama Scout. No, no es una app que abres. Vive dentro del sistema operativo conectado a Teams, Outlook, OneDrive y trabaja en segundo plano. Organiza, resume y ejecuta sin que lo llames. Y la paso más reveladora no fue técnica, es que uno de los vicepresidentes de Microsoft propuso en un memorándum interno diseñar a Scout como si fuera algo adictivo con tácticas de redes sociales. Afortunadamente para nosotros y para la industria, Satya Nadella, el CEO de Microsoft, lo desautorizó en público. El objetivo, dijo, es productividad, no secuestrar nuestra atención. Veámoslo así: las mismas empresas que diseñaron el scroll infinito están decidiendo ahora mismo las reglas de la gente que va a vivir dentro de tu computadora de trabajo. Esta vez alguien dijo no, ese precedente vale más que el producto. Cuarta noticia que mata el chatbot: ChatGPT estrena memoria de largo plazo y ya envía correos por ti. OpenAI desplegó un sistema llamado Dreaming, mientras no lo usas, consolida en segundo plano lo que ya sabe de ti y de tu negocio. Ya no tienes que repetir contexto cada vez que abres un chat nuevo. Ya tenía algo de memoria, pero ahorita lo están llevando a un siguiente nivel. Desde la misma ventana ahora envías correo sin copiarpegar y es como un asistente al que ya no le tienes que explicar tu negocio cada lunes. Después de más de 1200 horas ayudando a empresas, implementaría, les confirmo dónde está el cambio real. El coste escondido de usaría nunca fue la suscripción. Es repetir el contexto a una herramienta con amnesia. Esa barrera está cayendo. El chatbot que esperaba tu pregunta se está convirtiendo en el motor que trabaja, aunque tú no lo estés mirando. Quinta noticia que me toca de cerca: Canadá, desde donde les hablo, lanzó su nueva estrategia nacional de inteligencia artificial. Se llama AI for all, IA para Todos. La meta central: subir la adopción de IA en empresas del 12 actual al 60 en menos de una década. Y aquí está la lección: que no es solo para Canadá. Este país fue el primero del mundo en tener una estrategia nacional de IA en 2017. Tienen institutos de clase mundial como el Vector Institute aquí en Toronto, talento que todos quieren, y aún así, hoy solo el 12 de las empresas canadienses usa IA. 12 Traduzcámoslo así: se puede ganar la carrera de la investigación y perder la carrera de la adopción. El gap no es de tecnología ni de talento, es de ejecución y es Gap, ningún gobierno lo decreta, se cierra empresa por empresa, proceso por proceso. Cinco noticias, una misma idea. Esta semana la IA dejó de ser tecnología y se volvió economía. Sale a bolsa por casi un trillón de dólares. Los economistas modelan quién pierde, los agentes se instalan en Windows y en tu correo. Y el país que inventó las estrategias nacionales de IA confiesa que casi nadie la ha adoptado. El gap de 2026 queda más claro que nunca. La tecnología ya corre sola. La adopción, decidir qué prender, con qué reglas y para qué, sigue siendo nuestro trabajo. Soy Fernando Santacruz. Si estas noticias te dejaron pensando en qué significa esto para tu negocio, en fernandosantacruzmx encuentras mis análisis, videos, reportes y cómo conectar directamente conmigo. Seguimos documentando la semana en la que la IA se volvió economía para Parteaguas. Gracias por escuchar Parteaguas este lunes. Nos escuchamos mañana. A mí y Jonathan Ruiz me encuentran como Parteaguas Club en redes sociales. Hasta el martes.