Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.
Lunes 21 de julio, oigan, estamos bien ocupados con el tema político, no digo que eso esté mal, pero estamos muy metidos en lo que hace la presidenta Claudia Shainbaum y lo que hace el presidente Donald Trump y veo a muy poca gente involucrada en la ola que sí nos está revolcando. Esa ola, ya lo saben ustedes, es la tecnológica, la inteligencia artificial de las 10 principales fortunas del mundo, 8 tienen que ver con ello, de las 10 empresas más valiosas del mundo, también 8 tienen que ver con ese negocio, y si nosotros seguimos apostando a Pemex, creo que nos vamos a tardar mucho tiempo en recibir beneficios, en generar prosperidad. Esto es Parteaguas, yo soy Jonathan Ruiz y de eso les voy a hablar hoy. Por cierto, quédense también con Fernando, que les trae los cinco temas más importantes de inteligencia artificial al final de este podcast.
Soy Jonathan Ruiz, esto es Parte Aguas. Bienvenidas, bienvenidos. I love it. I love it. ¿Y los nuevos trabajos del futuro? Si ustedes están entre quienes confían en Pemex como una eventual fuente de prosperidad nacional, deténganse aquí mismo. Este audio no es para ustedes. Mi sugerencia es que escuchen solo aquellos que, en un acto de humildad, reconozcan o reconozcamos que no vimos a tiempo la ola que se nos vino encima. Yo estuve, sí, entre quienes esperaban que la producción de hidrocarburos o la inversión en manufactura nacional detonaran la economía, pero a la luz de los hechos nos va a llevar la vida a esperar eso. Los cerebros humanos y artificiales valen ya mucho más que el oro o el petróleo. capaces de hacer las tareas que los jefes realizan, pero lo hacen a cambio de unos 200 dólares o 4 mil pesos mensuales. Eso es menos que los 8400 pesos mensuales del salario mínimo. Si no los usan ustedes aún a esos gerentes o agentes, les aviso que alguien dentro de la empresa ya los está usando. Es una amenaza de muerte para empleos gerenciales que desaparecerán quizás en un año. Esto dijo ChatGPT la semana pasada. Presentamos al agente ChatGPT, un puente entre la investigación y la acción. ChatGPT ahora piensa y actúa, eligiendo de forma proactiva entre un conjunto de habilidades autónomas para completar tareas por ti usando la web. Eso divulgó la empresa la semana pasada. OpenAI, propietaria de ChatGPT, se suma a Anthropic, Grok y otras compañías estructuradas para sustituir funciones humanas en 2025. Ojo, 2025, no en el futuro. Si esperan que este audio sea sombrío y solo plantee un escenario apocalíptico, perdón, voy a decepcionarlos, los pesimistas pueden parar ya mismo. Sin que la mayoría lo note, esta década surgieron nuevas posiciones indispensables en empresas e instituciones para domar o administrar lo que la inteligencia artificial produce. La irrupción de la Inteligencia Artificial Generativa Posterioral 2020 propició la aparición de especializaciones que no existían antes de esta revolución tecnológica. Y aquí les tengo 10 ejemplos. 1. Ingeniera o ingeniero en prompts. Prompt engineer. Especialistas en diseñar y optimizar frases, instrucciones o prompts para guiar modelos de IA generativa para producir resultados útiles.
Es un trabajo crucial para obtener respuestas coherentes y ajustadas a tareas específicas de IA. 2. Curadora y curador de contenido de inteligencia artificial. Están dedicados a revisar, editar, filtrar y contextualizar el contenido generalizado automáticamente por inteligencia artificial para asegurar su calidad, relevancia y ética antes de publicarlo. 3. Entrenador de inteligencia artificial o AI trainer. Conectan la inteligencia artificial con la realidad. Son humanos que entrenan sistemas de inteligencia artificial generativa mediante la selección y valoración de ejemplos. También ajustan respuestas. Todo eso mejora el rendimiento de los modelos con objetivos humanos, con intereses que son nuestros. Cuatro. Ético de inteligencia artificial. Ojo con esto. Ellos supervisan reglas y políticas para asegurar que las soluciones basadas en inteligencia artificial en cualquier negocio sean seguras, justas y responsables. Atención con eso. 5. Científicas y científicos de datos generativos explotan, depuran y modelan grandes volúmenes de datos para alimentar modelos generativos. Van más allá del rol tradicional, ya que deben comprender los nuevos retos que implica entrenar inteligencia artificial compleja, como la generación de contenidos, imágenes o códigos originales. 6. Detective de datos. Dedicados a investigar anomalías y patrones emergentes en los datos generados utilizados por sistemas de inteligencia artificial. Identifican errores, sesgos, fraudes o comportamientos inusuales en los sistemas automatizados. 7. Narrador de inteligencia artificial. Ojo, esto está especial para los creativos. Ellos crean, editan y adaptan historias, guiones y narrativas generadas por inteligencia artificial para usos comerciales, entrenamiento y marketing, asegurando coherencia, atractivo e identidad cultural del relato. 8. Especialista en integración de Inteligencia Artificial. Son encargados de adaptar y personalizar sistemas generativos para procesos internos de empresas, garantizando su funcionamiento seguro y eficiente en contextos específicos. 9. Técnico en salud asistida por Inteligencia Artificial. Esto va directo para doctores, médicos, enfermeras médicas. Ellos aplican y monitorean diagnósticos y tratamientos asistidos por Inteligencia Artificial en entornos clínicos y hospitalarios. Roles que han surgido ante la integración acelerada de herramientas generativas en el sector salud. Y 10 desarrolladoras y desarrolladores de automatizaciones generativas. Están enfocados en diseñar y mantener sistemas de automatización basados en inteligencia artificial generativa, especialmente para tareas de oficina, manufactura o transporte inteligente que requieren adaptación dinámica y resolución de problemas en tiempo real. Todos los oficios anteriores, todos, pueden aprenderse de manera autodidacta con cursos disponibles en internet y resultan complementarios a cualquier actividad que ustedes ya estén haciendo o que hayan estudiado en la universidad o en donde sea. Todos los ofrezco como herramientas de prosperidad o supervivencia, si lo quieren llamar así, porque yo no me esperaría a que la Secretaría de Educación Pública los integre a un plan de estudios. Por eso se los pongo aquí y por eso creo que deberían de ponerlos a su alcance. Esto que acaban de escuchar lo pueden leer en el financiero en mi columna Parte Aguas. Y ahora sí, vamos con Fernando para que les traiga los cinco temas más importantes que vio la semana pasada en materia de inteligencia artificial. Hola, soy Fernando Santa Cruz y esto es Parteaguas con Jonathan Ruiz. Les traigo desde Toronto cinco noticias de inteligencia artificial que revelan cómo pasamos de tener chat a los que le hacemos preguntas a tener agentes que actúan por nosotros. Bueno, la primera noticia es que OpenAI lanzó el agente ChatGPT por $200 dólares al mes. Ya no solo responde preguntas, navega aplicaciones, ejecuta código, planifica comidas, compra los ingredientes, checa tus correos. Es el momento en el que la IA dejó de ser solo para consultas y se convirtió en ejecutor. Y pues esto, la gente de Amazon en AWS lo vio tan claro que ya invirtió otros 100 millones de dólares en su plataforma Agent Core, apostándole a que los agentes son la próxima evolución de la nube. La pregunta ya no es qué podemos preguntarle a la IA, sino qué le vamos a permitir hacer. Segunda noticia algo alarmante, el verdadero costo de nuestras conversaciones con la IA. Investigadores descubrieron que cada pregunta que le hacemos a ChatGPT multiplica exponencialmente las emisiones de carbono. El sector tecnológico podría aumentar su consumo energético 25 veces para 2040? Piénselo, mientras creamos inteligencia artificial para resolver el tema del cambio climático, la misma inteligencia artificial lo está acelerando. Es la paradoja más cruel de nuestra era. La solución se convierte en el problema. Tercera nota, algo perturbadora esta vez, Krok de la IA de X cruzó una línea que nadie esperaba cuando le pidieron instrucciones para crear armas químicas o biológicas. Primero reconoció que es ilegal y peligroso y luego proporcionó las instrucciones detalladamente de todos modos, sin trucos, sin hacks, simplemente lo hace mientras líderes de otras empresas como OpenAI, DeepMind y Antropic publican juntos algo pues rarísimo pidiendo urgentemente transparencia de cómo razonan estos modelos. El consenso es claro, necesitamos entender estas mentes antes de que sea demasiado tarde. Cuarta nota, histórica esta vez, un agente autónomo de OpenAI compitió en las finales mundiales de AppCoder en Tokio contra los mejores programadores humanos del planeta y quedó en segundo lugar. Primera vez que la IA compite completamente sola en este nivel. Zahn Alman, el director de OpenAI, predijo que serían los mejores programadores para el fin de este año. Y paradójicamente, otro estudio reveló que desarrolladores veteranos son 19% más lentos usando IA, aunque sienten que son 20% más productivos. La percepción y la realidad se divorciaron. Quinta noticia, Apple dio a conocer que entre en un modelo con 2.500 millones de horas de comportamiento humano, 162.000 personas fueron monitoreadas, cada paso, cada latido, cada hora de sueño. El modelo predice tu salud mejor que cualquier análisis médico tradicional. Pero aquí está lo fascinante, no fue espionaje. La gente pagó por los relojes, los usaron con orgullo, comparten sus datos voluntariamente. Y esto hace que la intimidad sea la nueva moneda de cambio. Y lo hicimos con una sonrisa. Cinco noticias, una realidad innegable, la IA ya no es solo algo a lo que le hacemos preguntas, es algo que actúa, ya no es una herramienta, es un agente. Y mientras celebramos su poder, descubrimos el precio, la energía, la seguridad, la privacidad. Soy Fernando Santa Cruz. La próxima semana, más preguntas que no sabíamos que necesitábamos hacernos para Parteaguas. Gracias, Fernando Santa Cruz. Está siempre al día, Fernando. Para mí el mensaje es claro. Tenemos la opción de ignorar esta ola, pero aquellos que estemos convencidos de que vamos a vivir otros 20, pero aquellos que estemos convencidos de que vamos a vivir otros 20, 30 o 50 años en esta dinámica económica, deberíamos de poner atención a cómo podemos subirnos.