Parteaguas Diario

¿Podría Estados Unidos quitarnos el acceso a la inteligencia artificial como hoy la conocemos? A partir del caso de Anthropic y la suspensión de Fable 5 para usuarios extranjeros, este episodio plantea una pregunta incómoda: México y América Latina ya dependen de herramientas críticas creadas bajo leyes e intereses de otros países. La IA promete productividad, pero también revela una nueva vulnerabilidad: si no construimos infraestructura propia, algún día también nos la pueden cortar.

What is Parteaguas Diario?

Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.

¿Trump podría quitarnos el ChatGPT?
Si todavía no les pasa, contemplen que eventualmente usarán una herramienta de inteligencia artificial como usan hoy el Whatsapp, de la empresa estadounidense Meta.
¿Qué haríamos si un día no tuviéramos más esa herramienta?
Hace unos días, otra empresa estadounidense llamada Anthropic, liberó la mejor herramienta de IA del mundo, se llama Fable 5 y estuvo disponible por unas horas, hasta que el equipo del presidente Donald Trump se dio cuenta de sus poderes y retiró el acceso a los mexicanos y al resto de los extranjeros.
Desde la semana pasada estamos en desventaja. Los vecinos tienen una herramienta que los demás, no. Ayer lo reclamó el presidente de Francia, Emmanuel Macron.
Es necesaria una comparación simplista para dimensionar el asunto. Imaginen que un día nos regresan a ese ruidoso módem de acceso telefónico “dial-up” que impedía hacer llamadas telefónicas cuando estaba en uso. Supongan, por ejemplo, que de pronto, solamente los vecinos pueden usar la aviación.
Así puede dimensionarse lo que ocurrió el viernes cuando
El 12 de junio, Anthropic comunicó que el gobierno de Estados Unidos ordenó suspender el acceso a Fable 5 y Mythos 5 para todo extranjero, dentro o fuera del país, por motivos de seguridad nacional.
Agregó que acatará y desactivará ambos modelos para todos sus clientes, pese a que la supuesta vulnerabilidad es limitada y comparable a capacidades ya disponibles en otros modelos. La empresa consideró la medida desproporcionada y advirtió que busca restaurar el acceso pronto.
¿El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría quitar el acceso que tienen hoy ustedes a Chat GPT? La experiencia con Anthropic valida esa posibilidad.
¿Qué debe hacer México? ¿Ignorar el asunto y asumir que la IA no es relevante y podemos vivir sin ésta? Es una posibilidad.
Todos a leer y escribir, nuevamente. Se acabó el recreo. A trabajar.
La otra, es asumir que un mundo nuevo está en gestación aunque no lo notemos todavía.
Tal como en los días en los que llegó la electricidad y México tardó en notar que serviría para iluminar las ciudades y enfriar la comida, o como cuando llegaron los coches.
Mi sensación es que hoy somos como esos charros que de pronto vieron unas extrañas y nuevas carretas que no necesitaban caballo y que circulaban por las brechas del campo hace poco más de 100 años.
Si asumimos esa otra posibilidad de que terminaremos comprando nuevos productos a empresas extranjeras, quizás lo que convenga es reducir el impacto, estableciendo nuestro propio LLM.
Existe uno llamado Kal, de Saptiva, que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, apadrinó en noviembre. Ayer intenté usarlo. Traten ustedes, a ver si tienen mejor suerte que yo.
En su sitio web defienden esta lógica: que toda economía regulada necesitará una capa de IA bajo su control. Para América Latina, el reto no es solo tener modelos, sino gobernarlos: decidir dónde corren, bajo qué reglas, con qué infraestructura y con trazabilidad completa.
Saptiva AI busca construir esa capa regional para que bancos, gobiernos, reguladores y universidades no dependan de plataformas extranjeras ni de leyes externas para manejar sus datos y decisiones críticas. Es, para todo efecto, una herramienta para instituciones y no para personas.
En Brasil intentan con el modelo Río 3.5 que tiene más críticos que adeptos.
La realidad es que las herramientas de nueva generación están llegando principalmente de Estados Unidos y de China.
Mexicanos y el resto de latinoamericanos, incluso los europeos hemos brincado a un nuevo nivel de dependencia. Es difícil ver los costos en este momento.
Lo único que sabemos es que como con la luz, nos la IA nos la pueden cortar.