Diccionario sonoro que recoge los nombres, historias y lugares protagonistas de la emocionante aventura que representa la música contemporánea desde su creación a la actualidad. Más información: march.es/contemporanea
José Manuel López López
Compositor
Madrid, 15 de enero de 1956
Hijo de un pintor aficionado y el mayor de dos hermanos en una familia no tan proclive a la música, López López comienza en el colegio, en la tuna estudiantil, donde toca primero la bandurria y después el laúd y la guitarra, siendo éste último el instrumento al que más tiempo dedica.
Entra a los 17 años en el Conversatorio Superior de Música de Madrid para estudiar piano, composición y dirección de orquesta; ahí es formado por una miríada de maestros y maestras –desde María Teresa Fuster a Carmelo Bernaola– e influido sobre todo por Luis de Pablo, que imparte el curso denominado “Técnicas contemporáneas de composición”. López López descubre allí la música contemporánea, un universo que, en sus propias palabras, “no tenía ni idea de que existiera”.
Particular importancia tiene para él la escucha de Boulez, Stockhausen, Stravinski, y de Luigi Nono, cuyas enseñanzas recibe en 1982, ya fuera del Conservatorio, en los Cursos Manuel de Falla de Granada, y de Franco Donatoni en la Academia Chigiana de Siena. No es menor la relevancia del encuentro con el argentino Horacio Vaggione en las primeras Jornadas de Música Electroacústica de Cuenca, en 1984: es su primer contacto con la música electroacústica, y de este devienen tres breves piezas de su autoría, dos para cinta sola y una para piano y cinta magnética. De estos años datan sus primeras obras fuera de lo académico: ‘Aixa’, canción para soprano y piano, es la primera de su catálogo. Algo más tarde llega su ‘Septeto’, pieza seleccionada en la Cuarta Tribuna de Jóvenes Compositores, iniciativa de la Fundación Juan March.
En 1986 se traslada a Francia. Allí amplía su formación en Bourges, y más adelante en Avignon, en los cursos Acanthes de análisis y composición con Olivier Messiaen y Pierre Boulez. Como señala Jacobo Gaspar Grandal, biógrafo de López López, París va a ser, además de su lugar de residencia y trabajo, tanto un importante influjo en la evolución posterior de su lenguaje como una etiqueta fácil con la que vincularlo estilísticamente; tal es el peso cultural de esa ciudad.
Consolida su personal lenguaje musical profundizando en la música electrónica con Vaggione en la Universidad París VIII Vicennes-Saint Denis –donde es profesor desde el 90– y, en 1992, en el Cursus de composición e informática musical del IRCAM, donde trabaja con Tristan Murail, Philippe Manoury y Hugues Dufourt. Aunque en su trabajo permea la música espectral francesa, la obra del español no puede reducirse a ese único registro. El autor antes mencionado señala la idea de una “música del sonido” para abarcar la línea estética que recorre su vasta obra.
“Muchos de los compositores de hoy trabajamos a partir de la biología del sonido, de su genoma, de su transformación interna, cosa que en música no plantea problemas éticos: clonar el sonido, transformarlo a partir de sus componentes, solo es modificar magnitudes numéricas”. “Quiero poetizar los algoritmos y algoritmizar la poesía”.
Francia reconoce a López López en 2012, con el Premio de la Fundación Francis y Mica Salabert, y en 2013, con el Premio René Dumesil, entregado por la Academia de Bellas Artes. Valiosos galardones a sumar al Premio Nacional de Música recibido en España en el 2000. Aquí volverá como Director Artístico del Auditorio Nacional de Música de Madrid entre 2007 a 2011.
El catálogo de López López comprende obras para solistas, obras de cámara, mixtas, electrónicas o para formatos multimedia; incluye obras para grandes formaciones sinfónicas y ópera. Entre sus composiciones más señaladas está ‘Lituus’ para cuarteto de metales y electrónica, estrenada en el IRCAM de París por solistas del Ensemble Intercontemporain en 1991; es la obra que está sonando.
El ‘Concierto para violín y orquesta’ de 1995; los Movimientos para dos pianos y orquesta de 1999; ‘Viento de otoño’, para ensemble, estrenada en 2000 por la Tokyo Sinfonietta en Japón, país que visita y le inspira años más tarde sus ‘Haïkus del mar’;‘Estudio II’ para cuatro percusionistas, estrenado en Espinho (Portugal) por el ensemble Drumming en 2004;‘El arte de la siesta’ para acordeón solista, ensemble y electrónica en tiempo real, estrenada en el festival MANCA de Niza en 2005; y este ‘Concierto para piano y orquesta’, estrenado en el Festival de Canarias por Alberto Rosado y la Orquesta Sinfónica de Bamberg en 2012, bajo dirección de Jonathan Nott.
“De la nota al espectro, de la música pura a la poesía sonora. Moverme en ambos lados del tiempo y pensar la articulación, el contrapunto y la armonía en una perspectiva que confluye en la nota, donde se abre la puerta hacia el interior del sonido”. Palabras de José Manuel López López.
Para cerrar este episodio escuchamos ‘African Winds II’ para sexteto de percusión.