Notas con audio

La historiadora Cecilia Guerra realiza un abordaje por las memorias de la Capital simbólica de la Argentina en el mes de su aniversario n° 341.

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Exclusivas de La Gaceta

San Miguel de Tucumán cumple 341 años este 29 de septiembre. Y este mes fue declarada por el Congreso de la Nación como la capital simbólica de la Argentina cada 9 de Julio. Desde su fundación en 1565 hasta la actualidad, el recorrido autobiográfico de la ciudad exhibe logros, desafíos y una identidad que busca mantenerse pese a los vaivenes de la historia. La directora General de Museos y Teatros de la Capital, Cecilia Guerra, narró el relato del municipio independentista.-¿Cómo resumirías los 300 años de historia de la ciudad?-Tucumán tiene 2 fundaciones; una primera en Ibatín en 1565, y después un traslado en 1685 al sitio de la toma. Y ha sido siempre una ciudad muy importante en cuanto a la relación comercial con el Alto Perú, primero, y después en su relación con Buenos Aires al momento en el que se crea el Virreinato del Río de la Plata. Su producción de carretas y la del agro eran muy importantes.Y aunque haya sido una ciudad muy pequeña (unos 5.000 habitantes en el siglo XIX, y junto con la campaña sumaban unos 20.000), tenía un rol importante en la cuestión comercial.Y ese rol protagónico, después, al momento del estallido revolucionario, posiciona a Tucumán en un lugar muy importante. Entonces, sobre todo a partir del éxodo jujeño y de 1812, con la importancia que tiene el triunfo de la batalla de Tucumán, posiciona a nuestra ciudad en un lugar muy protagónico en el proceso de revolución y de guerra. Eso también marca una forma de hacer política, de ir diagramando las relaciones de poder.Allí Tucumán va a ser sede del congreso que declara la independencia y además va a ser la primera de las provincias que se declaren como tal en nuestro territorio. Son momentos muy complejos en donde Tucumán ocupa un lugar muy protagónico.En ese proceso de conformación de la nación, Tucumán va a tener también un intento de hacer su propia república. Y después van a llegar dos gobernaciones que van a ser muy importantes en el intento de organización provincial, que van a ser la de Alejandro Heredia y la de Celedonio Gutiérrez. Hasta que ya en la década del 60, efectivamente después ya de la Organización Nacional, de la Constitución de 1853, Tucumán va a ser municipio a partir de 1868 y eso marca otro tipo de organización.-¿Qué factores relevantes se destacan de la época?-No podemos desconocer la importancia que va a empezar a tener la industria azucarera, que a partir de 1821 era incipiente con el retorno de la caña de azúcar de la mano de Obispo Colombres. Va a ser muy acelerado el proceso de cultivo de la caña y de esa incipiente industria azucarera que de alguna forma se inserta dentro del modelo exportador de nuestro país. Y la industria azucarera empieza a ser el motor económico de nuestra provincia.El ferrocarril, que es un proyecto principalmente motorizado por el tucumano Nicolás Avellaneda, es lo que de alguna forma acelera el proceso de crecimiento y modernización de la ciudad a partir de 1876.Entonces hablamos de la creación de caminos, de calles, de plazas, del cementerio. La creación de hospitales; el diagrama del bulevar que hoy es la avenida Sarmiento; los paseos de las plazas; y también va a ser muy importante la creación, hacia principios del siglo XX, del Parque 9 de Julio, que era el espacio del bajo, que era una zona de barro donde había varias inundaciones y era un peligro para la salud de la población. Todo eso le da a la ciudad otro cariz, otra mirada, otro crecimiento.-¿Quedó algo de esa estructura patrimonial?Se conserva bastante. No siempre la conservación del patrimonio tuvo la misma política, entonces lamentablemente se perdieron algunos edificios y palacios que eran muy importantes en el casco céntrico de la ciudad. Pero nosotros podemos decir que Tucumán conserva mucho de su patrimonio y de su historia, no solo en la ciudad, sino también en los valles, en la relación con los pueblos originarios, con nuestras raíces.Y hoy hay una mirada moderna de la cuestión patrimonial; se piensa en resignificar estos edificios para que puedan ser espacios de cultura y esparcimiento y motiven el turismo, para que la gente conozca el patrimonio y también por una cuestión económica.Tucumán hoy está teniendo un brillo importante que vale la pena nombrarlo y continuarlo. Y hay un proyecto de la intendenta Rossana Chahla de darle una importancia fundamental a la cultura en momentos complejos. La creación del Paseo Alberdi o la puesta en valor de los museos lo demuestran. Hay una política pública destinada a la conservación y a la mejora de este patrimonio.-¿Hay problemas que hayan existido antes y que hoy perduren? A medida que una ciudad va creciendo tiene que haber una planificación importante que permita un crecimiento ordenado. Y muchas veces no lo fue. Tucumán es la provincia más pequeña de la nación, pero es una de las más densamente pobladas. Entonces es un desafío para adelante poder hacer esta organización urbana mucho más ordenada y sustentable.-¿Qué desafíos enfrenta hoy San Miguel de Tucumán?El desafío hoy es hacer ciudades más ordenadas, más sustentables, con un transporte público que sea de calidad y que conecte realmente todas las zonas de Tucumán. También contar con el incentivo de otras alternativas de movilidad, como la bicicleta, que es un medio de transporte mucho más rápido y amigable con el planeta. Hay que ir cambiando la forma en la que la sociedad se ve a sí misma y a su entorno; si no hacemos eso, a las consecuencias las vamos a vivir o a verlas nosotros mismos.El desafío es ir modificando algunas prácticas que están más arraigadas en las poblaciones. Apostar por una ciudad más ordenada, más limpia. Tiene que haber un cambio cultural, de no tirar los papeles en la vía pública, no vandalizar los espacios públicos, no romper las luminarias. Porque no es solamente la voluntad de un gobierno sino también que la ciudadanía acompañe esas mejoras.-¿Cuáles son las bondades que tiene la ciudad?Somos un Tucumán que tiene mucho orgullo de su tucumanidad. Tenemos cuestiones que nos caracterizan de forma diferente frente al resto de las provincias. Una gastronomía que es diferente; una historia muy rica, no solamente en cuanto a la participación de la revolución y la guerra, sino en la conformación de nuestra nación. Hay que apostar a ese orgullo tucumano que nos va a permitir el cuidado de nuestra ciudad.Es muy importante rescatar, en este mes de la ciudad, que todos deberíamos sentirnos orgullosos de ser tucumanos. Porque tenemos esa particularidad frente a la Nación. Fuimos los primeros en querer armar una república; ya desde la década del 30 empezaron las primeras ideas de resguardar y proteger a esa incipiente industria azucarera; la forma en la que nos relacionamos; nuestro habla tiene mucha reminiscencia de palabras de los pueblos originarios y hay una mezcla de ese lenguaje. Tenemos todas estas características que nos hacen particulares. Es algo muy lindo y que vale la pena cuidarlo.