Exclusivas de La Gaceta
El fiscal de Cámara Carlos Sale ratificará su continuidad al frente de la acusación por el crimen de Paulina Lebbos y será el encargado de formalizar el recurso de casación contra la absolución de César Soto una vez que se notifiquen los fundamentos del fallo. La decisión trascendió luego del pedido de apartamiento y nulidad parcial presentado por Alberto Lebbos, quien había cuestionado el desempeño del representante del Ministerio Público tras su negativa a sostener la acusación contra Sergio Kaleñuk.Pese a las críticas por su desempeño en el debate y al revés judicial del miércoles, Sale se mantiene firme en su teoría del caso y buscará revertir en instancias superiores la sentencia que dejó, una vez más, el asesinato de la estudiante de Comunicación sumido en la incertiduembre. La resolución que el fiscal deberá impugnar fue dictada de manera unánime por el tribunal integrado por los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica, quienes absolvieron a Soto por falta de pruebas y a Sergio Kaleñuk ante la ausencia de acusación fiscal. Durante la lectura de la parte resolutiva el pasado miércoles, el juez Fradejas fue categórico al señalar que el plexo probatorio recolectado desde la elevación a juicio en 2021 hasta la fecha fue insuficiente para romper el estado de inocencia de los imputados. Para los magistrados, la investigación "brilló por su ausencia" y no se aportó ni una sola evidencia técnica o testimonial que permitiera ubicar con certeza a Paulina en el domicilio de Soto la madrugada de su desaparición. El juicio, que se extendió por 14 jornadas y contó con el testimonio de 41 personas, intentó sin éxito desentrañar lo ocurrido aquel 26 de febrero de 2006. La hipótesis de la fiscalía sostenía que Soto había estrangulado a Paulina tras una discusión en su vivienda de calle Estados Unidos al 1.200, pero los jueces remarcaron que ni siquiera se realizó una inspección ocular o una reconstrucción en dicho lugar durante este proceso. Al fundamentar la absolución, Fradejas criticó que se pretendiera condenar basándose en "dichos de dichos" y en indicios que ya habían sido evaluados y descartados en debates anteriores. Uno de los momentos de mayor tensión se produjo durante los alegatos, cuando el fiscal Sale decidió retirar la acusación contra Sergio Kaleñuk por "orfandad probatoria", lo que motivó la inmediata reacción de Alberto Lebbos quien, con el patrocinio del abogado Juan Musi, presentó un escrito de nulidad denunciando un "oscurantismo procesal" y exigiendo el apartamiento de Sale por considerar su decisión arbitraria e infundada. Para la familia de la víctima, existían elementos suficientes para acusar al hijo del ex secretario de la gobernación como una pieza clave en la red de protección que impidió conocer la verdad durante dos décadas. Sin embargo, luego de limar algunas asperezas, Sale seguirá al frente de la acusación, defendiendo su teoría y remarcando además que debía resolverse con perspectiva de género, teniendo en cuenta, según dijo durante el alegato, los antecedentes de violencia de Soto.El derrotero de esta causa ya acumula veinte años y nueve condenas previas que acreditaron un vasto plan de encubrimiento institucional que involucró a la cúpula policial del alperovichismo, funcionarios de seguridad y al ex fiscal Carlos Albaca. Sin embargo, este cuarto juicio, que debía identificar al autor material, terminó repitiendo las falencias de una instrucción que nació viciada y que, según el tribunal, se limitó a ser un "espejo" de juicios anteriores sin aportar pesquisas novedosas. El juez Fradejas incluso recordó que Paulina tenía la identidad de su asesino en la palma de la mano a través de un cabello que nunca fue peritado con rigor científico antes de su degradación. La sentencia del miércoles no sólo absolvió a los acusados, sino que ordenó remitir el expediente nuevamente a una fiscalía de instrucción para que se intente, quizás por última vez, dar con el nombre del homicida. Los jueces hicieron hincapié en pistas que nunca se profundizaron, como los acosos que sufría la joven por parte de vecinos de la zona y la coincidencia de rastros biológicos con personas que fueron sospechadas al inicio de la investigación y luego quedaron en el olvido. "Condenar a dos personas sin ningún tipo de prueba no es un acto de justicia", le manifestó el tribunal a Alberto Lebbos al explicar por qué no podían convalidar el pedido de perpetua. A pesar de este escenario adverso, Sale ha decidido no dar un paso al costado y asumir la responsabilidad de defender su tesis ante la Corte Suprema de Justicia de la provincia. El fiscal sigue convencido de que Soto fue el autor del femicidio y que el tribunal realizó una valoración parcial de los indicios de violencia previa y de la conducta evasiva del imputado tras la desaparición. La continuidad de Sale al frente del proceso implica que será él quien deba rebatir los argumentos de los jueces que calificaron la investigación de la fiscalía como inexistente. El fiscal tendrá el desafío de explicar cómo, con las mismas pruebas que el tribunal consideró nulas, pretende sostener una condena por homicidio agravado en una instancia superior.El próximo paso procesal será la lectura de los fundamentos completos de la sentencia, momento en el cual comenzarán a correr los plazos para que Sale formalice su apelación. Será entonces cuando se conozca en detalle la profundidad de la crítica judicial hacia el Ministerio Público y la estrategia que utilizará el fiscal para intentar rescatar una acusación que, por ahora, ha quedado herida por la falta de evidencias directas. Mientras tanto, Soto y Kaleñuk permanecen en libertad, alejados de un banquillo al que llegaron después de 20 años solo para que el tribunal confirmara que no había nada contra ellos. La causa se encamina a una nueva revisión técnica que seguramente terminará en los máximos tribunales tanto de la provincia como del país.